Publicación Toneleros, un gremio sin monumento

  • El escritor Antonio Mariscal Trujillo recorre en un libro la historia de esta industria jerezana, que casi desapareció, y que vive ahora momentos de florecimiento

Toneleros, años 20. Toneleros, años 20.

Toneleros, años 20. / Archivo M. Ordóñez. (Jerez)

Seguramente, Noé en su arca llevaría botas con vino o con agua. Así que, de tiempos inmemoriales viene un oficio al que Jerez le debe mucho y al que el escritor Antonio Mariscal Trujillo ha querido rendir un pequeño homenaje. A raíz de una conferencia en los Claustros sobre el gremio, el autor jerezano ha dado forma a un libro llamado ‘Un recorrido por la historia de la tonelería en Jerez’ (PeripeciasLibros).

Antonio Mariscal Trujillo. Antonio Mariscal Trujillo.

Antonio Mariscal Trujillo. / Miguel Ángel González (Jerez)

Un centenar de páginas ilustradas con fotografías “que no son una tesis doctoral sobre el gremio pero sí tienen una función divulgativa, desde la más remota antigüedad hasta nuestros días”, dice Mariscal. Se considera que es uno de los gremios organizados más antiguos de España, y es que las primeras noticias documentadas datan de mediados del siglo XV.

“Tenían su normativa como las capacidades de las botas, el tipo de madera, cada fabricante tenía su propio sello grabado a fuego... En el siglo XIX tienen hasta su propio periódico, ‘El Martillo’, que duró hasta el comienzo de la Guerra Civil. Un gremio que también tenía su Caja de Pensiones, que les garantizaba su pensión, cubrir el entierro y hasta obligaba a todos los asociados a asistir al entierro en cuestión”, cuenta Mariscal.

Entre otras curiosidades, los estatutos recogían que aquel que trabajara en un taller de tonelería y utilizara maquinaria moderna, no artesanal, sería expulsado del gremio porque quitaba así trabajo humano. Jerez llegó a tener hasta 30 tonelerías. El vino se exportaba en botas a Reino Unido, allí se envasaba y las botas quedaban para el whisky escocés. Pero el cambio de leyes obliga al envasado en origen y eso hace caer la producción, la demanda de botas se hunde y lo que se hacen son, sobre todo, reparaciones.

A finales de los 90 del XX regresa el auge y el whisky escocés, entre otras bebidas espirituosas, quiere botas envinadas con jerez-sherry. “Hoy es una industria floreciente y entre las cuatro tonelerías que hay se están haciendo 100.000 botas anuales, con un impacto económico de 85 millones de euros. Son botas que se envinan con oloroso durante dos años. Si hay un oficio que requiera a la vez destreza, fuerza e inteligencia ese es el de tonelero. El trabajo más duro, como el corte de las maderas, se hace con máquinas, pero el resto es manual”.

Unos empleados se afanan en ajustar aros. Unos empleados se afanan en ajustar aros.

Unos empleados se afanan en ajustar aros. / Archivo J. Jaén. (Jerez)

Cuenta Mariscal que Bodegas Tradición tiene un librito de los años 60 llamado ‘Vocabulario de la tonelería’ con más de 650 acepciones, de las cuales unas 70 son de herramientas. Cada cosa tenía su nombre, hasta el más mínimo movimiento.

Mariscal ha buscado, rebuscado y preguntado para dar vida a esta obra, porque dice que "el historiador no es el que sabe, sino el que busca". “Hay gente que piensa que la figura del tonelero ha desaparecido, y es todo lo contrario. Da trabajo directo a más de 200 personas. Después de casi su desaparición resurge el gremio, aunque por demandas del exterior porque desde Jerez no la hay, se prefiere la reparación”.

El libro termina pidiendo que igual que el arrumbador tiene un monumento y la venencia también, “pues al tonelero también habría que erigirle uno”.

Ejemplar de 'El Martillo'. Ejemplar de 'El Martillo'.

Ejemplar de 'El Martillo'. / Biblioteca virtual de prensa histórica.

La obra cuenta con numerosas imágenes facilitadas por el archivo fotográfico del bodeguero Antonio Páez, de Bodegas Tradición (como la de la portada, que es de Eduardo Pereiras), del archivo del autor, de amigos...

Y mientras tanto, a la vista tiene Mariscal la publicación de un libro sobre las increíbles historias de don Roberto, el portero de la Cartuja, que también dará que hablar.

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