Lunes de resaca

El desmontaje del Hontoria protagoniza el lunes de resaca

  • El decorado exterior e interior de las casetas 'desaparece' a buen ritmo, quedando apenas la estructura de las 220 que componen el Real · Las atracciones 'emigraron' progresivamente a otras ferias

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El Hontoria inició ayer la cuenta atrás a la normalidad. La efímera ciudad construida en el parque jerezano durante la semana que dura la Feria se empezó a desmontar a primera hora de la mañana, pasando el Real de tener por sus calles a mujeres vestidas de flamenca a numerosos operarios que trabajaron bajo un sol justiciero para dejarlo 'pelado' y sin rastro de la fiesta que ha albergado estos días.

El desmontaje del Real comenzó a buen ritmo, pues a primera hora de la tarde, las mayoría de casetas ya estaban en los 'huesos', quedando apenas las estructuras de chapa que hacen las veces de paredes, aunque claro, que muchos operarios ya tenían trabajo adelantado desde el domingo, cuando muchas casetas empezaron el desmontaje 'encubierto' ante la previsión de recibir pocos visitantes. Las calles del Hontoria estuvieron repletas de operarios que desmontaban las casetas y de camiones que se fueron llevando poco a poco las que han sido para muchos su 'primera' casa durante la Feria. Farolillos, barras llenas de bebida y comida, sillas y mesas dieron paso a los camiones y trabajadores equipados con todo tipo de herramientas dispuestos a desmontar el decorado exterior e interior de las casetas. De la retirada del 'esqueleto' se encargarán dentro de unos días los empleados de la empresa portuense Los Puítos, quienes guardarán estas estructuras a buen recaudo hasta el montaje del año que viene.

Simultáneamente a estos operarios estuvieron trabajando los de Iluminaciones Ximénez, que comenzaron a llevarse los 58 pórticos y los 214 arcos que han compuesto el alumbrado de los paseos principales del Real, pasando en los próximos días a hacer lo propio con el resto de la iluminación instalada en las entradas al recinto o en los aparcamientos colindantes.

Los puestos de comida y accesorios ubicados en el paseo de la Rosaleda desaparecieron en pocas horas tras la conclusión de la Feria, quedando tan sólo las estructuras a la espera de ser recogidas por los camiones de sus propietarios, que se han dado prisa en desmontarlas seguramente con la mira puesta en su próximo destino, que bien puede ser la feria de Sanlúcar, que comienza esta misma noche.

La zona de atracciones fue durante toda la jornada un ir y venir de camiones cargados con los 'cacharritos' desmontados, dejando la zona casi vacía, pero eso sí, quedando una gran cantidad de suciedad que deja a las claras que por allí pasaron numerosas personas el día anterior. Una de ellas seguramente fue un niño pequeño que pasó con su padre y que miraba con cara de pena el paso de camiones que portaban las atracciones en las que tan bien lo había pasado durante esta semana. Que no se entristezca, ya le queda un día menos para la del año que viene.

Ahora a quien le toca emplearse a fondo es a los empleados de limpieza -Urbaser-, quienes tendrán que trabajar duro para recoger todos los kilos de basura acumuladas en el Hontoria y alrededores. Aunque digo yo, que bien podría disminuir la suciedad de estas zonas si más de un propietario de los puestos ambulantes de comida o algún que otro visitante cambiara la percepción de que por estar en Feria se pueden tirar los desechos en cualquier lado, despreocupándose de buscar alguna papelera o contenedor cercano para depositar lo que ya no necesiten. Más de uno se libra diciendo aquello de "ya lo recogerán los basureros". Menuda actitud.

En cuanto a movilidad, las vías aledañas al Hontoria volvieron a dejar circular a todo tipo de vehículos, no sólo a los autorizados, para alivio de los usuarios de estas calles durante el resto del año, que tuvieron que usar vías alternativas durante la semana de Feria.

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