Carlos González. Director de la Guía Peñín de los Vinos de España

"El jerez tiene que reflexionar, tal vez haya que vender menos, pero mejor"

  • El director de la Guía Peñín se lleva las manos a la cabeza con lo que denomina "la ironía del jerez", un vino único, pero al que no respaldan las ventas · La entrada en la mesa es el camino, en el que ve un buen final

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El equipo de cata de la Guía Peñín inició el miércoles en Jerez su gira anual para puntuar diez mil vinos de todas las regiones productoras del país, entre ellos 230 marcas de Jerez, que saldrán reflejados en la edición de 2013 de la guía, la principal de España. El director de la publicación, Carlos González, confiesa su debilidad por los que considera los mejores vinos del mundo, aunque las ventas no acompañen.

-¿Qué impresión tienen tras la primera jornada de catas?

-Tenemos que corroborar que en Jerez se elaboran de los mejores vinos del mundo. Por contexto, todo lo que se elabora dentro del Marco de Jerez tiene una calidad lo suficientemente alta como para que individualmente se puedan considerar sus vinos como el mejor amontillado, el mejor oloroso, el mejor fino, por mucho que en otras denominaciones de origen hagan estos tipos de vino. Vinos tranquilos hay en Rioja, Ribera y dos regiones vitícolas del mundo, pero los vinos de Jerez son únicos.

- ¿Hay que hacer méritos para salir en la guía?

-No. Lanzamos la convocatoria, hablamos con el Consejo Regulador y les informamos de la fecha en la que el equipo de cata se desplazará a la zona. Luego nos ponemos en contacto con las bodegas para que manden las muestras, por supuesto, sin ningún coste. Los vinos se catan en el Consejo Regulador para evitar suspicacias. Las bodegas puedan mandar las marcas que quieran. Hay algunas que mandan hasta 15 referencias y están prácticamente todas las bodegas. El que no aparece en la guía es porque quizás desconoce que existe, aunque esto no pasa en Jerez.

-Renovarse o morir. A parte de la nueva versión digital, ¿hay más novedades?

-Como bien dices, hemos lanzado la web y la gente va a poder consultarla en internet, pero también estamos en formato apps para móviles. Hasta ahora sólo teníamos el formato papel, pero hay que adaptarse a los nuevos tiempos, es inevitable porque todo el mundo está ahí.

-¿Logrará algún jerez los cien puntos?

-Si hay unos vinos que se puedan merecer los cien puntos o acercarse son los de Jerez. De hecho, en los últimos cuatro o cinco años los únicos vinos con 99 puntos han sido de Jerez, pero cien, como un ideal de perfección, no se ha puesto nunca en la guía.

-¿Por qué no vende más el jerez?

-Todos los años nos llevamos las manos a la cabeza porque aquí se produce un hecho muy curioso que nosotros denominamos la ironía del jerez. No deja de ser una zona única en el mundo, que elabora unos vinos únicos y que además tienen una calidad altísima, pero eso no se ve refrendado con buenas ventas y con dinero para seguir potenciando las marcas. Creo que deberían reflexionar sobre la necesidad de que no es tanto que se venda más como que se venda calidad. Esto no deja de ser una reconversión. De producir diez millones de litros hace siete u ocho años, ahora mismo están en sesenta millones y lo que hay que ver es si lo que se está vendiendo es del furgón de cola o de la locomotora. El final del camino lo veo muy positivo, porque tal vez se venda menos, pero mejor.

- ¿Puede pelar el jerez con los vinos tranquilos en la mesa?

-Más que pelear, puede armonizar. La paleta aromática de la gran variedad de tipos de vinos de Jerez marida perfectamente con toda la gastronomía que se me puede pasar por la cabeza, vale con todo. El problema es que no hay suficiente formación o del sumiller, o del cocinero o del vendedor para recomendar los vinos de Jerez con un pescado, con una buena carne, con un asado o con cualquier plato con los que van perfectos. Hace falta ese enlace con el cliente final para llevarlo a la práctica y dejarse del fino para el aperitivo y el PX para el postre, que ojo, está muy bien, pero el jerez tiene muchas más posibilidades porque puede maridar con la cocina española y la de cualquier país del mundo, incluso las más especiadas como puede ser la de India. Es ahí donde el consejo regulador tiene que meter más el dedo.

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