Jerez

El público llena la plaza del Mamelón en una Fiesta de la Bulería novedosa

  • Hubo protestas de personas que se quedaron fuera y fallos en el sonido de la pantalla gigante de Cristina La viuda de El Torta recibió el calor de Jerez antes del inicio

Como era de esperar, el público respondió al carácter gratuito de la XLVII Fiesta de la Bulería y llenó la plaza del Mamelón, completamente acotada para acoger el evento. Desde primera hora de la tarde, a eso de las cinco, muchos turistas ya merodeaban por los aledaños de la plaza viendo qué sitio elegir para ubicarse.

De las cuatro mil sillas colocadas no todas disponían de una visibilidad completa, de ahí que muchos se presentaran en los distintos accesos al Mamelón a las siete de la tarde, hora en la que se abrían las puertas, para coger un buen lugar.

En la Alameda Cristina se instaló una pantalla de grandes dimensiones para las personas que no pudieran acceder al recinto, pero para sorpresa de todos ellos un falló de última hora provocó que la pantalla se quedara sin sonido, aunque al cierre de esta edición se intentaba reparar la avería.

En cuanto a la colocación de las sillas, éstas llegaban incluso a la mitad de la calle Eguiluz, además de las situadas en el Mamelón y en la zona más próxima a la calle Sevilla. También se sumaron a la velada los balcones de algunas casas próximas a la zona.

Hay que recordar que al acceder a la zona acotada los asistentes recibían una pulsera como distintivo. Muchos inclusos se preocuparon de recoger dicha pulsera a primera hora de la tarde, para posteriormente marcharse a casa a acicalarse y poder tener posibilidad de entrar, toda vez que la entrega de las mismas tenía un límite. Tanto es así que según cifras oficiales, al filo de las ocho de la tarde ya se habían entregado 2.000 pulseras.

Al filo de las once de la noche, una hora después de comenzar el espectáculo, se produjeron algunas protestas de personas que se habían quedado sin lograr entrar, hasta el punto que en la calle Sevilla la Policía se vio obligada a dejar pasar al interior del recinto a varias personas que protestaban porque veían algunas sillas libres, y en la calle Guadalete algunos se colaron entre los pitos y abucheos de otras personas para que les dejaran entrar.

Además, hubo protestas para que retiraran una malla verde que impedía ver el escenario desde fuera; el Ayuntamiento ordenó su retirada y los pitos se convirtieron en palmas.

Minutos antes de iniciarse esta XLVII edición hubo un reconocimiento a Juan Moneo El Torta. Se hizo invitando a su viuda, Almudena Molinero, y a su hijo, que recibieron el calor y el aplauso del público que llenaba el Mamelón.

Tras las palabras de Pepe Marín, la familia Moneo al completó alzó el telón de una noche larga que se extendió durante varias horas.

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