Pena simbólica al ultraderechista Wilders por racismo en Holanda

La Corte lo culpa por incitar a la discriminación, no al odio, tras sus insultos a los marroquíes

El líder de la ultraderecha holandesa, Geert Wilders, en la última jornada de su juicio contra él.
El líder de la ultraderecha holandesa, Geert Wilders, en la última jornada de su juicio contra él. / Remko De Waal / Efe
Imane Rachidi (Efe)

10 de diciembre 2016 - 02:36

La haya/La Justicia holandesa consideró ayer al líder de la ultraderecha Geert Wilders culpable de incitar a la discriminación pero no al odio, en una condena simbólica calificada por el político de "vergüenza" por parte del tribunal. La Corte consideró "legal y suficientemente probados" los cargos por "insultos a un grupo", después de las declaraciones en las que Wilders prometía en 2014 reducir la cantidad de marroquíes en Holanda. Sin embargo, el tribunal explicó que los cargos por incitación al odio "no han sido probados legalmente y de forma convincente" durante el proceso judicial.

El político no tendrá que pagar los 5.000 euros exigidos por la Fiscalía como pena porque "basta con que el condenado sepa que no debería" hacer esas declaraciones, según los jueces.

"No me lo puedo creer, acabo de ser condenado porque he hecho una pregunta sobre los marroquíes", exclamó en un mensaje de vídeo posterior a la sentencia. Se trata de una sentencia "vergonzosa" que sólo le hace "más fuerte" y precisó que la gente "está harta de la corrección política de una élite que sólo se preocupa por sí misma".

Wilders, que atacó a políticos, jueces y periodistas, señaló que ni él ni sus seguidores son "racistas" y prometió "recuperar la libertad de expresión, el bien más preciado de los holandeses" cuando gane las elecciones.

El analista político holandés Dieterik Brink aseguró que los jueces tenían "un caso muy espinoso entre manos" y consideró "positivo" el hecho de que no haya habido ninguna pena contra Wilders. Mientras, el político holandés de origen marroquí Ahmed Marcouch explicó que la condena "demuestra que la libertad de expresión no significa libertad para incitar al odio, al racismo y a la división" de la sociedad.

Entre tanto, la Policía holandesa detuvo ayer a un hombre armado de 30 años en Rotterdam sospechoso de estar planeando un ataque terrorista en el país, informó a Efe Wim de Bruin, portavoz de la Fiscalía nacional. El arrestado portaba consigo un fusil automático AK-47, con dos cargadores totalmente completos en el momento de la detención.

Según la fuente, el detenido tenía en su casa una bandera de color blanco y letras negras, que representaba al grupo terrorista Estado Islámico (EI). De Bruin especificó que el sospechoso es de nacionalidad holandesa y "parecía actuar solo en el momento de la detención". No obstante, no descartó que estuviese conectado con otras redes extremistas en Europa.

Las fuerzas especiales de la Policía entraron ayer en su casa en Rotterdam, después de una alerta de los servicios de inteligencia holandeses, agregó la fuente. Durante el registro encontraron cuatro cajas con material "altamente explosivo", varios teléfonos y 1.600 euros en efectivo. El detenido está bajo custodia policial y permanecerá allí al menos dos semanas.

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