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Trump elige a una de sus detractoras para representar a EEUU ante la ONU

  • Nikki Haley, gobernadora de Carolina del Sur, es la primera mujer designada por el presidente electo para un puesto clave en su Gobierno

  • El magnate se desmarca de la extrema derecha

Nikki Haley. Nikki Haley.

Nikki Haley. / michael reynolds / efe

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El presidente electo estadounidense, Donald Trump, eligió ayer a la gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, para representar a EEUU ante la ONU, en lo que constituye el primer nombramiento de una mujer para un puesto clave en el futuro Gobierno del millonario.

El equipo de transición del futuro mandatario informó en un comunicado del nombramiento de Haley como embajadora de EEUU ante la ONU, puesto que actualmente ocupa Samantha Power.

"La gobernadora Haley ha probado su capacidad para unir a la gente sin importar su procedencia o su afiliación política con el fin de hacer avanzar políticas para mejorar su estado y su país", dijo en un comunicado Trump, que tomará posesión como presidente el 20 de enero. "Ella es una persona capaz de alcanzar acuerdos y esperamos lograr muchos acuerdos. Ella será una gran líder para representarnos en la escena mundial", añadió.

Haley, de 44 años y gobernadora desde 2011, se opuso a Trump durante el proceso de primarias del Partido Republicano y brindó su apoyo, primero, al senador por Florida, Marco Rubio, y cuando éste fue eliminado, al senador por Texas, Ted Cruz.

A pesar de esa inicial oposición, el nombre de Haley sonó como posible compañera de fórmula de Trump como candidata vicepresidencial, un puesto que acabó en manos del gobernador de Indiana, Mike Pence.

En su comunicado, el equipo de transición de Trump indicó que Haley, como representante de EEUU ante la ONU, formará parte del gabinete presidencial, un nivel de importancia que algunos presidentes republicanos no han conferido a los representantes del país ante la ONU.

Para ocupar este cargo, Haley tendrá que ser confirmada por el Senado, en manos de la mayoría republicana y en donde enfrentará preguntas sobre su visión en numerosos asuntos de importancia en política exterior.

Por otro lado, Trump quiso desmarcarse el martes de la extrema derecha en una amplia entrevista en la que habló sobre el cambio climático, negó sus posibles conflictos de intereses y continuó con sus ataques a los grandes medios de comunicación.

En una de sus escasas salidas de la Torre Trump, el presidente electo se desplazó a la sede de The New York Times para responder durante algo más de una hora a las preguntas de periodistas del diario, uno de los objetivos favoritos de sus críticas a la prensa.

En el encuentro, del que el Times fue informando en directo, Trump expresó su rechazo al movimiento de ultraderecha conocido como alt-right, que apoyó mayoritariamente su candidatura.

"Repudio a ese grupo", dijo, afirmando que no cree haber hecho cosas para fortalecer al movimiento, basado en el nacionalismo blanco como valor fundamental.

Trump defendió de las críticas al que será su estratega jefe, Stephen Bannon, cuyo nombramiento ha sido atacado con dureza por los demócratas y por muchos medios de comunicación precisamente por sus vínculos con la alt-right. "Si creyese que es un racista o de la alt-right o cualquiera de esas cosas ni siquiera habría pensado en contratarlo", dijo.

contra el miedo. Jóvenes inmigrantes -en la imagen concentrados ante un edificio de Trump en Nueva York- dejó ayer claro al presidente electo que lucharán contra sus amenazas de deportación. Los jóvenes han organizado la Caravana del Coraje, que se desplazará a Washington con la consigna sin miedo.

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