Javier Camarena. Cantante de ópera

"Hoy, la música comercial destella y se apaga inmediatamente; la clásica perdura en el tiempo"

  • El mejor cantante masculino de 2021, según International Opera Awards, visitará el Patio de La Tonelería el 14 de agosto para cerrar el VIII Tío Pepe Festival con 'De México a Jerez'

  • Desvela en primicia que ha fijado su residencia en Málaga, tras años viviendo en Zúrich

Javier Camarena.

Javier Camarena. / Jonathan Muró

Javier Camarena, el mejor cantante masculino de 2021 según International Opera Awards, dará un concierto en el Festival Tío Pepe de Jerez el 14 de agosto, llamado 'De México a Jerez'. Nos reveló en primicia que en unos días fijará su residencia en la vecina Málaga después de haber vivido 16 años en Zúrich. Habrá ópera, zarzuela, canciones sudamericanas y mexicanas en un concierto en el que el público jerezano podrá ver a uno de los tenores líricos más demandados en todo el mundo.

-De México al MET de Nueva York, a Suiza, al Liceu de Barcelona, al Teatro Real, al Maggio Fiorentino. Es usted uno de los personajes importantes de su tierra mexicana natal. ¿Se siente orgulloso de ello?

-¡Claro! Esa parte de mí. Mi raíz es algo que siempre estoy orgulloso de compartir en todos mis conciertos y recitales. Mi identidad musical es algo que me fascina poder participar en cualquier parte del mundo.

-¿Qué le parece venir a cantar a Jerez, a una de las bodegas con más solera de toda España, como son las de González Byass?

-Pues estoy muy contento, y también por este recital, que incluye lo mejor de lo que tengo en el repertorio operístico. Tendremos también un toque de zarzuela y también algo de nuestra canción latinoamericana y mexicana. Hago dos popurrís: uno de valses latinoamericanos y otro de un gran cantante que tuvo México y que falleció hace unos años, Don José José, que tenía canciones maravillosas. Realmente será una velada bastante interesante, emocionante musicalmente hablando, y que espero que el público nos acompañe y pueda disfrutarlo.

-Es inevitable, al entrevistar a un tenor de ópera, hablar de formación y música, dos palabras que unas veces son contrapuestas, pero que otras no… ¿Es la falta de formación básica músico-cultural un problema común en todos los pueblos y naciones?

-En el contexto de la música clásica y ópera sí que hay una marcada deficiencia en cuanto a formación en este tipo de música en prácticamente todo el mundo. Hay deficiencias en el conocimiento básico de la música, de lo que es un pentagrama, que al fin no deja de ser un medio de comunicación. Hoy día la música comercial es fulminante: destella y se apaga inmediatamente, cosa que con la música clásica no pasa pues perdura en el tiempo. La música es parte de un alimento espiritual y emocional del ser humano. Los jóvenes hoy día están muy acostumbrados a la inmediatez, influenciados por los avances tecnológicos. Todo está al alcance de la mano en el móvil. Uno espera que las cosas vengan rápido y sin esfuerzo, pero no es así en la vida, las cosas llegan con esfuerzo y trabajo.

-Para ser el primer año que empezamos a ver la luz después de la pandemia, no lo está usted haciendo nada mal: Primero México, luego Dallas, Los Ángeles, el MET, Zúrich, Liceu de Barcelona, Buenos Aires, Bérgamo, y para fin de año de nuevo el MET. ¿Qué nos ha dejado la pandemia en el ámbito de la ópera, en su opinión?

-Hay un dicho que dice: nadie sabe lo que uno tiene hasta que lo pierde. Yo me he encontrado con un público mucho más receptivo, más agradecido y más ávido de estar presente en el teatro. Las cosas habituales de repente las empiezas a valoras más. Lo he visto en los escenarios este año y en parte del pasado. Un público mucho más emocionado y disfrutando de manera presencial, como tiene que ser, del arte de la ópera. Y por parte de los artistas también hay una mayor valoración de nuestro trabajo, a la par se ha intensificado el valor de nuestras vidas: con este parón de la vorágine del trabajo pude volver a poner en su sitio muchas cosas, como mi familia y mi estabilidad emocional y con ello poder proyectar algo bueno en el escenario.

-Tiene grabado un trabajo con la casa Decca, 'Contrabandista', donde la ciudad de Sevilla aparece de manera implícita. Lo digo por el cantante y compositor sevillano Manuel García y también por Rossini, tan cercano a estas tierras. ¿Se siente vinculado también a esta parte del Sur de España?

-¡Y tanto! De hecho, en unos días me estaré mudando a Málaga. Dejo ya Suiza después de 16 años. Compré una casa allá y mis hijos ya están inscritos en los colegios, así que a partir de agosto tendremos nuestra residencia en España.

El trabajo del disco 'Contrabandista' fue muy muy interesante, no solo por lo que supuso de rescate musical, sino también por el entendimiento en la manera de escribir de Manuel García, ya que fue un gran maestro del ornamento y de la improvisación. Tuve la oportunidad de presentar en Sevilla este material de trabajo y un recital. Me encantaría volver al Maestranza y espero que este cambio de residencia me permita visitar más a menudo ciudades de Andalucía.

-Hasta que le concedieron el premio 'Male Singer of the year' del International Ópera Awards, usted para mí era como el virrey mexicano del belcanto. ¿El trono vacío que dejaron primero Kraus y luego Pavarotti, lo ocupa hoy Camarena, o es usted de los que piensan que la realeza ya no está de moda?

-Muchas gracias. Sí soy de los que piensan que la realeza ya no está de moda, porque siento que la ópera ya no ocupa en las masas el lugar privilegiado que ocupó durante muchos años. Mi nombre y otros, en nuestro círculo sonarán, pero en otros ni suenan… Sin embargo si uno dice Justin Bieber, Ariana Grande o Dua Lipa, pues todo el mundo literalmente sabe quiénes son…

En relación con la ópera, eso de la "realeza o el divismo" es algo que va en disminución. Cada vez lo que hay más son cantantes más "aterrizados", más comprometidos con el trabajo y agradecidos con su público. Hoy día, nombres como los de Kraus o Pavarotti son irreemplazables, inamovibles. Cuando pienso en mi carrera no lo hago pensando en sustituir a nadie, sino con el sueño de tener mi propio lugar y ser recordado por algo bueno que hice con mi tiempo y mi vida.

-En muchos lugares donde da recitales o conciertos, suele dedicar algunos momentos a homenajear algún personaje de la tierra. Por ejemplo, cuando fue a Gran Canaria tuvo un recuerdo para el gran Kraus, en Aragón también recordó al maestro Antón García Abril ¿Tiene algo especial para Jerez?

Bueno, veremos. No le quiero anticipar.

-Tuve la suerte de ver a Alfredo Kraus cantar 'Rigoletto' en Madrid hace muchos años, en el Teatro de la Zarzuela. ¿Podré vérselo cantar a usted por estas tierras alguna vez?

-Sí. Tengo preparado un 'Rigoletto' para un gran teatro español para la próxima temporada 2023-24. Lo que sí le puedo decir es que últimamente hago mucho Donizetti: En México; 'La Favorita' en Bérgamo; 'L’elisir d’amore' en el MET; 'Lucia di Lammermoor' en París…

-Y siguiendo con Rigoletto, cuando le oigo cantar, no puedo sino situarle entre Kraus y Pavarotti ¿Qué pesa más en el personaje del Duque de Mantua de Rigoletto, la parte dramática o la musical?

-Muchas gracias. Musicalmente el personaje es un gran reto. Verdi escribió esta ópera con técnicas de belcanto en algunas de sus partes. Del personaje que yo interpreto, el Duque de Mantua, sin embargo a mí, la parte que corresponde a la actuación es la que más me llama la atención, porque no tengo otros “roles” en los que hacer el antagonista, esto es el malo de la película.

-¿Algún saludo especial para el público de Jerez?

-Pues que los espero con el corazón abierto, con mi voz dispuesta para que disfrutemos juntos de una noche de magia, música y solera. Espero que la selección que he hecho para el concierto sea del agrado de todos los jerezanos. Estoy muy contento de visitar Jerez.

-Pues Bienvenido a Jerez. Le esperamos con muchas ganas para el próximo 14 de agosto en el Patio de la Tonelería de las Bodegas González Byass.

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