Diario De las artes

Mujer, madre, artista... héroe

EL grupo VENDAVAL, formado por Rocío Arévalo Vargas y Pablo Alonso de la Sierra, es suficientemente conocido en el contexto general del arte por sus esclarecedores trabajos artísticos, llenos de particular manifestación y de variada y atractiva formulación. Una vez creado el ECCO de Cádiz, ellos pusieron en marcha Línea de Costa, un gran proyecto de justa sensatez que genera expectación en este universo artístico tan necesitado. Se trata de una idea afortunada en apoyo absoluto hacia el fomento de la creación más comprometida, posibilitando que una serie de artistas puedan disponer de un tiempo y de un espacio privilegiados -el propio Espacio de Creación Contemporánea - para desarrollar propuestas creativas de compromiso con el Arte actual y ser expuesta, al final del proceso, en el ECCO gaditano. Por los bellísimos espacios del antiguo cuartel que se abre al Atlántico, han pasado ya artistas de importancia. Ahora es la artista cordobesa Verónica Ruth Frías quien presenta en las estancias de la moderna institución artística gaditana un especialísimo, jocoso y singular ejercicio de expectante creación nueva.

Verónica Ruth, desde siempre, ha sido una artista con un particular lenguaje donde todo era posible dentro de su amplísima concepción. Ella es una auténtica Performer que ejecuta sabias y festivas acciones donde lo transgresor, lo inusual, lo diferente y lo heterodoxo conforman realidades artísticas absolutamente a contracorriente y ajenas a lo habitual en ese Arte normalmente más que adocenado.

A la creadora cordobesa la hemos visto disfrazada como si fuera artista del pasado, llevando una pancarta explicando quiénes y por qué fueron importantes, en un intento de hacer llegar el Arte a los pueblos más remotos. También realizó un hipotético secuestro del avión de la cultura en un afán de denunciar los males existentes en la cultura. En 'A palos', la autora arremetía contra todo lo existente en un sistema que necesita pegar para conseguir; metáfora de esta humanidad en claro proceso decadente. En el año 2010 comenzó un proyecto, junto a Cyro García, en el cual, la artista se tatuó "Tonto el que lo lea", cuestionando, con ello, la realidad del arte actual; este tatuaje sirvió para una videocreación que era ofertada a críticos, galeristas y artistas para que dieran su opinión sobre la creación artística actual. Así, muchas proposiciones de extrema significación, a medias entre el Arte y lo puramente sociológico.

Pero la creatividad de Verónica Ruth Frías se pone más de manifiesto aún cuando es ella la protagonista de sus intervenciones en es triple papel de mujer ejerciente, de artista en ejercicio y de madre paciente. Es la realidad que se observa en acciones como 'La semilla blanca', 'Te presto mi cuerpo', 'Yo quiero a mi mamá' y lo que, ahora, se presenta en los espacios que dirige Lorena Benot y que ha constituido la base de lo creado en su permanencia en el proyecto Línea de Costa. La artista se nos presenta como una 'Supermujer', un ente superior donde se funde la realidad de mujer, de madre, de esposa, de trabajadora… Varios vídeos protagonizados por la 'Super M' - la propia Verónica Ruth vestida de superheroína - que incide en esa controvertida y valoración de la realidad femenina en una sociedad donde los roles importantes siguen estando demasiado escorados hacia el mismo lado, el de los hombres; teniendo la mujer que llevar cargas excesivas. Esa festiva, además de cáustica, situación que subyace en la obra de la artista cordobesa se hace aquí especialmente manifiesta. El trabajo de Verónica Ruth se completa, además de las videocreaciones, con una serie de trabajos de distinta naturaleza plástica que inciden en el mismo tema.

Muy esclarecedor la obra de esta artista y que está en los parámetros que han ideado los Vendaval para su determinante proyecto Línea de Costa.

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