José Manuel Poga. Actor

"Me considero un actor de teatro"

  • El jerezano regresa a las tablas del Teatro Villamarta para poner en escena 'Insolación', el próximo sábado, 17 de enero, junto a la actriz María Adánez y dirigido por Luis Luque.

El actor jerezano José Manuel Poga regresa a las tablas del teatro después de un tiempo dedicado al cine, con la participación en películas como 'Grupo 7', 'Miel de Naranjas', 'Palmeras en la Nieve', 'El mundo es nuestro'... Lo hace con 'Insolación', de Emilia Pardo Bazán, que pondrá en escena en el Villamarta el próximo sábado, 17 de enero, a las 20,30 horas, junto a la actriz María Adánez. Una cita en la que se reencuentra con su tierra, de la que salió queriendo ser artista y a la que vuelve para demostrar que el duro trabajo ha tenido sus frutos.

-Regresa al Teatro Villamarta tras el estreno hace más de dos años en Jerez de 'Miel de Naranjas', de Imanol Uribe. ¿Es un sueño cumplido volver de nuevo y victorioso?

-Bueno, con respecto a mi carrera es un paso más, ya que es la primera vez que se adapta esta novela al teatro. Y hacerlo con la compañía de Miguel Narros, que es de primera división, para mí es enriquecedor. Y emocionalmente es un motivo para pisar las tablas y seguro que en el público habrá familiares y amigos que por motivos no pueden ir a verme a otras ciudades, o que no me han visto incluso actuar aún.

-¿Es eso una responsabilidad añadida?

-Siempre es una responsabilidad subirse al escenario, ya sea grande o pequeño. Pero claro, en el Villamarta, con la gente que viene a verme, pues es diferente. Es otra emoción.

-¿Por qué 'Insolación'?

-Pues porque le llegó la propuesta a Luis Luque de llevar a Emilia Pardo Bazán. Y la verdad que la esencia de la autora, a finales del XIX, la transgresión en su forma de escribir, como persona, y lo que contó... Hoy día parece que la sociedad en algunos aspectos no ha avanzado tanto. Era una visionaria. Y respecto al papel de la mujer, de la libertad, de decidir sobre su cuerpo, pues está vigente hoy.

-Un ideario, el de la pasión, el amor, el instinto..., que no muere.

-Claro, por eso, porque es el papel de la mujer, que son libres de sentir, amar y de hacer lo que les venga en gana. Y eso es lo que Pardo Bazán anuncia en esta obra.

-¿Cómo ha sido la preparación de su personaje, Diego Pacheco?

-Mi personaje, pues cuando llegué al casting, Luis Luque me dijo que tenía que ser como un idealista, una época en la que la aristocracia está en decadencia y los personajes están en una sociedad de la doble moral, la hipocresía, las dualidades, aparentar... Diego Pacheco es un señorito gaditano, un calavera de tomo y lomo, que en pocos días tanto la marquesa viuda de Andrade (María Adánez) como mi personaje, experimentan en su línea emocional un trastorno maravilloso ya que encuentran un amor verdadero que les lleva a sus auténticos instintos. Un amor visceral, pasional y una relación mal vista porque ella acaba de quedarse viuda, tiene una hija, él es más joven... A Diego Pacheco lo trabajo desde la pasión y desde un amor profundo e incluso enfermo porque él está dispuesto a cambiar por ella. El papel es una gozada, un caramelo.

-Además de trabajar junto a un elenco destacado.

-Claro, da algo de respetillo (ríe) al principio por esas tonterías de inseguridades y tal que a uno le entran, pero después se conecta y lo que surge ahí es una relación y un vínculo en común que es gozar de esta obra. El proceso y el trabajo con María han sido muy bonitos, porque ella es un animal de escenario y es muy generosa, así que compartir escenas con compañeros así es una gozada.

-Sus comienzos fueron en el teatro. A él vuelve después del paso por el cine con 'Grupo 7', 'Miel de Naranjas', 'Palmeras en la Nieve', 'El mundo es nuestro'...

-Claro, claro, yo me considero un actor de teatro. El mundo cine y televisión empezó relativamente hace poco. Yo he sobrevivido con el teatro, pisando todo tipo de escenarios, muchas compañías, montajes, incluso de creación propia, y alimentándome de las tablas. Hoy me encuentro como pez en el agua en el teatro.

-¿Volver al teatro es como regresar a su espacio natural?

-Es como volver a casa, a un espacio que tú controlas, que vives, dominas... Porque en el cine y televisión tienes que depender de una marca, de favorecer a cámara, de la luz... Y en el escenario tú lo controlas más y es inmediata la respuesta del público, su calor, la química entre los actores y espectadores que para mí es la vida.

-¿Qué ha encontrado de nuevo en el teatro en este regreso?

-Respecto al proyecto, pues es un reto nuevo, como todos los que se presentan. Un viaje nuevo, una nueva responsabilidad, nueva documentación.

-¿Qué tiene ahora en cartera?

-Pues esta gira y el 26 de enero empezamos a rodar la nueva película de Kike Maíllo con Luis Tosar y Mario Casas, donde la mafia está muy presente. Un guión escrito por Rafael Cobos y Fernando Navarro.

-Esa incertidumbre de la que hablaba en otras entrevistas, quizás en sus comienzos, a la hora de trabajar en proyectos nuevos, ¿ha desaparecido?

-Lo que pasa es que no es una incertidumbre tan inmediata como qué voy a hacer el mes que viene. Ahora con esta gira, que dura un año y medio, pues es un año y medio de tranquilidad y que me da posibilidades de ubicarme en Madrid y desde allí seguir operando, estar más cerca de la industria. Sobre todo estoy tranquilo.

-¿Volvería a Sevilla, donde se desarrolló como actor?

-Donde sea. Estamos condenados a ubicarnos donde haya curro. Ahora me ha tocado vivir esta temporada en Madrid.

-¿Cómo lleva el mundo de la fama?

-Bueno, tampoco tengo una repercusión tan potente entre la gente. Estoy un poco en la sombra. No me ha llegado un bombazo extraño. He grabado una serie con Antonio Resines pero todavía no se ha emitido, pero son cosas que te vienen sobre todo por la televisión. Pero los actores de teatro no sufrimos esa popularidad, cosa que agradezco.

-¿Qué recuerdos le trae venir a su tierra?

-Pues de mi infancia, juventud, que todavía tengo juventud (ríe). Pero, sobre todo, de mi infancia, porque he tenido una infancia maravillosa porque tengo una familia maravillosa. Ir a Jerez significa para mí volver al hogar, donde me siento muy cómodo, y la gente me da su cariño y admiración, por parte de los que han sido mis compañeros y con los que he jugado en la calle. Y mi familia está loca por que llegue el 17 y me vea en el Villamarta.

-¿Qué espera del cine y el teatro españoles en el futuro?

-Quisiera que sigan apareciendo historias importantes que contar. En Andalucía se está haciendo cine que está entrando con mucha fuerza, y eso es porque hay historias que contar y un público interesado. Espero que se siga creando cine y teatro, que siga esa necesidad de contar historias. Que los que nos dedicamos a esto no nos rindamos y sigamos apasionándonos con los que hacemos.

-¿Cómo va ese sueño de trabajar con Tarantino?

-(Ríe). Ahí estoy, a ver qué pasa. Qué me deparará la vida (ríe, otra vez).

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