"Cuando empecé pensé que todo aquello me iba a durar dos días"

Laura Gallego cabezas. cantante

La jerezana presentará mañana en el Villamarta su nuevo disco, 'Vintage', producido por Paco Cepero. Una vuelta de tuerca personal y profesional pero con la esencia de su arte.

Laura Gallego posa ayer en las puertas del Teatro Villamarta, donde actuará mañana.
Laura Gallego posa ayer en las puertas del Teatro Villamarta, donde actuará mañana. / Vanesa Lobo
A. Cala

17 de marzo 2017 - 08:17

Jerez/Llena de vitalidad, Laura Gallego Cabezas (Jerez, 1991) regresará mañana a las tablas del Teatro Villamarta (20,30 horas) para presentar 'Vintage'. Un nuevo trabajo bajo las órdenes de una sola persona, el guitarrista Paco Cepero, que ha creado con este conjunto de canciones un regreso al pasado en el que la artista se imagina cantando en blanco y negro, y a la vez se atreve con otros géneros, además de la copla. Una vuelta de tuerca en la carrera de la cantante, un título en el que reconoce que hay muchas Laura Gallego rebujás.

-Vuelve al Villamarta, y lo hace justo tras acabar el Festival de Jerez. ¿Es una responsabilidad?

-Regreso al Villamarta tres años después y para mí es una responsabilidad muy grande hacerlo justo después del Festival de Jerez, que ha traído lo más grande. Estoy muy contenta, me siento de aquí y veo las cosas de otra forma, no me quiero presionar a mí misma. Vengo a mi ciudad, a mi teatro por excelencia y no tengo presiones externas.

-¿Qué podrán ver sus fans mañana?

-Los espectadores van a ver un concepto que con este 'Vintage' hemos querido, además de darle nombre al disco, reivindicar. Tanto el maestro Cepero, el alma mater de este trabajo, como yo, hemos mezclado su veteranía con mi inexperiencia para hacer un vintage en cuanto a que, aunque tengo 25 años, quiere recuperar y poner de moda la música que hacía Cepero hace un par de décadas con Chiquetete o Rocío Jurado. Queremos recuperar la verdad en los discos, el directo y los no retoques. Parece que ya no está de moda hacer discos cantando por derecho y queremos que la gente vea que eso no se ha perdido. Que la gente que sabe cantar pues canta y los que no saben cantar, pues retocan.

-¿Quién le acompañará en el escenario?

-Llevo una banda, aunque desgraciadamente Cepero no podrá estar porque el mismo día y a la misma hora que yo da un concierto en Viena. Pero tuve la suerte de que me acompañara en el Teatro Maestranza hace unas semanas y me está dando toda su energía y cariño, así que trataré de compensarlo de otra forma y currármelo el doble para quitar esa carencia del maestro Cepero que no se puede rellenar de ninguna forma. Así que o venía Cepero o no venía nadie, por eso estaré yo sola.

-¿Qué ha supuesto este disco para usted?

-Una vuelta de tuerca increíble. Un cambio absoluto en mi carrera y en mi vida en sí porque el maestro Cepero ha sabido captar la idea principal, porque yo le dije que lo que quería era cantar y a mí el resto me daba igual. Me podía poner un bolero, una ranchera, una balada, una copla o lo que quisiera, aunque la copla es lo que me ha llevado hasta donde estoy y no voy a dejarla nunca. Pero quería abrirme un poco las puertas a todo y decirle a la gente de mi edad que no tienen por qué venir a escuchar copla, sino una canción que se pueda bailar, o a quien sólo me ha escuchado copla enseñarle que también puedo cantar por Mónica Naranjo, o que puedo cantar por Rocío Jurado con un vestido entubado acorde con mi tiempo. Ha sido un cambio de todo, hasta de imagen. Es un soplo de aire fresco después de diez años dedicados a la música.

-¿Cómo se encuentra personalmente con este cambio?

-Acorde a mis años. Una mentalidad de ahora, pero canto cosas de hace décadas. Ya no tengo que ponerme una bata de cola de diez kilos ni un peinado de señora mayor, ni un rabillo que me cueste un cuarto de hora quitármelo. Así me encuentro más cómoda. Soy la Laura Gallego clásica, pero llega un momento en el escenario en que me vuelvo loca y lo pasamos todos bomba. Soy muchas Laura Gallego rebujás.

-Que quede claro que la copla no es sólo cosa de Andalucía, ¿no?

-Bufff, la copla me ha sorprendido gratamente como que he estrenado este disco en Barcelona y la gente allí ha sido casi más efusiva que en Andalucía. Es cierto que hay mucho andaluz por allí, y yo pensaba que la copla era algo muy de nosotros, pero cuando he tenido la suerte de cantar por el Norte, y a mi parecer era más complicado, pues el público se sabe las coplas, adoran a Lola Flores... La copla es patrimonio de todos, no sólo de las personas mayores. Es universal.

-En estos diez años ha sabido rodearse de buenos artistas, como David DeMaría, que produjo 'Castillos de sal', su primer disco.

-Sí, fue un regalazo. Vivo un sueño constante y prácticamente desde que empecé a cantar no han parado de lloverme los regalos de experiencias. Lo mismo con Cepero nos pensamos un disco similar al actual. Que se haya fijado en mí es un privilegio.

-Una década en la que usted ha pasado de niña a mujer, tras ser ganadora de la segunda edición del programa 'Se llama copla'.

-Empecé en 2008 y me cambió todo. Salí de mi pueblo, me presenté en Sevilla, no me conocía nadie, vamos, que no había ni cogido un taxi en mi vida. Fue de niña a mujer en unos días y madurar a la fuerza. Empecé a estudiar sólo música y quería mejorar constantemente, me di cuenta de que esto había que currárselo y que no caía del cielo por mucha suerte que hubiera tenido. Tenía que trabajármelo y que durara mucho.

-¿Y ahora?

-A pelearme con quien sea para que el cariño de la gente me dure muchos años. Eso es lo que más preocupa y lo que más quiero guardar para siempre.

-Diez años que dan hasta para rodar una película.

-Sí (risas), me encantaría. Me ha pasado de todo y he vivido muy rápido. Yo era niña de no salir de mi casa, y aunque conservo a mis amigos, también me tengo que rodear de otro círculo por mi trabajo. Y mi familia es la que me ha mantenido los pies en el suelo. También me he encontrado a mucha gente que me ha echado un cable siempre.

-En los comienzos tenía tan sólo 16 años, ¿cómo controlaba los nervios de las actuaciones?

-Era tan inconsciente que yo iba sólo a disfrutar, no le daba tanta importancia al momento musical como al mundo que lo rodeaba. Pensaba que todo aquello me iba a durar dos días. Yo era como una princesa, fue un shock, pensaba que estaba en Hollywood. Luego ya, cuanto más consciente era de todo, más nerviosa me iba poniendo. El público espera unos resultados y hay que dar la cara, y yo quiero que vuelvan a verme el año que viene.

-¿Hasta dónde quiere llegar?

-Hasta el infinito. Hasta ahora se han cumplido todos mis sueños y ya no tengo metas ni límites. Que me dure muchos años lo que tengo e ir mejorando. Quiero superarme en todo y volver cada año al Villamarta dejando satisfecho al que compre su entrada. En mis planes está también cantar fuera, pero después de conquistar España.

-Un consejo a quien está empezando.

-Bueno, no me veo en la opción de dar consejos, pero lo importante es disfrutar porque si no se pasa todo tan rápido... Hay gente que lleva toda la vida luchando por lo que yo tengo ahora. Y es muy importante mantener los pies en el suelo porque si a mí se me hubiera ido la cabeza, no estaría aquí ahora mismo, sino en mi casa con el pijama.

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