Cultura

La inusitada fuerza de la pintura no imitativa

  • Exposición en el Centro Cultural Alfonso X El Sabio, de El Puerto

Obra de Concha Muñoz.

Obra de Concha Muñoz.

Se nota que cierta normalidad nos está llegando poco a poco al universo de la cultura en general y al del arte en particular. Hacía mucho tiempo que no veíamos tantas exposiciones seguidas; señal inequívoca que las aguas vuelven, aunque despacio, a sus cauces habituales. El Centro Cultural Alfonso X El Sabio nos convocaba a una triple comparecencia expositiva que, aparte de servirnos para contemplar una muy buena muestra, nos ha servido para un feliz reencuentro con artistas que llevábamos tiempo sin saber casi nada de ellas.

A Mercedes Perea siempre la habíamos tenido por una pintora importante, con un lenguaje muy particular y unas formas que descubrían a una autora destacada y con infinitos registros. Hacía tiempo que no contemplábamos nada suyo y hemos vuelto a encontrarnos a una artista de referencia; con muchísimo que aportar.

Hacía, también, bastantes años que no sabía nada de Concha Muñoz, una artista jerezana con quien compartimos experiencias artísticas y docentes en momentos, ya, lejanos para mí. El otro día me llevé la agradable sorpresa de saber de ella y de poder comprobar que su espíritu artístico seguía valiente y mostrando un entusiasmo creativo que pasa por un presente y un futuro de inequívoca expectación artística. Nos alegramos infinitamente de este reencuentro con dos artistas que considero necesarias en este buen momento del arte que se hace por nuestra zona.

La exposición del Alfonso X portuense se completa con la presencia de Anna Bellinger que aporta muchos matices a una muestra abierta de un trío de artistas que demuestran solvencia, criterios y mucha dimensión tanto en la manera plástica como en la estética.

Mercedes Perea presenta una colección de sutilísimas piezas donde se nos ofrece una clara lección de lo que es la pintura abstracta. La artista superpone planchas de acetato coloreadas creando una interactuación de gamas que, al superponerse, desarrollan bellos gestos coloristas que inciden unos sobre otros, hasta conformar una sutil superficie donde todo queda supeditado a la magia suprema del color. Las obras de Mercedes Perea son bellísimos cantos a la fuerza plástica que genera una realidad cromática muy bien escogida con tonos que se implican unos con otros hasta forman un poderoso ejercicio gestual. Son casi pequeños “rotkhos”, que eternizan la suprema realidad de lo abstracto.

Obra de Mercedes Perea. Obra de Mercedes Perea.

Obra de Mercedes Perea.

Concha Muñoz realiza un compacto ejercicio de dinamismo formal a través de la fuerza impactante del círculo. Se nota que es una pintora muy curtida en pintura de acción, con grafías y pinceladas rápidas que, en esta serie se ven acentuadas por el compacto registro circular que redundan en ese dinamismo y en esa fuerza vehemente y expresiva de la forma plástica. La artista jerezana, con el referente de las Improvisaciones de Kandinsky como válido germen estético impulsor, se vale del círculo para estructurar una escena que proyecta la mirada desde fuera hacia dentro y desde dentro hacia fuera, para crear un improvisado experiencial que marca el ritmo de unas formas llenas de contundencia plástica y vibrante desenlace pictórico.

Anna Bellinger realiza una pintura donde lo real ha perdido elementos conformantes hasta crear espacios de naturaleza abstracta, pero que dejan entrever una evocación figurativa matizada por unos desarrollos cromáticos, que son cómplices de unas determinantes gamas oscuras que mediatizan esa realidad presentida y abren las perspectivas de unos espacios contenidos en expresión y abiertos en horizontes formales, con los colores interactuando en ritmos cambiantes y sinuosos, acertadamente estructurados.

Obra de Anna Bellinger. Obra de Anna Bellinger.

Obra de Anna Bellinger.

La muestra, extensa y bien distribuida en las complejas estancias expositivas del centro municipal portuense, nos conducen por una pintura abierta, sin complejos, que patrocinan la amplia realidad de una obra no imitativa que sugiere, que abre espacios de expectación y que, sobre todo, nos hacen participar de los buenos registros de tres artistas que saben bien lo que hacen y lo que quieren.

La muestra portuense nos vuelve a situar en una ambientación expositiva totalmente necesaria en unos momentos que requieren muchos apoyos, desde todos los ambientes, para seguir apostando por un arte en abierta expansión.

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