Semana Santa Jerez 2019 Miércoles Santo: El día que se rompió por la mitad

  • Consuelo, Prendimiento y Amargura dieron media vuelta nada más comenzar a lloviznar

  • Santa Marta buscó refugio en La Victoria para luego regresar a su capilla

  • Soberano Poder recorrió la Carrera Oficial y se resguardó en la Catedral; horas más tarde volvió a La Granja

  • Las Tres Caídas decidió no salir cuando las otras emprendían la vuelta

A lluvia, la siempre maldita lluvia, reventó el Miércoles Santo aunque lo que cayó del cielo pocos minutos después de las seis de la tarde ni siquiera mereciera denominarse así. Los partes meteorológicos anunciaban una jornada inestable con probabilidad de lluvias; aún así cinco de las seis hermandades que tenían previsto acudir a la Catedral fueron valientes. Soberano Poder, Consuelo, Santa Marta, Prendimiento y Amargura pusieron sus cruces de guía en la calle a las horas establecidas. Pero las miradas nunca dejaron de mirar hacia arriba.

Pocos minutos después de la seis de la tarde ocurría lo que no se quería. Al Soberano le sorprendió la llovizna entrando en Carrera Oficial; al Consuelo aproximándose al paso obligado; a Santa Marta entre Compañía y Rafael Rivero; al Prendimiento por calle Ancha; y a la Amargura por Medina al poco de salir de su templo. Ante este panorama, las Tres Caídas decidía suspender su salida procesional en torno a las seis y media de la tarde.

Ante esta circunstancia, la corporación de La Granja decidía continuar por Carrera Oficial y buscar refugio en la Catedral, aunque tenía previsto regresar a su templo horas más tarde; Consuelo, Prendimiento y Amargura decidían regresar a sus sedes canónicas dándose media vuelta; y Santa Marta se metía en La Victoria para, una hora más tarde, regresar a su barrio de San Mateo.

Soberano buscó refugio en la Catedral

Desde La Granja lo tuvieron claro a las tres menos diez de la tarde: salir. Lo hicieron bajo un cielo que, de gris claro, se fue oscureciéndose hasta que cayeron unas gotas que pilló a la hermandad en la calle Santo Domingo. La opción fue tomar la Carrera Oficial a gran ritmo casi sin parar hasta alcanzar la Catedral y allí tomar la decisión de quedarse o volver.

El paso por la Carrera Oficial fue a paso de agua, con la banda tocando sin parar e, incluso, se pudieron gustar en algunos momentos trabajando algunas marchas. De hecho, a esa hora, sobre las siete de la tarde, no llovía; ni siquiera chispeaba.

Horas más tarde, La Granja iniciaba su retorno por José Luis Díez y Tornería para luego buscar Cristina y Zaragoza.

El estreno que no pudo lucirse como merecía fue la túnica del Señor en tono morado y bordada en oro. También sacaron unas originales y extrañas bocinas, un juego de varas y la restauración del llamador del paso de misterio. La mesa del canasto fue nueva con una decoración que imita mármol verde, jaspe y carrara. Y el arreglo floral fue original, variado y elegantemente colocado. En su justa medida al ganar espacio el suelo que se ha creado bajo la iconografía: calas, rosas, fresia morada, amarantun color malva.

El Consuelo, de vuelta antes de entrar en Carrera Oficial

El Consuelo salió a su hora. No lo dudó y lo hizo con todos los signos que ha ido adoptando la hermandad con el paso de los años. Sonó Mater Mea, marcha emblema para los del Pelirón, a la salida del palio. De haber seguido la jornada sin incidencias se hubiera recogido son Soleá Dame la Mano. Siguiendo la estela del Soberano Poder, abrió las puertas de la capilla para sacar sus dos pasos y nazarenos formando el cortejo. Inició su recorrido previsto hasta que alcanzó las cercanías de Aladro.

En ese instante hubo un momento de incertidumbre sobre qué hacer, seguir hasta Santo Domingo o volverse. Se optó por esto último ya que las gotitas no fueron a más. Alcanzaron rápidamente la rotonda de la Venencia y desde ese punto se situaron a las mismas puertas de la capilla, por lo que hubo tiempo para recrearse en su barrio y con su gente, siempre en su estilo severo y elegante. La banda del misterio rompió el silencio imperante en el lugar, silencio no solo provocado por el estilo de la cofradía, también por una tarde para olvidar.

Del mismo modo sucedió con el palio, que tuvo que esperar algo de tiempo para entrar mientras que ordenaba el interior de la pequeña capilla del Consuelo para que ambos pasos ocuparan sus respectivos espacios. A falta de quince minutos para las ocho de la tarde, terminó el Miércoles Santo para esta hermandad.

Santa Marta, de La Victoria y San Mateo

A falta de veinte minutos para las cinco de la tarde se ponía la cruz de guía en la calle y comenzaba a salir el cortejo de nazarenos de Santa Marta de la iglesia parroquial de San Mateo, debido a las pequeñas dimensiones de su capilla. La decisión de salir se tomó con todos los miedos del mundo ante la incertidumbre meteorológica, bajo un cielo encapotado, cuyas nubes se iban volviendo más oscuras, las cosas empezaban a pintar mal.

Así, la hermandad llegó hasta Rafael Rivero. Pero la llovizna les sorprendió y no dudaron en irse a La Victoria por Porvera donde se refugió. A 25 minutos de las ocho de la tarde salieron de nuevo por el camino más corto hasta San Mateo.

Había mucha ilusión en la cofradía por lucirla este año con la remodelación de la iconografía del misterio además del incremento de hermanos que ha experimentado, sobre todo de pequeños y jóvenes que se han incorporado al cortejo. Con rapidez marchó la cofradía con la música sonando para aliviar el trauma de lo sucedido en un miércoles para olvidar.

Prendimiento, de vuelta a Santiago nada más llegar a calle Ancha

Conmoción en Santiago cuando la alegría de ver salir a la hermandad por Santiago se tronó en tristeza cuando se dio la vuelta cuando estaba por calle Ancha. La tarde empeoró bastante, el cielo gris claro pasó a oscuro y cayeron algunas gotas. Así no se podía seguir por lo mucho que quedaba por delante y con unos pronósticos que se estaban cumpliendo conforme al penoso guión que marcaban.

Prendimiento, que reunió un año más a payos y gitanos, nazarenos de rojo y blanco, de creyentes y agnósticos, recibió al Señor con alegría y penas posteriores ante la evidencia de lo que se veía más arriba. Aplausos de la gente mientras los pasos regresaban, rostros tristes y ojos cargados en niños y mayores dentro y fuera en las aceras y alrededor del paso.

“Timba timbero el Prendi y sus costaleros”, jaleaban desde afuera a los de abajo donde seguro que las lágrimas caían por los rostros, lágrimas de emoción y de frustración por no poder hacer realidad todo lo que pone esta hermandad cuando se asoma al exterior en un Miércoles Santo. Se escapaban los vivas amortiguados por los faldones, pero se oían pese al gentío.

Qué poco ha durado el Prendimiento en la calle, tal vez, siendo generosos, fue demasiado con la decisión de salir cuando todo apuntaba a que se la jugaban de verdad, con pronósticos que fueron inflexibles. No pudo ser. Nadie se quería ir del alrededor del Santiago ya fueran gentes de calles Nueva, Cantarería, Armas de Santiago, la Sangre, el Arco, el Angostillo, Merced, Ancha... y más allá, todo Jerez acudió a la llamada del Miércoles Santo. Nadie daba un duro por la tarde y noche, después de un día de nublados y mucho viento.

El Miércoles Santo es una jornada que en las estadísticas de lluvia es la que menos la ha padecido. Este año le tocó y se reeditaron imágenes de nazarenos y nazarenas desconsoladas ante tan precipitada recogida en la que hubo tiempo de oír algunas marchas para acompañar la entrada. Y voces que con acierto indicaban que no pasa nada, “que ya está aquí junio”, en referencia a la procesión extraordinaria que pondrá en la calle a los titulares de la hermandad en una salida que conmemorará el 125 aniversario de su reorganización. La idea es revivir aquellos inicios con las imágenes titulares en un mismo paso y posiblemente sin el olivo.

La Amargura, de regreso nada más salir

La Amargura no tuvo mejor suerte que el resto de cofradías de este Miércoles Santo, a pesar de que la cofradía, al mediodía, se mostraba optimista con su salida procesional. Más aún cuando su propia junta de gobierno se reunía en cabildo de oficiales alrededor de las cinco de la tarde y, junto a los partes que les ofrecía la Unión de Hermandades, tomaban la decisión de salir a la calle a la hora establecida, al igual que el resto de hermandades previamente.

A pesar del día apático y nublado, parecía que la lluvia respetaría a los cofrades en esta jornada de miércoles, pero poco tardó en hacer acto de presencia, de forma tímida eso sí, en la calle Medina.

La Amargura tuvo poco tiempo para soñar, poco más que el que le prestó el tiempo para saborear los andares de sus dos pasos por su señera calle Medina. Fueron minutos más tarde de su salida cuando esas mencionadas gotas obligaron a la cofradía a retroceder, dándose la vuelta y regresando a casa lo más rápido posible para evitar males mayores en su patrimonio, tanto humano como artístico.

En esta ocasión, los ‘amarguristas’ no pudieron ofrecer a Jerez uno de los momentos de la Semana Santa, sin lugar a dudas, como es su paso por las Angustias. Sí que dejaron ver uno de sus pocos estrenos; el exorno floral del paso de misterio, que este Miércoles Santo pasaba a las rosas rojas, en lugar de los habituales claveles. Tampoco tuvieron suerte los capataces de la cofradía, Paco Monje en el misterio y Martín Gómez en el palio, que se estrenaban este año frente a los martillos de la Hermandad.

Las Tres Caídas se quedó en San Lucas

Finalmente las Tres Caídas decidió no hacer estación de penitencia. Las noticias que llegaban desde las otras cofradías y las previsiones meteorológicas que no ofrecían buenas noticias fueron determinantes para decidir quedarse en casa. Los Iris morados del Señor Caído y las orquídeas que adornaban el bello rostro de la Virgen de los Dolores sólo pudieron verse dentro del santuario diocesano de San Lucas cuando los hermanos decidieron abrir las puertas a las siete y media para que todos el Jerez cofrade visitara a las imágenes. Tocará esperar al próximo año de 2020.

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