El Rocío 2019 Jerez llegó al Rocío con cierto retraso y mucho fervor

  • La gran cantidad de hermandades filiales propicia que finalmente todas llegaran ayer ante la Blanca Paloma con tiempo de atraso

Llegada de la carreta de Jerez a la ermita del Rocío. Llegada de la carreta de Jerez a la ermita del Rocío.

Llegada de la carreta de Jerez a la ermita del Rocío. / Manuel Aranda (Jerez de la Frontera)

Eran las diez y media de la mañana cuando por la calle Muñoz y Pavón llegaba una brigada de la Guardia Civil vestida de gala desfilando para la ermita de la Santísima Virgen. Tuvieron lugar dos grandes encuentros a lo lardo del día de ayer. El primero, el de la Guardia Civil. Para conmemorar que el Instituto Armado cumple nada menos que 175 años desde su fundación y aún sigue velando por nuestra seguridad. Por otro, el paso de la carreta de Jerez. Pero puntualmente llegaban los agentes con sus levitas. Entre vivas a España y a la Benemérita. Con ese candor que la Guardia Civil siempre guarda a la Santísima Virgen del Rocío. Auténticos custodios que se preocupan para que todo salga como es debido. Y así lo celebró Jerez en un hecho singular este año con los guardias pusieron con sus mejor elegancia.

Eran las dos de la tarde y las calles donde mandan los romeros jerezanos, a saber, Muñoz y Pavón y Bellavista, todavía se recordaba el recorrido que los agentes de la Guardía Civl habían hecho este año por la aldea. “Yo me siento muy español, y me identifico con la Guardia Civil”, decía Paco Holgado, fotógrafo, rociero y autor del cartel de la romería de este año.

La hermandad de Jerez venía desde Manecorro, donde la priostía se había preocupado de vestir a la carreta tras dos jornadas de ‘roás’ y duros caminos con preciosas peonías. Qué flores más camperas le has puesto este año a la carreta, Javier.

La jornada se iba retrasando. Si Jerez tenía que llegar ante la ermita donde habita la Blanca Paloma a las dos de la tarde, eran las dos y media y aún se encontraba en Bellavista, algo así como si el Prendimiento estuviera en la calle Ancha cuando debiera de estar ya en la Catedral. Y es que en el Rocío no hay diputados de cruz, ni controles de hora. Así le preguntó a la alcadesa, Mamen Sánchez, el cronista y prefirió acudir a sus compromisos antes de responder al interrogante socarrón. ¿Hay controles y palcos en el Rocío, señora alcaldesa? Y ante la broma, ni contestó. Es mi sino este año.

Villamanrique

Como la cosa iba con retraso, mejor era conocer algo de los tuétanos de la aldea del Rocío. Y qué mejor que acercarse a la casa de la hermandad filial con más antigüedad. Se trata de Villamanrique, que llegó ante la Blanca Paloma ya con cierto retraso. Pero a su casa concluyó para que le cantaran la Salve cuando la carreta aparcaba en la casa de hermandad. Una vez dento, los manriqueños entraron en  la casa y las mesas y estaban preparadas. Nobleza y buen sentido de lo que es el Rocío se respiraba a las trece horas de la tarde. Antonio Brenes presentó al cronista a Carmeli, secretaria de la hermandad de Villamanrique, para que enseñara algunos de los secretos del pueblo que tuvo la dicha de encontrar a la Virgen en un acebuche. Fue un tal ‘Goro’ Medina en el siglo XV. Cazador que buscaba alguna presa y lo que se encontró fue a la Santísima Virgen del Rocío. Ellos lo llevan a gala. Y por ello son la primera filial. La número uno de todas las que se presentan ante la Blanca Paloma. Como si fuera –y en cierta forma lo es– algo suyo. Y eso se nota porque nada de los suyo es para los manriqueños, y hasta el cura del pueblo quería agasagar al humilde cronista que de la Ceca a la Meca va en estas cosas del Rocío, como si quisiera encontrar los verdaderos sentimientos de lo que se mueve en las marismas por estas fechas de Pentecostés. Y vaya que sí atisbó lo que significa ser un verdadero rociero. Los de pocas alaracas y mucho sentimiento. Como se palpa en Villamanrique de la Condesa. La número uno por historia y tradición.

Jerez en Muñoz y Pavón

Eran las 14,10 horas cuando la hermandad de Jerez entraba por los medios de Bellavista para desembocar en Muñoz y Pavón, corazón de las casas jerezanas en la aldea del Rocío.

A primera hora de la mañana la carreta llegaba a Manecorro para lustre a la plata y flores frescas tras la caminata por el Coto de Doñana. Iban muchos caballistas vestidos de corto. Perfectamente ataviados para la ocasión. Se trataba de la presentación de Jerez ante la Reina de las Marismas. Y así las sevillanas y rumbas iban desgranándose al paso de la carreta, arrastrada por los mulos tordos que la han traído desde Jerez.

Todo se ha ido retrasando mucho y han sido horas de sol y agotamiento hasta que llegara el Simpecado a la ermita para presetarse ante la Matriz de Almonte. Sobre las 16,15 horas, la hermandad de Jerez llegaba a cumplimentar con la Santísma Virgen. Dos horas más tarde.

Vivas a la Reina de Almonte y vivas a Jerez. Con mucho calor y cansancio, por fin, Jerez quedó recogido, tras la presentación, junto a su Simpecado en su casa de la hermandad del Rocío. Y así llegaron los cantes por sevillanas, la convivencia y la alegría. Y después, la noche para descansar. Y amanecer hoy domingo con la alegría de haber llegado a la misma gloria. A este lugar donde las marismas abrigan tanta devoción a la Madre de Dios. En medio de una belleza serena. Justamente a quince kilometros de Almonte. En la aldeal de Rocío.

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