Semana Santa 2019 Donde nacieron los ‘izquierdos’

  • La Cena vuelve a lo grande en una tarde buena, arrastrando a un gentío que disfrutó de una cofradía preciosa y de un estilo en el caminar que fue armonía musical y costalera

Imagenes del Lunes santo Imagenes del Lunes santo

Imagenes del Lunes santo / Pascual

Esperemos que lo de las tardes luminosas como el domingo y la de ayer, duren. Ponemos velas a todos los santos para que así sea durante toda la Semana Santa, aunque sea con el viento de ayer. El radiante sol primaveral saca todos los colores, los hace brillar y son más que refulgentes cuando la Hermandad de la Cena es capaz de poner los bellos de punta cuando se echa a la calle y empieza a atravesar el bosque de soberbios naranjos que flanquean la calle de San Marcos. Allí, en ese templo y de la mano de Martín Gómez, nació el cambio y trabajarse las marchas. Es bueno recordarlo cuando hoy por hoy casi todos los pasos le han cogido gusto a ese estilo, esa forma de pasear al Señor.

La cofradía ha ganado en hermanos, una decena de parejas más que subió el cortejo a unos 350 nazarenos que dan escolta a dos maravillosos pasos. El primero ya empezó a levantar emociones desde dentro cuando llegando al dintel del templo alfonsino, la agrupación de la Estrella, fiel compañera de este misterio, empezó a tocar Anima Christi, para enlazar con el himno y un gran izquierdo para poner al Señor en la calle. Sonó en tu Mirada, Sagrada Cena y un clásico, Señor de San Marcos, todo en una sucesión de cambios bien hechos que hacían, más que moverse, flotar el paso con los costeros arriba, con suma suavidad y perfectamente coordinado. No fue una borrachera de cambios. Los justos: costeros muy medidos, sobre los pies y poderosos pasos al frente o izquierdos que levantaron ovaciones. Es de las pocas hermandades que provocan ese efecto. Así se puso en los medios de San Marcos el ‘Castillo’, totalmente abarrotado de público, jóvenes en su mayoría. El paso estuvo adornado, como casi siempre, con clavel rojo -excepto algunos años atrás en la que se le colocaron claveles blancos y espigas-. El ‘Castillo’, sobrenombre del paso de Lastrucci, fue recuperado para la posteridad gracias a la coherencia de una junta que entendió la prioridad de conservarlo. Este año hubo saetas con voces de la Plazuela la de Salmonete. Unos minutos de reposo para tambores y cornetas, llenándose el aire de ecos gitanos.

Dos saetas, al Señor y a la Virgen, de Salmonete, llenaron los aires de San Marcos de ecos gitanos

Con la antológica marcha Alma de Dios, llegó el misterio hasta Rafael Rivero y primer relevo de la gente de abajo. Detrás salía refulgente La Paz y Concordia en su maravilloso paso de palio de orfebrería al completo desde arriba hasta abajo. Cualquier ojo, experto o inexperto, tiene que deleitarse en la armonía del conjunto con unos bordados sencillamente sublimes, como el techo de palio que es un auténtico tapiz. O el manto de la Señora, de la vieja escuela, y en el que no puede caber mejor buen gusto. Todo hace que el equilibrio sea perfecto cuando la música, muy bien del Nazareno de Rota, toca para simplemente acompañar el caminar de la Virgen que va rodeada de plata, con el clasicismo floral del que siempre ha hecho gala: claveles blancos. No le hace falta más a ese conjunto tan exclusivo.

La Hermandad de la Cena es de las grandes. El Lunes Santo está marcado por esta cofradía que es distintivo de excelencia cofrade.

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