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Ambiente guapo en la noche más larga

  • El alcalde reconoció su emoción por asistir por primera vez a una Gran Final como espectador

De etiqueta. Con disfraz. Con un simple antifaz o una  peluca. Había ganas de disfrutar de la final a 15, la más larga desde 2007. Ya fuera  el alcalde o los porteros y periodistas. Carnavaleando en el Falla. José María González aparecía con su tipo de 'Los mendas lerendas', la comparsa en la que participó en 2008. El primer edil se trajo incluso el marco para un momento único en su vida. Jamás había asistido a una final como espectador. Ayer se estrenó bien acompañado por su equipo de gobierno. Los ediles acudieron disfrazado. Martín Vila de sumo pontífice, David Navarro de domador, Eva Tubío de gangster y el concejal de Fiestas, Adrián Martínez de Pinillos, fue el más atrevido con un aparatoso disfraz de tortuga ninja que nada más atravesar la puerta principal ya le estaba dando calor. "Estoy hasta emocionado -decía-, porque no hablamos ya de que vaya a presenciar la Final desde el palco de autoridades, es que nunca he presenciado la última sesión del Concurso como espectador". A su lado, una tortuga ninja oía expectante a su líder. Costaba reconocerlo, aunque al levantarse la careta, a modo de penitente que saluda para dar cera, se podía reconocer al concejal de Participación Ciudadana, vulgo concejal de Fiestas, Adrián Martínez de Pinillos, que eligió el atuendo más llamativo del equipo de Gobierno.

Llegaba el 'famoseo' al olor de las coplas y contrastaba con las protestas de vecinos de la Corrala y de ex trabajadores de Delphi en el exterior del teatro, donde hacía botellón un grupo de chulapos. Chipi el de 'La Canalla', el actor isleño Alex O'Dogherty y 'Torito', un reportero de Tele 5, del programa 'Qué tiempo tan feliz' que se pegó varias vueltas por el coliseo. De la expectación causada por la final daba buena prueba una periodista de Show Business TV de Miami. 

El público se había metido tanto en la salsa que se veían parejas de 'juanes' y 'pesaos'. Y aficionados con gorros de camaleón con la palabra 'Ares', que después de 13 años sin pisar las tablas del Falla sigue despertando pasiones a su paso. 

Los espectadores jaleaban a Pepito el Caja cuando salía a presentar la Final y la primera agrupación, 'Coroterapia'. El  que no estaba disfrazado en la sala se colocaba uno de los collares hawaianos que repartieron los del Sheriff. El coplero, por cierto, explicaba en camerinos que iban a repetir el pasodoble a María la Yerbabuena que ya interpretaron en cuartos de final, pocos días antes de que una de las inquilinas más queridas del teatro nos dejara. "Se lo prometimos a la familia cuando acudimos al tanatorio", reconocía el autor de 'Los que vienen de marea'. María había tenido la oportunidad de ver en la habitación del hospital por televisión la copla de homenaje, como hizo cada noche hasta prácticamente sus últimos instantes de vida. 

La chirigota levantaba a un público que posteriormente se mostraba muy cariñoso con el cuarteto 'Este año salimos de milagro', cuyos componentes mascaron letra en el primer cuplé. Los espectadores, motivados por el gallinero, todo hay que decirlo, se atrevieron a cantar entre grupo y grupo el famoso cuplé de 'Los juancojones' y el estribillo de 'Los piratas', alentados en este caso por Pepito el Caja, que lo entonó para anunciar a sala a 'Los cobardes'. La comparsa de Martínez Ares, en la final trece años después de 'Calle de la Mar', triunfó. Entre el público se escuchó un significativo grito: "¿Qué hemos hecho 13 años en la final sin ustedes?". El segundo pasodoble caló hondo entre los gaditanos, no muchos, que se encontraban en el Falla. Semblanza de un Cádiz puro, de un Cádiz que se fue, de una ciudad rebosante de vida desde las primeras claras del día, de ese Cádiz que tanto se añora.

Llegaba el final del primer descanso al son de las trompetas egipcias con un patio de butacas a la mitad de su aforo. Fuera, Antonio Martínez Ares era agasajado por decenas de aficionados que le esperaban para sacarle un autógrafo o un selfie. El coplero, pacientemente, aguantó el tirón. 

En camerinos, la chirigota chiclanera de los Molina daba sus últimos retoques. Nervios. Estrenaban las cuatro letras y dos cuartetas de popurrí. Un componente mostraba en su mano escrita una de las letras. El riesgo valió la pena. El éxito del grupo fue enorme. 

Fue también una noche especial para varios colectivos sociales de la ciudad, que tuvieron sitio en varios palcos invitados por el Ayuntamiento. Equa, el albergue municipal, Amigas al Sur y Fegadi eran esta vez las asociaciones con las que el Consistorio había tenido tan bonito detalle. En el palco número 2, los concejales del PP, con Teófila Martínez en un discreto segundo plano. Ni rastro del PSOE en el teatro, ya no sólo de concejales sino de políticos como Fernando López Gil, buen aficionado, o del alcalde Chiclana, José María Román, que no pudo acompañar a la chirigota 'Los sereníssimos' en su gran noche. Lo cierto es que el boicot político provocó que los estamentos de la ciudad no estuvieran tan representados como en otras ocasiones.

En el ambigú del teatro las conversaciones se sucedían entre caras conocidos, incluida la de uno de los grandes protagonistas de la noche, Selu García Cossío, que junto a su mujer y Javier Ruibal se tomaba un aperitivo para hacer tiempo antes de la actuación más esperada de una Gran Final que no tuvo demasiados momentos de decaimiento general por el buen hacer de los grupos.

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