el resto del tintero

Cataluña no es territorio comanche

  • Los 'susanistas' se marcan como objetivo alcanzar el 80% de los votos de la militancia andaluza.

  • La grabación de Miguel Ángel Heredia perjudica a Díaz donde más débil es: en Cataluña y ante el PSC.

  • Patxi López y Pedro Sánchez se reparten a 'las nurias' y la presidenta articula otra estrategia.

Susana Díaz, el pasado jueves en Barcelona, junto a militantes y dirigentes del PSC. Susana Díaz, el pasado jueves en Barcelona, junto a militantes y dirigentes del PSC.

Susana Díaz, el pasado jueves en Barcelona, junto a militantes y dirigentes del PSC. / alejandro garcía / efe

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Barcelona no es Camas. Cataluña es la comunidad más complicada para Susana Díaz, pero no es un territorio comanche. La presidenta andaluza oteó el terreno catalán el pasado jueves, se reunió con el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, con responsables de UGT y con el grupo de militantes que va a organizar la campaña en esta comunidad. Así como en Andalucía, los susanistas aspiran a obtener el 80% del voto de la militancia, en Cataluña, tanto los pedristas como los seguidores de Patxi López sostienen que Susana Díaz quedará en tercera posición. Su reto es saltar a algunos de ellos o quedar muy cerca del segundo; sin embargo, miembros que trabajan en su dirección no dan nada por perdido, ya que sostienen que Susana Díaz puede recuperar parte de la popularidad que perdió en esta comunidad si hace una buena campaña. Aquí se trata más de propuestas que de emociones, que es el sustento de su campaña en otros lugares.

Dos de sus principales aliados, Eduardo Madina y José Luis Rodríguez Zapatero, ambos con buen cartel en Cataluña, le acompañarán en los mítines. De momento, Madina estará allí los días 19 y 24 de abril, mientras que la presidenta volverá a viajar el 26 a Barcelona, y esta vez sí participarán en un mitin. Queda por cerrar el acto junto a al ex presidente. Pero los pedristas preparan para el 22 de abril, un día antes de la festividad de San Jordi, un gran acto en Barcelona, con el que quieren mostrar músculo en la comunidad y achicar los ánimos de los susanistas.

Susana Díaz viajó el martes a Camas, está a unos pocos kilómetros de su propia casa, allí todos son susanistas, es el PSOE de la escuela sevillana. Sin embargo, ese día no todo eran alegrías. Se habían filtrado las declaraciones del diputado malagueño Miguel Ángel Heredia, a su vez secretario del grupo socialista en el Congreso. En noviembre participó en una reunión con jóvenes socialistas en Cortes de la Frontera, fardó ante la militancia y aseguró que el líder de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, le había avisado de que Pedro Sánchez tenía un pacto secreto con Esquerra Republicana pare hacerle presidente del Gobierno. Por eso, ante la inminencia del acuerdo, él y la mayor parte del comité federal se reveló contra el secretario general en la reunión en la que quedó destituido. Toxo negó en un comunicado tal aviso; es más, el sindicalista aseguró que no tenía ni el teléfono del "tal Heredia" (no lo conocía), que ese día en Cortes se pasó de estadista ante los jóvenes de su partido. Lo peor, para los intereses de Susana Díaz, su defensora, fue lo que dijo de los diputados del PSC: los echaba y, si por él fuese, fundaba el PSOE en Cataluña para sustituir a los díscolos. Mal están que te graben en tu casa -era en la casa del pueblo-, pero peor que te inventes los argumentos.

El caso de Heredia confirma dos hechos. El principal error de quienes se opusieron a Pedro Sánchez es que no explicaron las causas del cese (dos derrotas electorales consecutivas y el riesgo de unas terceras elecciones) y uno de los problemas actuales de Susana Díaz es que desaprovechó los puestos que le dejaron en la dirección del PSOE con personas cuya virtud residía en el origen y la confianza: Heredia es el segundo del grupo en el Congreso y Antonio Prada, el tercero en la Ejecutiva, ni el uno ni el otro son dirigentes de una trayectoria tan sólida como sus puestos. Las palabras de Heredia sobre el PSC son un obstáculo para Susana Díaz que los pedristas se encargaron de divulgar desde la mañana del martes; el jueves aún seguían coleando, después de que la diputada Adriana Lastra solicitase su dimisión al presidente de la gestora.

Pero Cataluña no es un erial para los intereses de Susana Díaz. Allí cuenta con el secretario de Organización de la federación del Bajo Llobregat (una de las 16 que componen el partido), Joaquim Fernández, y con el alcalde de una de sus principales poblaciones, Cornellá, Antonio Balmón. El ex ministro Celestino Corbacho también apoya a la andaluza, así como Germán Rodríguez, hombre de confianza de Carme Chacón. Susana Díaz apoyó en su día a Chacón en el congreso federal de Sevilla, en el que compitió con Rubalcaba, y cuya dirección de campaña llevaba Máximo Díaz Cano, hoy su secretario general de Presidencia en la Junta. Los militantes del PSC con derecho a voto son 14.322, es la cuarta federación en número (en realidad, es otro partido), muy cercana a Madrid. A Díaz le bastaría con que la diferencia que le sacase Pedro Sánchez fuese de un tamaño similar a la que ella le saque en Sevilla o en Jaén, y es posible, pero su objetivo es quedarse cerca de sus dos competidores.

El principal apoyo de Sánchez en Cataluña es la alcaldesa de Santa Coloma, Nuria Parlón, quien compitió con Miquel Iceta por las primarias, y el de Patxi López, la regidora de Hospitalet, Nuria Marín, ambas son los dos valores emergentes del PSC. De la popularidad perdida de Susana Díaz en la comunidad da buena cuenta que ambas nurias estuvieron el verano pasado en unas jornadas en las que participó la presidenta andaluza en Cataluña el verano pasado. Sin embargo, la defenestración de Sánchez, pero sobre todo la abstención en la investidura de Rajoy, dieron al traste con estos posibles apoyos.

Pero en el bando de Susana Díaz se aporta una reflexión: no sólo se trata de tener éxitos en las convocatoria de los mítines, que también, sino de convencer. Uno de los ejemplos que exponen es lo que sucedió el pasado fin de semana en Canarias. Fue tras la visita a Gran Canaria, cuando el alcalde de la capital, Augusto Hidalgo, se decidió a hacer público el apoyo a Susana Díaz. Los tres contrincantes habían pasado por la escuela de invierno del PSOE de la isla, y quien convenció fue la andaluza.

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