May telefonea a Picardo para reiterar su "férreo compromiso" con Gibraltar

  • La primera ministra británica intenta apaciguar la polémica tras no nombrar al Peñón en la carta de salida de la Unión Europea

  • Reitera que nunca negociará su soberanía

La primera ministra británica, Theresa May, telefoneó ayer al ministro principal gibraltareño, Fabián Picardo, para expresarle que su Gobierno mantiene un "férreo compromiso" con el Peñón y que está "totalmente dedicado a trabajar con Gibraltar para asegurar el mejor resultado para el Brexit", como se denomina a la salida británica de la Unión Europea (UE).

Según informó un portavoz de Downing Street, May reiteró a Picardo que el Reino Unido sigue "absolutamente comprometido en su apoyo a Gibraltar, su pueblo y su economía". "La primera ministra le ha dicho que nunca entraremos en disposiciones por las cuales el pueblo de Gibraltar vea transferida su soberanía a otro Estado en contra de sus deseos expresados libre y democráticamente, ni tampoco entraremos nunca en un proceso de negociación de la soberanía con el que Gibraltar no esté satisfecho", dijo el portavoz.

La líder conservadora transmitió también al dirigente del Peñón que el Reino Unido "continuará involucrando totalmente a Gibraltar" durante las negociaciones con Bruselas para el Brexit.

El Gobierno británico fue acusado este fin de semana de cometer "un gran error estratégico" al no mencionar a Gibraltar en la carta que el pasado miércoles remitió a la UE para iniciar la negociación de abandono del bloque. Así lo expresó el líder del Partido Liberal Demócrata, Tim Farron, uno de los diputados que opinaron que la omisión pone al Reino Unido en una posición de desventaja de cara a esas conversaciones.

La Unión Europea manifestó el viernes, al presentar sus líneas negociadoras en respuesta a la misiva, que ningún acuerdo entre los Veintisiete y el Reino Unido, una vez que el país abandone el club comunitario, podrá aplicarse en Gibraltar sin un acuerdo previo entre el Reino Unido y España.

El Gobierno británico insiste en que, aunque May no citó a Gibraltar en la carta en que precisó sus prioridades negociadoras, sí lo hizo en su intervención en la Cámara de los Comunes, cuando reiteró que el Reino Unido es "absolutamente firme en su apoyo a Gibraltar" y aseguró que el Peñón estará "cubierto" por las negociaciones británicas del Brexit. Sin embargo, May sí citó la otra frontera terrestre que habrá entre el Reino Unido y la UE, la de Irlanda, tanto en la carta como en el Parlamento.

A medida que prepara su propuesta para la negociación, el Gobierno de May tendrá que plantearse cómo recupera la ventaja perdida en torno al asunto del Peñón, territorio que está bajo soberanía británica desde 1713 y que en un referéndum en 2002 rechazó por un 99% de los votos la posibilidad de una soberanía compartida con España.

Por su parte, el ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, continuó ayer en su línea de mandar mensajes tranquilizadores hacia el Campo de Gibraltar y descartó que entre dentro de sus planes cerrar la Verja en un futuro. La idea del jefe de la diplomacia española es "que los españoles que viven en el Campo de Gibraltar y trabajan en Gibraltar sigan haciendo lo mismo".

Dastis aseguró que España "está más cerca del Brexit blando", aunque advirtió que si el Reino Unido se va del mercado común y de la unión aduanera "es difícil" que sea así. En una entrevista publicada por El País, Dastis señaló que no ve "amenazas y chantajes" en la carta de la primera ministra británica en la que trasladó a Bruselas la salida del Reino Unido de la UE y precisó que la seguridad de los europeos está en manos de Europa, no de Londres.

El jefe de la diplomacia española consideró que las posibilidades de que no haya un acuerdo entre la UE y el Reino Unido "son muy bajas" porque "ambas partes saldrían perjudicadas", y abogó por un acuerdo "equilibrado, razonable y riguroso" y por una relación con España "lo más cercana posible a lo que tenemos ahora". Dastis consideró que Escocia "saldrá de la UE cuando salga el Reino Unido" y recalcó que España "no ve con buenos ojos que ningún Estado europeo inicie procesos de fragmentación", a la vez que rechazó que el caso escocés y el de Cataluña sean comparables.

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