Una mini vespa para la pastilla del tamaño maxi

La aparición del Kamagra en España se detectó por primera vez en 2011 en la zona de Levante. Poco a poco se fue extendiendo su venta hasta recalar también en Málaga. Los vendedores, para tratar de eludir controles policiales, se toman muchas molestias para camuflar el medicamento "bajo la apariencia de otros productos que nada tienen que ver", revela Carlos Plaja. Es el caso, por ejemplo, de un anuncio interceptado por el Seprona en Málaga: el reclamo era una Mini Vespa, pero lo que se vendía era el medicamento indio contra la disfunción eréctil. También es habitual, aseguró Plaja, que "separen las sílabas del nombre o modifiquen parte para que en una búsqueda por internet no aparezca directamente".

Pero aún hay una práctica más peligrosa y tampoco controlada como es la venta de productos naturales o complementos alimenticios, normalmente de origen asiático, que se venden en herboristerías, establecimientos chinos o incluso también sex shop y que también contienen el principio activo sildenafilo citrato. "No aparece específicamente el contenido de este principio activo en el envase para que no sea considerado un medicamento, y eso es peligroso para quien lo consume, que desconoce lo que está ingiriendo", advierte Plaja.

Hay decenas de estos productos sometidos a una alerta sanitaria y aún así no paran de proliferar. La facilidad con la que llegan de países asiáticos, como China principalmente, su rápida distribución en variopintos tipos de establecimientos y los precios asequibles con los que se ofrecen al alcance de casi todos los bolsillos los hacen altamente demandables, a la par que peligrosos por el uso abusivo y sin control que llegan a tener por parte de consumidores que no saben ni lo que contienen.

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