Pistoletazo de salida al año olímpico

  • A cinco meses de los Juegos de Pekín, los atletas competirán sobre una pista de idénticas características a la china

Una cifra récord de 159 países abrirán este fin de semana en Valencia el año olímpico en la más grande manifestación atlética bajo techo jamás congregada en 23 años de historia de los campeonatos del mundo.

Desde hoy y hasta el domingo, en un remozado palacio-velódromo Luis Puig con todas las entradas vendidas, medio millar de atletas ofrecerá en la pista de 200 metros la medida de sus posibilidades bajo techo, cinco meses antes de los Juegos Olímpicos de Pekín. La pista valenciana está construida exactamente con los mismos materiales que la de Pekín, y servirá a los atletas para comprobar sus sensaciones en una superficie idéntica a aquella en que habrán de rendir cuentas en la principal competición del año.

Entre los inscritos sobresale la mozambiqueña María Mutola, que en la temporada de su despedida participa, a sus 35 años, por novena vez en los Mundiales bajo techo con un increíble récord de eficacia a sus espaldas: siete medallas de oro y una de plata en ocho comparecencias. Pero la leyenda viva del atletismo de Mozambique tendrá que hacer frente al asalto de jóvenes pretendientes a su trono de los 800 metros, entre las que puede estar una española, Mayte Martínez (bronce en los Mundiales al aire libre), si logra recuperarse de sus molestias.

Los Mundiales de Valencia presentan un combate superior al resto por su espectacularidad y en el que España aspira a estar presente con Jackson Quiñónez. Liu Xiang, plusmarquista mundial y campeón olímpico de los 110 metros vallas, disputará el título de los 60 metros a la figura emergente de la especialidad, el cubano Dayron Robles, que se ha erigido en el embajador de los campeonatos en las últimas semanas. Robles, de 21 años, parte como favorito frente a la estrella china, que no ha competido este año, mientras que el prodigio cubano, con una marca de 7.33 (el 8 de febrero en Dusseldorf), ha puesto en grave riesgo el récord mundial del británico Colin Jackson (7.30), que dura ya 14 años.

Kenenisa Bekele, el nuevo rey etíope del fondo mundial, heredero directo de Haile Gebrselassie, ha preferido concentrarse en la preparación de los Mundiales de cross de Edimburgo con el propósito de recuperar el título, y no estará, por tanto, en Valencia, aunque sí lo hará su hermano Tariku, más rápido que él este año. La lista de figuras incluye, no obstante, otros nombres igual de relevantes. Especialmente sobresale el de la rusa Yelena Isinbayeva, en posesión de 21 récords mundiales de pértiga, que aspira a redondear sus ganancias con el premio de 50.000 dólares reservado a quienes consigan una plusmarca en la capital del Turia.

Para estimular la participación de los mejores, la IAAF ha destinado 2,5 millones de dólares a premios en metálico. La medalla de oro se pagará a 40.000 dólares; la de plata a 20.000, la de bronce a 10.000, el cuarto puesto a 8.000, el quinto a 6.000 y el sexto a 4.000 dólares. En relevos se cobrará la misma cantidad, pero para el equipo en su conjunto.

Una de las firmes candidatas a recoger uno de los cheques por el récord es Susanna Kallur. La sueca, invicta este año en sus nueve carreras de los 60 metros vallas, ha sido dos veces campeona de Europa, pero nunca del mundo. Su plusmarca de 7.68 la proclama favorita frente a candidatas como la española Josephine Onyia, que compite en casa. Con las mismas opciones parten también la rusa Yelena Soboleva, subcampeona mundial de los 1.500 metros en 2006, que viene de rebajar su plusmarca en pista cubierta hasta los 3:58.05, y la etíope Meseret Defar, que busca su tercer título consecutivo de los 3.000.

La polémica estará esta vez encarnada en el velocista británico Dwain Chambers, suspendido dos años por dopaje en 2003, que ha sido seleccionado contra la opinión de la propia Federación Británica por imperativo reglamentario.

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