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Un cara a cara con el futuro

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Un cara a cara con el futuro

Zinedine Zidane y Unai Emery afrontarán desde hoy una eliminatoria de Liga de Campeones que sin duda resultará crucial para el futuro a medio plazo de ambos entrenadores, situados entre la espada y la pared a pesar de sus éxitos.

Se medirán los dos técnicos que más títulos ganaron en los dos últimos años. El técnico del Real Madrid cuenta ocho y el del Paris Saint-Germain acumula cinco. Pero el fútbol sólo conoce el presente y la eliminatoria dejará mucho más que dañado al perdedor.

Zidane perdió su aura mágica a ritmo acelerado. En agosto dirigía a un grupo que parecía llamado a marcar un ciclo en el fútbol continental, pero todo se fue desvaneciendo a marchas forzadas. Tanto es así que al Real Madrid sólo le queda la Liga de Campeones para intentar salvar la temporada. Es lo más cercano a jugar con fuego.

La situación de Emery también es sumamente inestable. Prácticamente desde el primer día que fichó por el PSG tuvo que aprender a convivir con los rumores de despido. Es lo que tiene firmar por un club que gastó 1.115 millones de euros en fichajes desde 2011.

Los títulos de Liga y Copa de Francia se dan por descontados para el jeque Nasser Al-Khelaifi, que ya sólo desea la gloria de la Liga de Campeones. Por eso se gastó esta temporada otro saco de millones en Neymar y Mbappe. Fue su respuesta a la increíble eliminación de la pasada campaña ante el Barcelona. Contra todo pronóstico, Emery siguió al frente del banquillo.

Son tiempos duros para ser entrenador de un equipo con la máxima exigencia. Lo sabe bien Zidane, el técnico que lo ganó casi todo con el Real Madrid en su primera experiencia en un banquillo de elite. Ahora afronta la otra cara del fútbol, por más que sus dirigentes mantengan una férrea confianza en él. Sigue siendo un ídolo para el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, pero a cambio perdió el favor de su hinchada. Al menos, de un amplio sector.

La cuestión no es si el club le despedirá a final de temporada si no gana nada. Más bien, ese asunto estriba en si será el propio Zidane el que dé un paso al costado.

En el caso de Emery, está por ver si logra que el PSG se instale en la elite de la Liga de Campeones. Se la juega primero ante el Real Madrid y, si pasa, en las siguientes eliminatorias. Estar cerca, como el año pasado, ya no es suficiente. Está por demostrar si cambió la mentalidad de sus jugadores, si ya son ganadores. Lo deben ayudar Neymar y Mbappe.

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