SPORTING | XEREZ· la crónica

Los fallos atrás, otra vez claves

  • Sin reacción Los azulinos no pudieron estrenarse con triunfo en el debut de Esteban Vigo en el banquillo Imperdonable La defensa xerecista hizo aguas en los dos goles rojiblancos y dio facilidades en otras acciones de peligro de los locales

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Esta vez no se cumplió el dicho de 'a entrenador nuevo, victoria segura'. A Esteban Vigo le queda mucho trabajo por hacer y los futbolistas van a tener que aplicarse y aprenderse de memoria el abc de cómo se defienden las jugadas a balón parado y las que no lo son, porque la verdad es que a este equipo le caen goles de todos los colores.

Dos errores defensivos de la zaga azulina pusieron en bandeja el triunfo a un Sporting luchador, que no dio un balón por perdido y que supo sacar tajada de los regalos que les hicieron los azulinos en la tarde de ayer.

Esteban Vigo se había guardado sus cartas durante la semana y al final realizó algunas variantes más de las esperadas que para nada le dieron resultado. Las grandes sorpresas, ya que el propio Boquerón había adelantado que Mendoza jugaría en el lateral derecho, fueron la inclusión de Portela en el lateral izquierdo, la titularidad de Francis en el centro del campo junto a Moreno, con Viqueira por delante y la suplencia de Antoñito, con lo que el equipo volvió a salir con un solo delantero, Yordi. Atrás entró Bajic por el sancionado Héctor Verdés y Pedro Ríos también recuperó la titularidad tras cumplir su encuentro de sanción en la derecha.

Mientras, Preciado también realizó variantes, dejó al ex cadista Sastre, un jugador al que se le da bien enfrentarse al Xerez, para que Cámara entrase en el lateral derecho y sentó a Diego Castro para que Bilic actuase en la mediapunta por detrás de Barral.

Al cuarto de hora, Francis habilitó un gran balón para Yordi, que se plantó solo ante Roberto pero el meta asturiano estuvo más rápido que el ariete azulino y salió valiente a sus pies para evitar lo que hubiese sido el 0-1.

A renglón seguido, una jugada que inició Viqueira para Pedro Ríos por la derecha no acabó en gol porque Momo se entretuvo en el área, le asustó la responsabilidad de pegarle a la primera y cuando quiso darse cuenta ya estaba rodeado de contrarios, sin balón y sin opciones.

Ya a esas alturas de la primera mitad, Esteban era ya un volcán en el banquillo, que se metía literalmente dentro del terreno de juego para dar órdenes a unos jugadores que pretendía no perdieran ni el orden que estaban mostrando ni la concentración para evitar que el Sporting pudiese hacerles daño en uno de sus arrreones, ya que los asturianos apenas estaban inquietando a Porato.

Superada la media hora, los asturianos dispusieron de hasta cuatro oportunidades seguidas. Primero fue Barral, luego Matabuena, más tarde Kike Mateo y por último otra vez Barral, el que remató de cabeza al palo izquierdo de la meta de Porato.

Hasta ahí todo estaba más o menos controlado, pero la defensa acusó los golpes que estaba dando el Sporting y comenzó a ser la misma madre de toda la temporada y, claro, los locales no perdonaron. Primero Bilic y luego Kike Mateo rompieron las gafas del marcador y colocaron un cómodo 2-0 a su favor ante el delirio de una parroquia que miraba el marcador sorprendida, ya que pocos se acordaban de la última vez que los rojiblancos habían ganado en su estadio. En poco más de minutos demoledores, decantaron la balanza a su favor los locales.

Nada más arrancar la segunda parte, Esteban mandó a la ducha a un Viqueira cansado y poco participativo para sacar a Antoñito, un jugador al que quizás debió sacar de inicio, cuando el gallego tenía fuerzas para meter balones al hueco. Y es que sin el levantinista en el campo, Francis se quedó como organizador.

Con la tranquilidad del marcador a favor y la necesidad de ganar para seguir arriba, el Sporting se dedicó en la segunda parte a nadar y guardar la ropa, ante un Xerez alocado, pasado de revoluciones y sin llegar con la seguridad suficiente al área de Roberto como para acortar distancias en el marcador.

Aún así, en el minuto 70, Yordi y Francis pudieron superar al meta sportinguista pero les faltó fortuna a la hora de resolver.

A la desesperada, Esteban siguió moviendo el banco y apostó por Carlos Calvo y Míchel, acumulando efectivos arriba cuando ya era demasiado tarde y, entre otras cosas, nadie asistía de balones a los puntas.

Rodado Rodríguez también se equivocó a la hora de señalar fuera de juego en una internada de Antoñito cuando el sevillano se quedaba solo ante Roberto, aunque a esas alturas del partido estaba todo casi perdido.

Lo más humillante quizás para los azulinos fue tener que oír al final del partido ese cántico poco deportivo de 'a Segunda A, a Segunda B', por parte de una afición crecida con la victoria de los suyos.

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