Anelair reinventa su sede para abrirse al ahorro energético

  • La empresa malagueña invierte 500.000 euros en un edificio inteligente que rebaja la factura en un 60% y permite un autoconsumo de electricidad y agua del 40%

A veces la mejor tarjeta de presentación de una empresa es su propia sede. La firma malagueña Anelair, dedicada a soluciones de electricidad y climatización, así lo ha entendido y ha invertido 500.000 euros en transformar sus antiguas oficinas en todo un edificio inteligente. Un paso que no ha sido casual, sino que persigue impulsar una de las nuevas áreas de actividad de la compañía: el ahorro energético. Y con ello lo que hace es predicar con el ejemplo, ya que las nuevas instalaciones, que tienen la máxima clasificación energética (A), consiguen rebajar la factura en un 60% y facilitan un autoconsumo de electricidad y agua del 40%.

¿Cómo lo logra? Con el uso de equipos eficientes, energías renovables, materiales de bajo impacto ambiental o aprovechando recursos naturales. "El precio de la energía es cada vez mayor, con incrementos inasumibles del 20% en los últimos años, lo que hace que este gasto preocupe mucho a particulares y empresas", explica Juan Jesús Martín Ruano, director de Administración y Gestión de Anelair.

Algunas de las novedades que introduce el revolucionario edificio son un sistema de recuperación y acumulación de agua (hasta 1.000 litros) de la lluvia y los lavabos para utilizarla en la descarga de las cisternas del baño, el control de la luz solar gracias a persianas inteligentes -se mueven solas en función de la luz exterior-, o la instalación de cortinas de aire en ventanas y escaleras para que el aire acondicionado no se escape y, por tanto, las máquinas de refrigeración tengan que trabajar menos. Junto a ello, Anelair ha puesto en marcha otras iniciativas como la generación de energía eléctrica a través de una planta fotovoltaica instalada en la azotea que sirve de suministro a sistemas de iluminación e informáticos, o como el aporte de luz natural mediante lucernarios en el sótano, con lo que de día no se necesita luz artificial en la zona.

Es más, la empresa ha ido más allá y ha instalado aislamientos térmicos que están realizados con un material de bioconstrucción como la celulosa, mientras que la impermeabilización del edificio también está hecha con otro material ecológico como el corcho. A ello se suma algo aún más revolucionario: un sistema denominado recuperador entálpico de energía, que hace que el frío del aire acondicionado de la estancia, al salir a la calle por el sistema de ventilación, enfríe el aire caliente del exterior que entra, con lo que los equipos tienen que trabajar menos y, por tanto, reducen su consumo. Lo mismo ocurre con la calefacción en invierno.

"Una inversión de 500.000 euros en todo este equipamiento es baratísima, por lo que queremos animar a las empresas a dar el paso", indica Martín Ruano. "Además, un buen sistema de eficiencia energética debe amortizarse en entre tres y cinco años, es decir, que al quinto ejercicio la compañía ya debe tener ahorros", añade el directivo.

El edificio de Anelair, de 800 metros cuadrados y sito en el Camino de San Antón de la capital malagueña, se inauguró hace apenas dos semanas y aún es pronto para ver qué impacto comercial tendrá. Pero, "el efecto en la imagen y el reconocimiento social ya son palpables", dice el responsable. Algo que es muy importante para el impulso que la compañía quiere dar a su nueva línea de negocio: el ahorro energético. "Hasta ahora trabajábamos en renovables como ejecutores, por ejemplo, de plantas fotovoltaicas para terceros y ahora lo que queremos hacer es asesorar, realizar auditorías energéticas y hacernos prescriptores", explica.

Junto a este área, Anelair trabaja en otros seis segmentos. Los más fuertes son la climatización de grandes edificios, que aporta un 50% de la facturación, y las instalaciones eléctricas, que acaparan un 30% del negocio. La iluminación interior y exterior, los proyectos técnicos de instalaciones, el área de mantenimiento y el de energías renovables aúnan el 20% restante.

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