Incertidumbre política y economía

SON evidentes y lógicas las dificultades políticas que están encontrando los partidos para formar un nuevo Gobierno. Las actividades legislativas y de gobierno están paralizadas. Sin embargo, la economía española sigue discurriendo y una incertidumbre creciente puede deparar efectos negativos sobre el crecimiento, el empleo y la deuda.

No olvidemos que, gobierne quien gobierne, tiene que acometer reformas que permitan corregir los desequilibrios macroeconómicos que España padece, además de evitar que algunos problemas que hoy sufrimos empeoren. La tasa de desempleo está por encima del 20%, la deuda pública ha alcanzado el 100% del PIB, la prima de riesgo y, por tanto, el coste de la financiación han vuelto a elevarse. Durante este año, España tendrá que pedir prestados más de 400.000 millones de euros a los mercados. La Seguridad Social está agotando imparablemente los recursos ahorrados durante los años de bonanza. A todos estos problemas, y a muchos más, hay que dar una respuesta inmediata.

¿Cuáles son los efectos económicos de no tener Gobierno? ¿Cómo afecta esa incertidumbre a la actividad económica, a la creación de empleo y al coste de la deuda?

Las investigaciones que se han realizado recientemente apuntan a que, en un escenario optimista, esto es, que se arregle la formación de Gobierno en el corto plazo, el Producto Interior Bruto se vería reducido entre el 0,2% y el 0,3% durante los próximos trimestres, la prima de riesgo se elevaría en 70 puntos básicos y se generarían 125.000 puestos de trabajo menos que si esa incertidumbre no existiera.

Ahora bien, utilizando los últimos datos disponibles, se ha observado que la incertidumbre asociada a la economía española se ha disparado desde las dos últimas semanas de diciembre.

El índice de actividad elaborado por Fedea apunta a una reducción del crecimiento entre el 0,4% y el 0,7%, lo que provocaría un efecto mucho más negativo tanto sobre el empleo como sobre la prima de riesgo española. Además, estos efectos perdurarían en el tiempo, alcanzado su valor máximo un año más tarde, esto es, ejercerían una influencia negativa hasta principios de 2017.

Adicionalmente, si la incertidumbre persiste más en el tiempo, esos efectos negativos podrían dispararse. Y la situación sería aún más preocupantes si tenemos en cuenta la fragilidad de nuestra recuperación y el contexto internacional tan incierto y volátil, tanto política como económicamente. Tenemos una enorme deuda externa y aunque el saldo por cuenta corriente es positivo, debería serlo mucho más, considerando que la factura del petróleo se ha reducido sustancialmente.

El coste social de la crisis económica está siendo elevadísimo. En España todavía contamos con casi cinco millones de parados y con una tasa de cobertura de sólo el 52%. Si no se logra aclarar la incertidumbre política cuanto antes y no se impulsan políticas reformistas que mantengan el ritmo de actividad económica, el panorama será mucho peor.

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