El nuevo concepto de capital relaja los requisitos a los bancos y cajas

  • La inclusión de los bonos convertibles en acciones y los préstamos del FROB ayuda a las entidades a pasar más fácilmente las exigencias de 'core capital' del Gobierno

El Gobierno ha pasado a utilizar la expresión capital principal, en lugar de capital básico, para referirse a los nuevos requisitos de solvencia a la banca, con lo que ha relajado estas exigencias al incluir los bonos convertibles en acciones y los préstamos a las cajas con dinero público, entre otros conceptos.

La ministra de Economía, Elena Salgado, anunció el pasado 24 de enero que, a cierre de septiembre, las entidades que cotizan en bolsa tendrían que tener un capital básico, técnicamente conocido como core capital, de al menos el 8% de sus activos ponderados por riesgo. Requisito que se elevó al 10% para las cajas de ahorros.

Tras el anuncio de Salgado, el sector financiero se empezó a preguntar si las nuevas exigencias hacían alusión en sentido estricto a la definición de core capital de la normativa internacional de Basilea III, a la que la ministra se refirió. Según ésa, el core capital está compuesto únicamente por el capital, las reservas y las primas de emisión, por lo que, para empezar, deja fuera los préstamos a las cajas concedidos por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Fuentes del sector señalaron que "no resultaba lógico" que si las cajas, para recibir dinero público a devolver con un 7,75 % de interés, habían emitido participaciones preferentes convertibles en acciones, ese dinero no pudiera contabilizar como capital. Por eso, Economía empleó ya en uno de los primeros borradores del real decreto ley con medidas para reforzar el sistema financiero, un nuevo concepto que definió como capital principal y en el que ya incluía los instrumentos suscritos por el FROB.

De esta forma, la definición del Gobierno aceptaba el capital propio, las reservas, las primas de emisión y los instrumentos suscritos por el FROB, así como los intereses minoritarios, un elemento clave para los grandes bancos.

Sin embargo, al Ministerio le quedaba aún otro gran escollo por resolver: calmar los ánimos de las cajas que rechazaban que los criterios de solvencia fueran más exigentes con ellas que con los bancos, presionándoles a buscar capital privado para evitar la entrada del Estado como accionista.

Desde el principio, las intenciones del Gobierno dejaban a buena parte de las cajas por debajo del listón del 8% y penalizaban a todas aquéllas que en los últimos años, con el beneplácito del Banco de España, saneaban sus balances con parte de sus reservas, manteniendo así sus resultados.

Partiendo de ese punto y temiendo las consecuencias que podrían tener para las cajas elevar los requisitos de capital hasta el 10%, Economía y el sector pactaron añadir nuevos elementos: los bonos convertibles en acciones, activos inmateriales y ajustes por valoración.

Quedaba diseñada así una fórmula de capital principal que Salgado comunicó esta semana por carta a las patronales de banca (AEB) y cajas (CECA), y que facilita a las entidades cumplir con las nuevas exigencias de solvencia.

Con los bonos convertibles en acciones, el principal beneficiado es el Banco Santander, mientras que con los activos inmateriales y los ajustes por valoración ganan varias entidades. Los primeros permiten contabilizar como capital principal conceptos tan abstractos como la marca comercial, mientras que los segundos ofrecen "posibilidades más interesantes". Por ejemplo, si una entidad no ha actualizado desde hace años el valor en libros de un inmueble, que ahora podría valer 100 millones pero sigue apareciendo valorado en 75, puede anotarse una diferencia de 25 millones como patrimonio, es decir, como reservas -el primer elemento del capital-.

Esta puesta en valor podría ayudar a cajas y bancos a elevar su capital para pasar más fácilmente las nuevas exigencias o, en su defecto, necesitar una menor inyección de capital.

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