Los precios de los alimentos marcan un nuevo récord en enero

  • Se trata de la séptima subida mensual consecutiva y de la cota más alta que se registra desde que la FAO comenzó a medir el precio a escala mundial en 1990.

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Los precios de los alimentos marcaron un nuevo récord el pasado mes de enero hasta situarse por encima incluso de los registrados durante la crisis alimentaria de 2008, según los datos facilitados  por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). El indicador de precios de los alimentos de la FAO, que mide las variaciones mensuales de precios de una cesta de alimentos formada por cinco categorías (cereales, aceites y grasas, productos lácteos, azúcar y carne), alcanzó los 231 puntos en enero, un 3,4 por ciento más que el mes anterior.

Se trata de la séptima subida mensual consecutiva y de la cota más alta que se registra desde que la FAO comenzó en 1990 a utilizar este instrumento para medir el precio de los alimentos a nivel mundial.

Los precios de todos los grupos de productos básicos controlados registraron fuertes subidas en enero, excepto los de la carne, que permanecieron invariables. Por categorías, los cereales aumentaron un 3 por ciento con respecto a diciembre pasado, con un promedio de 245 puntos, aún por debajo del máximo alcanzado en abril del 2008.

También se incrementaron los precios del aceite en un 5,6% (278 puntos), los de los productos un 6,2% (221 puntos), y los del azúcar en un 5,4% (420 puntos). No se registraron variaciones, sin embargo, en los productos cárnicos, que mantuvieron su indicador en los 166 puntos. El descenso de los precios de la carne en Europa, causado por la falta de confianza de los consumidores tras un escándalo de piensos contaminados por dioxinas en Alemania, fue compensado por un ligero aumento en las exportaciones de Brasil y Estados Unidos.

El economista de la FAO Abdolreza Abbassian señala en un comunicado que "el alza de precios de los alimentos supone una grave preocupación, en especial para los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos que pueden tener dificultades en financiar sus importaciones, y para las familias pobres que gastan un porcentaje importante de sus ingresos en alimentos". Abbassian señaló, además, que "el único factor alentador hasta el momento proviene de un cierto número de países en los que, debido a las buenas cosechas, los precios domésticos de algunos alimentos básicos permanecen bajos comparados con los precios mundiales".

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