javier gonzález-cotta. Escritor

"No sé si a Turquía le interesa ahora pertenecer a la UE"

"No sé si a Turquía le interesa ahora pertenecer a la UE" "No sé si a Turquía le interesa ahora pertenecer a la UE"

"No sé si a Turquía le interesa ahora pertenecer a la UE" / juan carlos vázquez

-¿Por qué merece un libro el relato de los combates en 1915 en el estrecho de los Dardanelos?

-Es interesante porque es la batalla que alarga la I Guerra Mundial. Los rusos pretendían atacarlos por el norte y los británicos abrir una brecha desde los Dardanelos, por el Bósforo, y conquistar al hombre enfermo de Europa, como se conocía a los turcos. Entonces, se empecinaron en esa vía. Turquía resistió con una cuota tremenda de sangre, sudor y lágrimas.

-¿La verdadera capital de Turquía ahora es Ankara, Estambul o... Berlín?

-La moral por su historia es Estambul; la republicana y laicista desde Atatürk es Ankara, una ciudad moderna, como del Medio Oeste de EEUU; y Berlín y Fráncfort lo son por la cantidad de turcos que viven allí.

-¿Es un país apasionante o inquietante?

-Ambas. Es una mezcolanza, empezando por la historia: el imperio bizantino, el otomano, las colonias griegas, la parte armenia... Es un tótum revolútum histórico-cultural. La vida turca no admite un negro o un blanco, es una trama de grises y eso lo hace atractivo. La lucha del laicismo republicano, moderno y que trae consigo las reformas de Atatürk en 1923, con la herencia cultural ingénita de los turcos, que son musulmanes. Eso hay que comprenderlo, sobre todo desde Occidente.

-Si el laicista Atatürk levantara la cabeza, ¿cuántos latigazos le daría al islamista Erdogan?

-No sé. Se encabritaría si viera que el velo vuelve a las instituciones públicas. Nos parece nimio, pero en aquella época él intenta hacer borrón y cuenta nueva, inventar un país, y lo que sonara a restos otomanos era como la lepra. Igual comprendería que los tiempos cambian. Y no hay que olvidar que Erdogan está sancionado por las elecciones, no es una dictadura, ni una pseudodictadura.

-En algún referéndum con Franco hubo más síes que votantes. ¿Se percibe la mano de Erdogan en la reciente consulta turca?

-Es que no es un caudillo. Es un político que tras 15 años en el poder adquiere tics autocráticos, pero a Chirac, en Francia, le pasaba igual o a Aznar en España. Erdogan es un presidente elegido por grandes capas de la sociedad, por más que les pese a bastantes. Un turco con 36 años no ha visto ganar a otro partido que no sea el AKP o a Erdogan. Pero no debe escandalizarnos: tengo 47 años, soy andaluz y sólo he conocido gobernando al PSOE.

-Algunas malas lenguas sostienen que usted es un espía turco en Andalucía...

-Ojalá, porque viviría a sueldo y la cosa está achuchada. Cuando uno asiente a los tópicos que tildan a Erdogan del guardián del averno, tiene que poner las cosas en su sitio. Si estudian la historia del país, verán que cualquier tiempo pasado no fue mejor. El mayor golpe de Estado fue el de Kenan Evren en los 80. Hay que preguntarse si estaban mejor con la tutela de los militares. Eso sí, es cierto que se encarcelan a periodistas, la oposición vive amedrentada, el AKP es casi una estructura clientelar... Es difícil vivir y expresarte con libertad.

-¿A Erdogan lo metería en el mismo saco que a Trump?

-Trump fue votado y si EEUU es la mejor democracia del mundo... Erdogan ha sido sancionado elección tras elección desde 2002.

-Siendo una amalgama de grises, los kurdos tampoco son los buenos, ¿no?

-Son unos 12 millones en el país. El sudeste es casi kurdo y vive en una batalla sin cuartel. Los hay de todo tipo, de hecho han entrado en el Parlamento. Su problema es parecido al de ETA, salvando las abismales distancias: brazo político y terrorismo.

-¿A la UE le conviene admitir a Turquía?

-Yo lo invertiría; no sé si a Turquía le interesa la UE. No puede sufrir tampoco las humillaciones a las que ha sido sometida, sobre todo de Francia, uno de los países más hipócritas del mundo, o ahora de Alemania. En general, Europa no ha sido generosa con Turquía. Ni al inicio del siglo XXI, cuando se hablaba del euroislam, se vio a los turcos como gente deseada.

-Aunque está vigente el pacto para retener refugiados sirios allí...

-Estambul y las ciudades turcas han sufrido la invasión de los refugiados sirios. Es una pasada. A veces tenemos que agradecerles que sirvan de freno. Ahora hay un acuerdo, pero antes no. Turquía es una pepita geoestratégica, para lo bueno y para lo malo. Está rodeada de fronteras no calientes, sino ardientes.

-Empezando por Siria...

-Claro. Y Rusia, siempre Grecia, luego el Cáucaso, el asunto armenio, Irán... Uno aprende geografía y un cursillo de conflictos del mundo nada más que con las fronteras turcas.

-¿Lo que pasa en un baño turco se queda allí?

-No he ido por lo que me pudiera pasar (risas).

-Para los que están planificando las vacaciones: ¿mejor descartar Estambul o la Capadocia y decantarse por Punta Umbría o Conil?

-No, ahora es el momento de ir. Si nos ponemos así, España era inviable cuando ETA atentaba un día sí y otro también. Pero me mostraría hasta solidario porque Turquía vive mucho del turismo y está soportando una carga importante de tensiones.

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