Juan Manuel Bonet. Director del Instituto Cervantes

"Hay consenso: todos los partidos saben que el Cervantes es necesario"

"Hay consenso: todos los partidos saben que el Cervantes es necesario" "Hay consenso: todos los partidos saben que el Cervantes es necesario"

"Hay consenso: todos los partidos saben que el Cervantes es necesario" / belén vargas

-Es el primer director del Cervantes que procede de una de las sedes. Ya conocía la institución por dentro.

-Sí, y asumo este reto con mucha ilusión, con entusiasmo. Pienso que es una institución que reúne el consenso, no hay alrededor de ella un debate sobre si hace falta o no. Todos los partidos políticos y todos los españoles saben que el Cervantes es muy necesario. En la difusión del idioma hacemos una labor fundamental. Estamos en los cinco continentes.

-Su predecesor, Víctor García de la Concha, se preocupó especialmente de la relación con Hispanoamérica, una inquietud que usted comparte.

-Sí, otros directores lo hicieron, pero digamos que fue la característica principal del trabajo de García de la Concha: ese impulso a una dimensión iberoamericana. En nuestro objetivo está fomentar la cultura en español, iberoamericana, porque Cortázar es tan nuestro como Cervantes o como Galdós o como Lorca.

-¿Cómo se van a reforzar esos lazos?

-He estado hace unos días en México y en Perú. En este último país hemos firmado un acuerdo con el Instituto Inca Garcilaso, que es, digamos, el Cervantes peruano, para que tenga una delegación en Madrid, dentro del Cervantes, como la tiene ya la UNAM de México o el Instituto Caro y Cuervo de Colombia.

-¿Y en México? En su nombramiento usted le dedicó palabras de apoyo.

-Nosotros no nos dedicamos a la política, pero nos sentimos muy unidos a México en un momento en el que está siendo muy cuestionado por sus vecinos del norte. Entre otros muchos proyectos hemos creado con la UNAM, la Universidad de Salamanca y la de Buenos Aires el SIELE, un interesantísimo servicio de evaluación de la lengua española.

-Fue un país importantísimo para los creadores en el exilio.

-Entre España y México ha habido siempre unos intercambios fascinantes. Una de las iniciativas que tenemos es explorar con una exposición los vínculos que se establecen entre creadores como Alfonso Reyes, Ramón Gómez de la Serna y el francés Valéry Larbaud, un escritor francés que fue el introductor en Francia de ambos. Todos eran muy próximos a Borges.

-Hoy que se cierran tantas fronteras es importante recordar a estos autores tan cosmopolitas.

-Sí, está bien comprobar cómo se da esta ósmosis entre diferentes lenguajes en esta época de chovinismo. Alfonso Reyes estaba empapado de cultura griega, de cultura francesa, escribió maravillosamente sobre Mallarmé y era un gran especialista en Góngora. Valery tradujo también a Joyce o Svevo. El libro Ismos, que Gómez de la Serna publicó en el 31, es un compendio de los ismos franceses pero también del futurismo italiano... Y este año celebraremos el centenario de Horizon carré, que Huidobro escribió en francés, parece que ayudado en el idioma por Juan Gris.

-Francia, París en concreto, juega un papel destacado en la literatura hispanoamericana.

-Los integrantes del boom se conocen entre sí en París, y, antes, les había pasado lo mismo a Carpentier, Vallejo y Asturias, que se reúnen allí en los años 20 y 30. En París es donde toman conciencia de su latinoamericanidad.

-Entre sus objetivos, quiere convertir los centros del Cervantes en un escaparate de la creación actual. Y habla de involucrar a museos y a instituciones de otros ámbitos más allá de lo literario.

-He empezado a hablar con instituciones, tanto con museos como con fundaciones como la Juan March o la Mapfre, dedicadas a las distintas artes para implicarlas en nuestro trabajo. Tenemos que ir todos juntos de la mano, y espero que en poco tiempo se completen iniciativas por ese lado. Lo primero que se hará en mi programa cultural será una muestra sobre Max Aub.

-La decisión del Ayuntamiento de Madrid de quitar su nombre a una sala creó una gran polémica.

-La exposición no busca la controversia en absoluto, pero sí se plantea como un desagravio. Fue ver lo que estaba sucediendo y llamé a su hija y a su nieta, para decirles que contaran con nosotros. Nuestra propuesta se llama Retorno a Max Aub, con manuscritos o los cuadros que atribuía a Torres Campalans.

-Usted que ha estudiado tanto las vanguardias, ¿piensa que hay poca audacia en la creación actual?

-No hay un marco de referencia obligatorio, y eso quiere decir que el creador tal vez esté más solo que nunca. Puede seguir una corriente o puede enrocarse y decidir que está en su pozo individual. Siempre he defendido a creadores como Klee o Morandi. Como espectador, como escritor, me identifico con los solitarios del arte.

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