Podemos facilitará el control independentista del Parlamento catalán

  • Roger Torrent, de ERC, sucederá a Carme Forcadell, gracias a la negativa de los comunes de apoyar al candidato de Ciudadanos

  • El Gobierno central recurrirá al Constitucional si se deja votar a Carles Puigdemont y a los fugados de Bruselas

Roger Torrent Roger Torrent

Roger Torrent / Efe

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Los independentistas gobernarán el órgano rector del Parlamento catalán. Con o sin el voto de Carles Puigdemont y de los otros cuatro parlamentarios huidos en Bruselas, la marca de Podemos en Cataluña, aliada de los partidarios de Ada Coalu, facilitarán mañana la elección del republicano Roger Torrent, ya que no apoyarán al candidato de Ciudadanos. Parapetados detrás de una cuestionable neutralidad, los comunes no sumarán sus fuerzas a los partidos constitucionalistas. De este modo, la Mesa del Parlamento estará presidida por un independentista y liderada por una mayoría de ellos, lo que facilitará que se acepte el voto de Puigdemont, de los otros cuatro y que, incluso, se pueda investir a un presidente de modo telemático.

Roger Torrent será el nuevo presidente. Milita en ERC desde su juventud y en la actualidad es alcalde de Sarriá, una población cercana a Gerona. Es una persona muy cercana a la dirección republicana. Carme Forcadell decidió apartase del cargo, debido a su situación procesal. Se comprometió ante el juez del Supremo a no incurrir en posibles ilegalidades, y por ello no fue a prisión de modo cautelar. Ernest Maragall, el otro posible candidato, tampoco se ha prestado para ocupar el cargo, debido a que no está comprometido del todo con ERC, partido que le ha dejado ir en sus listas.

El informe de los letrados de la Cámara sostiene que los cinco de Bruselas no pueden delegar su voto, ni hoy ni el futuro, ya que es obligación de los parlamentarios ir a todos los plenos y asistir a todas las votaciones. El reglamento sólo permite la delegación en casos excepcionales, sólo por maternidad, paternidad o enfermedad grave, aunque los letrados dudan de la posibilidad de que esto se extienda a los otros tres parlamentarios encarcelados. Por tanto, cinco diputados independentistas no podrán votar hoy. En el caso de que se permitiese, el Gobierno central impugnaría ante el Tribunal Constitucional este nombramiento, y es muy posible que lo ganase. Comenzaría la legislatura del mismo modo que finalizó la anterior, con nombramientos anulados en los tribunales. Pero sin cinco escaños menos, CUP, ERC y Juntos por Cataluña suman 65 votos, exactamente los mismos que PP, PSC, Ciudadanos y los comunes. Como Ciudadanos ha sido el partido más votado, el empate se resolvería a su favor, el presidente de la Cámara sería de los de Inés Arrimadas y la legislatura comenzaría de un modo radicalmente distinto. Pero no será así.

Los comunes, capitaneados por Xavi Doménech, son soberanistas, están a favor de celebrar un referéndum de independencia, aunque no de ésta. No quieren a nadie de Ciudadanos, y con su decisión facilitarán que prosiga una deriva independentista que no conduce a nada.

Porque, en esta ocasión, no será necesario adoptar medidas extremas. El artículo 155 estará en vigor hasta que el nuevo presidente de la Generalitat, y Puigdemont no puede regresar a España sin ser detenido. Por tanto, no será presidente; ni su voto delegado será válido, ya que el informe de los letrados de la Cámara anticipa cuál será la decisión del Constitucional. De este modo, la situación que se abre esta mañana es de bloqueo institucional. Los independentistas tienen la mayoría y las llamadas a la rectificación por la vía de la legalidad no se han abierto paso. De momento, ganan las tesis de Puigdemont, que ha conseguido convertir su problema en un problema de toda una comunidad autónoma.

La Cámara catalana abre esta mañana. En primer lugar se debe constituir la llamada Mesa de Edad, formada por los dos diputados más jóvenes y el mayor, que es Ernest Maragall. A estas tres personas corresponde decidir qué votos delegados se admiten. Se da por seguro que puedan votar de este modo los tres parlamentarios encarcelados por el Supremo: Oriol Junqueras, Enric Forn y Jordi Sánchez. Es fácil que se admita, ya que así lo ha solicitado el juez instructor y no hay problema por parte de los letrados de la Cámara. También deben decidir si votan los fugados en Bruselas. Se abrirá un turno de palabra para que den su opinión todos los partidos, pero será la Mesa de Edad la que finalmente decida. Su posición no tiene por qué ser la definitiva de cara a la investidura, ya que esta sesión se celebrará el 30 o el 31 de enero. Para entonces, la Mesa que se elegirá mañana adoptará su propia iniciativa.

Hasta el momento, en Cataluña no hay otro candidato que Carles Puigdemont. ERC y Juntos por Cataluña disponen de diez días para decidir cómo se realiza la elección, pero Rajoy ha adelantado esta mañana a un grupo de periodistas en Moncloa que recurrirá tanto la delegación de voto como la elección de un ausente. Si se cumpliese con el reglamento de la Cámara y con la ley, los independentistas sólo contarían con esos 65 escaños para la elección del presidente. Los comunes volverían a actuar del mismo modo, por lo que al día de hoy se hace improbable que la generalitat esté presidida por un presidente constitucional.

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