Focus Europa: Grecia

Combatir el fuego con fuego

  • Un ciclo trae algunas de las últimas propuestas del nuevo y transgresor cine griego.

Hasta hace muy poco el cine griego -o el cine en Grecia- era sinónimo de Angelopoulos, el autor sancionado, y, para los más iniciados, de cineastas como Stavros Tornes o de la intermitencia de un Markopoulos. Ahora, y justo en paralelo al azote impiadoso de la crisis, los cineastas griegos se multiplican, protagonizando las sesiones oficiales y paralelas de los principales festivales del mundo.

El ciclo que ha preparado el festival para conmemorar este significativo repunte está protagonizado, sobre todo, por aquellos que han irrumpido más radicalmente en la escena cinematográfica: nos referimos a un núcleo duro de cineastas, productores, actores y escritores que colaboran juntos y parecen comulgar con los preceptos de una parecida distopía fílmica: los directores Yorgos Lanthimos (Canino, Alps), Athina Rachel Tsangari (de quien se recupera Attenberg y se estrena su último mediometraje, The Capsule) y Babis Makridis (L), el escritor y guionista Efthymis Filippou o actrices como Aggeliki Papoulia y Ariane Labed. Junto a este cine autista, tragicómico y que se desgaja de parábolas exangües, también encuentran hueco en el ciclo propuestas más tradicionales que encabalgan el desaliento en estructuras preestablecidas. Es el caso, por ejemplo, de la comedia Paradies o de los dramas Three days happiness o Knifer. 

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