La Agujetas aviva la llama en La Guarida

  • Antonio Montoya 'Farruco' cosecha un rotundo éxito en el Off del Festival

La Guarida del Ángel vivió en la jornada del martes momentos impagables para el aficionado. En el cartel se encontraban nombres de relevancia en el flamenco como Antonio Montoya Fernández 'Farruco' o Dolores de los Santos 'Agujetas'.

Fueron los dos artistas más sobresalientes del día. También pasó por el local de calle Porvenir el joven cantaor Joaquín Marín 'El Quini' que, a pesar de reconocer el poco público asistente, aseguró sentirse "satisfecho con mi actuación, me he encontrado muy a gusto con mi recital". A la guitarra lo acompañó Juan Manuel Moneo. Este recital entra dentro del ciclo 'Cante Puro' que tiene lugar en un espacio más íntimo dentro de las instalaciones, concretamente en la parte más alta del local.

La sala se llenó de público para recibir al Farru, que llevó el potencial físico y artístico de su incombustible saga. Por soleá, magníficamente interpretada por las voces de Zambullo y Antonio Villar, formó la revolución.

Y no sólo bailó, también cantó y tocó la guitarra, y nada de eso lo hizo mal. Tuvo momentos gloriosos en las seguiriyas. El público sintió la vehemencia bailora del hermano de Farruquito y se emocionó cuando éste dedicó un minuto de silencio al malogrado Barullito. Contó con la percusión de Polito y la guitarra de Pedro Sánchez.

Horas después nos vino a caer un arsenal de ecos fragüeros con Dolores de los Santos Bermúdez 'La Agujetas'. Aquejada de un "resfriao", se entregó en cuerpo y alma a un público aficionado y sabedor del prestigioso metal de la hija del gran Manuel, que por cierto actuará en el mismo sitio en la madrugada que va del viernes al sábado.

Dolores estuvo acompañada de forma sublime por la sonanta de su hijo Antonio, que se presentó como cantaor en la noche de ayer. En su hiriente eco habitan los profundos secretos del cante sin pulir. Una heredera de gran reputación que aparece muy de vez en cuando por su tierra, sobre todo en momentos en los que el poder político no interviene en las decisiones a tomar.

Ídolo para las nuevas generaciones y para extranjeros que necesitan conocer la raíz del flamenco y que puede apreciarse con destellos de genialidad cuando La Agujetas se duele por seguiriyas. Ni que decir cuando lo hace por martinetes. Su cante es queja, es dolor y conocimiento. No es estudiado, es vivido.

Se acordó de Manuel Torre por fandangos en los que fue cautivando a su gente que la admiraba desde las sillas. No fue fácil llenar aquello a la una de la mañana de un martes, pero no importó tanto la cantidad como la calidad.

Aplaudida en cada intervención, esta anárquica voz tocó los cantes a compás como los tientos y tangos y las bulerías. De la Plazuela a carta cabal. No se prodigó demasiado en cuanto a tiempo se refiere lo que provocó que el público se quedara con la miel en los labios y con ganas de volver a escucharla cuanto antes.

A parte del ya mencionado Manuel Agujetas, tienen que pasar por La Guarida nombres como Salmonete, Coral de los Reyes o Capullo de Jerez, encargado de poner el cierre al ciclo festivo del local.

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