La crítica en Villavicencio · Antonia Jiménez y Tamara Tañé

Mujer contra mujer

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Mujer contra Mujer. Toque contra cante. De esta manera se podría resumir la actuación que en la tarde de ayer ofrecieron en el Palacio de Villavicencio Antonia Jiménez y Tamara Tañé. Con nuevo lleno en la sala, las miradas se centraban en la presencia de la guitarrista portuense avalada por una buena trayectoria profesional en compañías de baile pero que hasta ahora nunca había tenido la oportunidad de hacer un concierto solista.

Antonia demostró que está sobradamente preparada para superar dicho reto con un recital fantástico y lleno de profunidad. Su fuerza con la sonanta muy pronto caló en los espectadores que vieron como la artista iba creciéndose con el paso de los minutos. Por malagueña abrió su repertorio un tema con reminiscencias clásicas pero dotado de una musicalidad y un sentimiento interesantes. No fue la mejor pieza que le avaló pues en estos primeros instantes de su aparición estuvo un poco acelerada y con los nervios muy presentes. En cambio, a medida que fue transcurriendo su concierto de sus manos fueron saliendo notas mucho más compensadas y potentes.

De fuerte pulsación, la portuense acabó por verdiales para pasar posteriormente al toque por alegrías. Se incorporó entonces Jesús Mañeru, el hombre de la percusión, quien aportó nobleza a determinados temas, aunque en otros su presencia resultó algo empalagosa y prescindible. Precisamente su mejor añadadidura se produjo en la farruca a la que agrandó con una cuidada percusión.

Por aquel entonces Antonia Jiménez ya palpaba que se había ganado al público. Con media sonrisa en el semblante acometió el último tramo de su actuación, primero con unos tanguillos con aires de guajiras que terminaron por convencer a los pocos, si quedaban algunos, que no habían visto aún el potencial que atesora esta joven tocaora. Unas bulerías esambladas por tonos de tarantos certificó su puesta de largo como solista.

Pese a que el listón había quedado alto, Tamara Tañé tomó el testigo con más ilusión si cabe que su compañera. La ‘plazuelera’ no defraudó y con su talante festero puso en pie Villavicencio. Bien es verdad que la joven cantaora ha mejorado, ya no abusa del potente eco que posee (lo hace cuando es conveniente), ahora pausa más el cante y sabe darle ternura.

Su prodigiosa voz hizo retumbar los cimientos del palacio cantando por alegrías. Recortó bien el cante y marcó donde debía. Las malagueñas (El Mellizo) las afrontó con confianza y firmeza, pero llegó un tanto forzada al final, casi sin aire. Aún así pudo rematar con elegancia.

Guiada por la sonanta de Niño Jero, ayer sobrado de compás, Tamara se metió por bulería por soleá, donde cumplió sin grandes sobresaltos. El pellizco llegaría más tarde, por bulerías. Ahí estuvo inmensa poniendo colofón a una actuación más que notable.

Tamara Tañé

Cante: Tamara Tañé. Guitarra: Niño Jero. Palmas: Israel Carpio, Alberto Jiménez y Samuel Tañé. Día: 4 de marzo. Lugar: Palacio de Villavicencio. Aforo: Lleno.

Antonia Jiménez

Guitarra: Antonia Jiménez. Percusión: Jesús Mañeru. Día: 4 de marzo. Lugar: Palacio de Villavicencio. Aforo: Lleno.

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