La crónica de Compañía · José Porcel, Eduardo Leal y Antonio López

Preso de su propia coreografía

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Después de ver 'Cositas Flamencas' nadie puede poner en duda el enorme trabajo y dedicación que tiene detrás. José Porcel volvía a Jerez con una nueva propuesta, una propuesta arriesgada pero que todavía tendrá que pulir bastante si quiere ganarse el respeto del público. Al contrario que en otras ocasiones, la Sala Compañía registró una entrada corta aunque los que asistieron pudieron disfrutar de un montaje dinámico en algunos momentos pero empalagoso en otros.

Del espectáculo en sí se puede destacar, aparte del cuerpo de baile compuesto por cuatro personas, la buena iluminación y la introducción de elementos como las castañuelas que otorgan consistencia a las coreografías, dicho sea de paso, otro de los puntos positivos del montaje. El problema es que determinados detalles no están cuidados, como el hecho de afinar la guitarra mientras una de las bailaoras interpreta un solo en completo silencio, o el colarse (el mismo guitarrista) instantes después por detrás de la escena como si nada dando una sensación de poca seriedad.

Tampoco es de recibo, por mucho que ahora se hable de innovación constante, que un bailaor flamenco haga unos tarantos o unas alegrías con una camisa multicolor. Innovar es siempre positivo, pero desde el respeto. Es evidente que con este tipo de iniciativas transgresoras no se llega a ningún sitio.

Ni tan siquiera el cante estuvo especialmente fino pues ni Pedro Obregón ni la granadina Gema Caballero convencieron con sus quejíos, en la misma línea de oquedad.

El bailaor sevillano se entregó al máximo y apuró cada minuto de su espectáculo. Sus orígenes en la danza se dejan notar en cada uno de sus pasos y coreografías. Es potente, atlético y muy ardiente, pero lo que es transmitir, transmite poco. Su baile se escabulle entre pasos innecesarios que acaban aburriendo.

De toda su propuesta sobresalen dos momentos, salvando la barrera de la indumentaria, el baile por tarantos con una de las bailaoras y las alegrías, que denomina 'A mi manera'. En éste último se atrevió con todo y despertó momentos de gran talento pero su excesiva duración terminó por conducirla a la monotonía de otras fases de la obra.

En definitiva, un espectáculo con mucho colorido y muy detallista pero con escaso contenido existencial. Y es que a veces el hecho de tener unas condiciones físicas espléndidas y poseer una amplia formación técnica no es sinónimo de transmisión. En ocasiones, una simple pausa o un braceo contundente llegan más que toda una coreografía, por muy bien montada que esté.

Baile: José Porcel, Eduardo Leal y Antonio López. Bailaoras: Leticia Calatayud y Patricia Goró. Cante: Gema Caballero y Pedro Obregón. Guitarra: Paco Vidal. Violín: Álvaro Postigo. Percusión: Javier Requena, Antonio Maya. Coreografía: Rocío Molina, Rubén Olmo y José Porcel. Composición musical: Juan Requena, José Carlos Gómez y Paco Vidal. Diseño iluminación: Joaquín Arjona. Diseño de vestuario: José Arroyo y Tamara Calatayud. Sonido: Ferrán López. Sastrería: Dolores Porcel. Iluminación: Joaquín Arjona y Ximo Rojo. Día: 4 de marzo. Lugar: Sala Compañía. Aforo: Media entrada.

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