Manuel Liñán. Bailaor

"Cada día que pasa intento evolucionar"

  • Desde hace unos años explota a las mil maravillas su faceta como coreógrafo, una virtud que aprovechan buenos artistas de la actualidad como Rafaela Carrasco

¿Cómo afronta su vuelta al Festival de Jerez?

–Pues muy bien y con mucha ilusión. Ya he tenido la suerte de estar otras veces, la última en el homenaje a Mario Maya, y ahora nos toca presentarnos con una cosita en solitario.

–Háblenos de Tauro....

–Tauro nace con la necesidad de mostrarme como coreógrafo, como intérprete y como director. No es un espectáculo con un argumento ni que tenga una historia con un principio y un final, pero sí con una serie de sensaciones que tenía  la necesidad de transmitir y compartir. Además, su nombre viene porque soy de ese signo zodiacal y me identifica con una parte terrenal y de raíz.

–¿Y qué necesidades tiene un bailaor como Manuel Liñán?

–Pues la de hacer pequeños homenajes a Granada, la ciudad de donde vengo y hablar de la guitarra, de Federico García Lorca, al cual le rendimos homenaje a través de ‘Los sonetos del amor oscuro’, y ‘Ritual de la zambra’, que para mí es muy significativo. Lo he elegido para que nosotros los jóvenes podamos echar mano de ese patrimonio cultural que nos dejaron y que no cambia en el olvido.

–Antes ha hablado de sus ganas de coreografíar y de ser director. ¿Cuál de las dos cosas es más complicadas?

–Bueno, son difíciles las dos, porque estar coreografiando es diferente a estar interpretando, pero hay que hacerlo así. Ahora, por ejemplo, en una última producción que he hecho junto a Daniel Doña nos hemos presentado como coreógrafos y no bailamos, por eso la sensación es totalmente diferente. Las cosas se ven distintas desde fuera, por eso creo que no tiene nada que ver una con otra.

–Aquel Manuel Liñán que apareció por el festival en sus primeros años, ¿tiene algo que ver con el actual? ¿Ha cambiado mucho?

–No sabría qué decir, espero que sí porque siempre intento evolucionar y superarme en todo momento. Me gusta sentirme bien conmigo mismo y saber quién soy y bueno, ahora mismo, con lo que estoy haciendo me siento muy identificado y estoy bastante tranquilo. Nunca dejo de tener esa constancia y ese afán por superarme.

–Olga Pericet, Marco Flores, Manuel Liñán, ¿es esa generación una de las más creativas?

–(Risas) No lo sé. Sé que Olga y Marco han tenido muy buena acogida aquí en Jerez y bueno, ojalá yo la tenga también. De cualquier forma, lo importante en ese sentido es que se nos presenten estas oportunidades. Ojalá fueran muchas porque realmente cuanto menores son tus oportunidades más tienes que demostrar y eso es una pena. A mí me vale para que la gente sepa el trabajo que estoy haciendo y el camino que quieres llevar.

–Tauro fue estrenado en Vallecas hace un tiempo. Desde entonces, ¿ha habido mucha variación?

–Pues la verdad es que al contrario que en otros espectáculos, en los que sí he hecho cambios, en éste no. Hemos pulido cosas, a nivel técnico y retoques coreográficos, aunque lo que es la esencia no se ha tocado.

–Tal y como está la situación económica, ¿cuesta trabajo mover un espectáculo así?

–Muchísimo, te digo más, yo mismo soy el que llamo a todas las puertas, el que hablo de mi espectáculo y el que lo intenta vender, con la ayuda de Ana Carrasco. No queda otra que descolgar el teléfono y decir ‘hola, soy Manuel, a ver si te interesa’. Así es como hemos vendido este último.

–O sea que aparte de coreografiar y dirigir uno tiene que hacer hasta labores de manager...

–(Risas) Pues sí, y no queda más remedio. En dos años a lo mejor hemos hecho diez funciones pero cada función ha sido como una boda, nos lo hemos tomado como algo grande. Es un espectáculo de mediano formato y eso, en los tiempos en los que vivimos, cuesta trabajo.

–Ahora con esa falta de oportunidades que comenta, ¿de dónde tira uno para vivir?

–De la ilusión y ser constante lo primero, de defender lo que has hecho también y para sobrevivir pues de los cursos, porque realmente si tuviera que comer de cuando me subo al escenario no podría pagar ahora mismo una hipoteca. Ahora afortunadamente, estoy teniendo la suerte de enfocar mi carrera en un sentido paralelo como coreógrafo porque estoy trabajando para el Ballet Nacional y han podido contar conmigo Rafaela Carrasco, el espectáculo ‘Mujeres’ de Mario Maya, el Nuevo Ballet Español y bueno, eso te da una estabilidad importante.

–Si el otro día en el Festival coincidieron espectáculos netamente malagueños, Rocío y Carrete, hoy lo harán dos netamente granadinos, La Moneta y Liñán. ¿Qué le dice eso?

–Sobre todo me da alegría, coincidir en la mesa, que a mí eso de hablar públicamente no me gusta nada, con una artista de mi tierra como es La Moneta es de agradecer. Ojalá los dos espectáculos gusten al público de Jerez.

–Antes hizo mención a Mario Maya, pero ¿qué ha supuesto su figura en la carrera de Manuel Liñán?

–Muchísimo. Para mí Mario ha sido, artísticamente, un revolucionario, y luego ha sido un gran maestro y un gran artista. Yo he aprendido mucho de Mario, sobre todo para poder presentar el flamenco bajo un argumento y de una manera más respetuosa. Él ha sabido llevar el flamenco al escenario y yo, por ejemplo, en Mujerez aprendí muchísimo. Con él se podía hablar tranquilamente y en esa época tenía proyectos impresionantes. A Mario le debo mucho como coreógrafo, como artista y como persona.

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