Memoria me dio 'pa' ti... Lola Flores

"Los gitanos de Jerez, son nobles y exclusivos"

  • "La fama tiene su precio. Me encantaría pasear por la calle Larga sin levantar esa ola de admiración", decía la genial bailaora.

Es considerada la jerezana más universal de todos los tiempos. Dolores Flores Ruiz (1923-1995) nació en la calle Sol del barrio de San Miguel, allí dio los primeros pasos de una exitosa carrera profesional. Y es que Lola, ante todo, se sentía querida por todo su pueblo, "no he sido la mejor artista, pero sí la más popular".

Tanto fue el amor que su pueblo le profesaba que en una entrevista concedida a Diario Ayer en 1956, firmada por Falcon, aseguraba que "la fama tiene su precio, me encantaría pasear por la calle Larga sin levantar esa ola de admiración".

De hecho se presentó en el Teatro Villamarta como 'Imperio de Jerez', haciendo las veces de telonera en un espectáculo de Manolo Caracol, que para ella fue "el más genial de los cantaores". Desde ese momento se fraguó una de las parejas artísticas más demandadas de la época, "éramos leyenda y con el tiempo me fui sometiendo a su compleja personalidad" decía Lola en la serie de A3 Tv 'El Coraje de Vivir'.

Hizo su vida en Madrid, aunque apenas podía asentarse, pues no hacía otra cosa que viajar por todo el mundo en busca de éxitos. Fue universal, pero nunca se olvidó de su Jerez, "porque es la tierra que me vio nacer e hizo mucho por mí".

En la conversación con Falcon decía que "mi casa está en Madrid pero mi partida de nacimiento es jerezana que ya es bastante".El día que murió, Diario de Jerez incluyó, en un especial, un extracto de las últimas entrevistas y declaraciones realizadas por la artista para el periódico.

Hablaba de todo y sin cortapisas. Referido al problema que tuvo con Hacienda recordaba que "no me he llevado tantos millones como se han llevado otros". También tuvo palabras de crítica para aquellos que le prometieron un museo en torno a su figura en la calle el Sol pero que nunca vio la luz. "El museo me importa poco, yo me moriré siendo Lola Flores se ponga o no se ponga", sentenció en una de esas declaraciones. En sus últimos años La Faraona fue decayendo físicamente por mor de la enfermedad que padecía, aun así, quiso morir trabajando, "lo que pasa que no seguiré haciendo las mismas cosas que antes, porque una ya no está para estos trotes". Añadía que "quiero seguir trabajando en televisión, ya no puedo con la bata de cola".

Su segunda casa en Jerez fue la peña Tío José de Paula, a la que acudía constantemente para convivir con las gitanas del barrio de Santiago. En el transcurro de una de aquellas visitas a la entidad de calle Merced reconoció a esta redacción que "esto en Jerez es único, esto nos puede explicar porque mucha gente no lo entendería". Y no se quedó ahí, insistió diciendo que "para comprender el arte y la nobleza de los gitanos de Jerez hay que nacer con un don. Los gitanos de Jerez son únicos y exclusivos".

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