FIN DE FIESTA l José Luis Rodríguez. Guitarrista.

"He llegado a tocar en una carreta de trigo con Toronjo"

-¿Qué tiene el Festival de Jerez que no tienen los demás?

-Muchas cosas. Por alguna razón la gente que viene aquí se convierte en una especie de familia. Jerez es una ciudad pequeña y el Festival muy grande y la gente se encuentra en muchos sitios creando un vínculo que no hay en otros sitios.

-¿Cuál es el sitio más raro en el que ha actuado?

-Lo más raro ha sido en una carreta de trigo con Paco Toronjo o en un corral convertido en escenario improvisado, porque la paja estaba tirada por el suelo.

-¿Con quién se daría una pataíta con Zapatero o con Rajoy?

-Yo le he perdido la ilusión a la política. Tenemos gestores que lo pueden hacer mejor o peor, pero políticos con convicciones o que nos den ilusión de verdad en la vida cotidiana no tenemos, ni en la izquierda ni en la derecha.

-Si fuese político, ¿qué sería lo primero que cambiaría?

-Uff, eso es una pregunta difícil. Cambiaría sobre todo la actitud de los políticos ante la gente. Creo que deben cambiar el chip y no hablarnos en un lenguaje que sólo entienden ellos. Hablan de coyuntura pero, ¿qué es la coyuntura? La mayoría de la gente no nos enteramos. Yo cambiaría eso, que salgan del armario, se liberen y hablen con la gente de una manera más llana.

-¿Qué palo le da más 'palo'?

-No sé, quizá la soleá, que es palo más solemne, de hecho me llevé muchos años para sacar una soleá que de verdad me gustara. Después hay otros que dan palo porque es difícil sacarles partido con la guitarra como las serranas.

-Con la crisis, ¿el flamenco da para forrarse o para con tranquilidad llenar la nevera?

-No da ni para llenar la nevera. Una vez escuché un dicho a un embajador que dice: 'Cuando las finanzas aprietan la cultura se ahoga'. Eso es verdad porque de la teta del flamenco vivimos muchos artistas y es imposible que esa teta dé para todos y con crisis más todavía.

-¿Hay algo que le dé 'jindama' en el flamenco actual?

-La palabra industria porque el arte no es una industria y en el momento en que se califica el flamenco como industria hay una parte que se va a quedar atrás porque no interesa económicamente. Con esto hay que tener mucho cuidado.

-¿A quién o qué se llevaría a una isla desierta?

-A mi mujer y a mi guitarra.

-¿Qué artista le pone o le ponía más?

-Todo el que cante, toque o baile bien. El olé te lo puede dar hasta alguien que no sabe en un segundo, entonces no podemos decir que alguien es el mejor, eso es como decir quién te gusta más si Picasso,Goya o Velázquez.

-¿Quién da más el cante en el flamenco actual?

-(Risas). Depende de cómo te lo tomes, pero creo que los flamenkitos con 'k' y comillas que nos lo venden como flamenco y que están en los stands de discos al lado de uno de Agujetas. Luego, por la parte buena creo que hay grandes artistas que dan el cante, los tradicionales, que te ponen el vello de punta, y otros más modernos, gente que arriesga por otros caminos y que son también buenísimos.

-¿A quién o a qué le haría un desplante?

-A todo lo que signifique romper mi carrera incluso a costa de mi hambre. En el momento en que me encuentro sé lo que quiero hacer y hacia dónde quiero caminar y eso implica una serie de sacrificios.

-¿De qué va usted por la vida?

-De José Luis Rodríguez. No tengo dobleces, soy como soy.

-De no haber sido artista, ¿qué otra profesión hubiese elegido?

-Si no hubiese tenido el don para ser artista hubiese intentado ser constructor de guitarras o buen aficionado.

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