EL SUEÑO DE GRECIAII. Geografía imaginaria

El mero contacto con la naturaleza inspiraba en H, excitado por los versos, los relatos o las representaciones de artistas y artesanos, mil indecibles deliciasInstalado en el destiempo y enemigo de la novedad, el joven H ha desarrollado una casi enfermiza devoción por un país que sólo existe en su cabeza. No lo ha recorrido sobre el terreno ni tiene de él más que unas pocas nociones escolares, referidas a un pasado prestigioso que ha llegado a obsesionarlo. Sus días transcurren entre las clases en la Facultad, las animadas conversaciones con los amigos, el estudio desordenado y una agitación entusiasta, pero de contenido impreciso. Buscando alguna forma de arraigo, en los lejanos ascendientes ha encontrado a sus contemporáneos.