Agricultura dice que la nueva OCM del vino salva al brandy de la "catástrofe"

  • Josep Puxeu admite que el espirituoso era "inviable" con la propuesta inicial · Asegura que se ha sacado el cien por cien y defiende que se ha creado un marco estable hasta el 2018

El secretario general de Agricultura, Josep Puxeu, célebre por su recomendación a los españoles de comer conejo esta Navidad para sortear la inflación -a decir verdad, la frase se sacó de contexto, el de la campaña de apoyo ministerial al sector cunícola-, dejó ayer a un lado la disparatada subida de precios de los alimentos en la recta final del año para explicar en Jerez los pormenores de la nueva Organización Común de Mercado (OCM) del vino, reforma con la que vino a decir que el sector del brandy ha salvado la vida gracias a los cambios reflejados en el acuerdo final alcanzado el miércoles en Bruselas.

El Ministerio de Agricultura, con la inestimable ayuda del sector, según reconoció Puxeu, se sacó esta vez un conejo de la chistera para transformar la mala opinión que la Comisión Europea y media Europa, en particular los países del norte, tenían sobre la destilación de uso de boca de la que se nutre la industria del espirituoso jerezano y que no distinguían de otros mecanismos de destilación, como el de crisis.

El trabajo y el esfuerzo del sector del brandy, con el apoyo del Ministerio, ha hecho posible el cambio de opinión de los detractores que entendían que España destinaba ingentes cantidades de dinero de los fondos comunitarios a quemar vino para combustible. Finalmente, explicó el responsable ministerial, Comisión y países contrarios han entendido que detrás de la destilación de vino para uso de boca hay un gran sector y una gran industria, de la que dependen cientos de miles de hectáreas de viñedo y viticultores, cientos de miles de puestos de trabajo, empresas auxiliares, en definitiva, la economía de pueblos y ciudades que elaboran "un producto con tradición centenaria y con una presencia en el mercado sin parangón".

En su comparecencia en la Casa del Vino acompañado por su homólogo en la Junta, Dimas Rizzo, y el presidente del Consejo del Brandy, Evaristo Babé, acto al que asistieron numerosos responsables del Marco y autoridades políticas, Puxeu aclaró que su presencia en la ciudad obedecía al compromiso que adquirió para "al cierre de la negociación, que sabían que, con un buen o un mal acuerdo, posiblemente se produciría durante la presidencia portuguesa, explicar en las dos zonas vitícolas españolas, y yo diría europeas, que más arriesgadas podían verse por los resultados de la reforma", a saber, "Castilla-La Mancha, donde estuve el martes por la tarde (...), y Jerez".

El secretario general de Agricultura reconoció que los productores de uva destinada a uso de boca y los industriales o destiladores de esos alcoholes -la industria del brandy- estaban en "una situación de no retorno, por tanto, de inviabilidad económica" con la propuesta inicial de OCM del vino, "una reforma mal planteada" porque no tenía en cuenta la realidad "plural y diversa del sector del vino europeo".

La "simplificación" del planteamiento inicial llevaba a "la catástrofe" y había que "darle la vuelta a algo que era inevitable", pues recordó que en 2003 se acordó poner fin "a las viejas fórmulas de ayudas al mercado" existentes en la PAC y las distintas OCM de las producciones agrícolas y que "aún estaban muy vigentes en el sector vitivinícola".

Era un "modelo obsolescente" tanto por la existencia de ayudas de mercado que "terminaban por ser prácticas distorsionantes" como por sus "altos niveles de ineficiencia" dado el destino que se daba a gran parte de los fondos.

En la nueva OCM, y "contra el criterio de muchos países", España ha conseguido amarrar "el mismo nivel de fondos -el principal logro junto al mantenimiento de las ayudas al uso de boca- y os puedo garantizar que estos van a ser aprovechables y no como los otros, que estaban condenados a finiquitarse", dijo Puxeu, quien subrayó que "hemos conseguido, y no es ningún tipo de vanagloria, cien sobre cien, porque no habíamos pedido 120 ¿Por qué?, porque no hemos pedido cosas imposibles; sabíamos donde estaban los límites".

Por tanto, prosiguió Puxeu, "el reto de mantener la ficha financiera o incluso incrementaría era importantísimo" y, "una vez se ha conseguido", había que hacer que "esa ficha financiera sea útil y eso quiere decir buscar medidas en los sobres nacionales que sean positivas para el sector y que nos permitan avanzar (...), como por ejemplo ocurre con las medidas de promoción, mejoras de las bodegas y en las fincas o el enoturismo".

Al margen de las políticas activas, y como la cuantía de los fondos lo permitían, el Ministerio de Agricultura ideó en su día la posibilidad de destinar casi la mitad de la ficha financiera a la mejora de las rentas, equiparando así la reforma del vino a la del resto de sectores en los que ya se aplica el pago único. Lo que en principio sonó a quijotada, señaló Puxeu, al final que ha convertido en un compromiso por el que los viticultores que produzcan uvas para unos fines determinados -léase alcohol de uso de boca o transformación de mostos- perciban una ayuda vinculada a la entrega de la producción que, al final del periodo transitorio de cuatro años, se consolidará en un pago por hectárea que "soportarán de forma muy importante" "el flujo de la relación comercial entre los viticultores y las alcoholeras o fábricas de mosto".

"Parecía un cuento chino, una utopía, pero hoy día es una realidad y, probablemente, de los 420 millones de euros de la ficha financiera, cerca del 45% podrían ir a parar hacia ese renglón", aclaró Puxeu, quien recordó que "los anteriores 400 millones se destinaban, principalmente a financiar pérdidas".

En este sentido, prosiguió, "estamos pagando correcciones de errores que no debemos cometer, pues el propio sistema regulatorio de las plantaciones de viña y su no liberalización comportaba correcciones financieras de 50 o 60 millones de euros al año" cuestión para la que "el nuevo texto prevé una corrección y espero que en la revisión de 2012 pueda darse por finiquitado cualquier tipo de problema con las nuevas plantaciones".

Para lograrlo, Puxeu animó al sector a "que adquiera la mayoría de edad" para "gestionar su potencial vitícola con total tranquilidad", la misma que respira el sector del brandy tras un acuerdo en el que, no sin esfuerzo, se ha logrado evitar que acabase como una "pesadilla de Navidad".

Lo dicho, el Ministerio, espoleado por el sector, se ha sacado esta vez un conejo de la chistera, aunque esta vez no guarda relación con la inflación.

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