Aprendiendo a ser persona

  • El obispado ha puesto en marcha el 'Teen Star', un programa de educación afectivo sexual para adolescentes que los ayuda a madurar conociendo su propio cuerpo

Seguro que más de un padre con hijos en plena adolescencia ha escuchado hablar del programa 'Teen Star'. Los profanos en la materia estarán pensando en un videojuego con el que sus vástagos piensan pasar el rato, pero aunque su nombre pueda sonar a adolescentes que buscan la fama o ser estrellas, nada más lejos de la realidad.

Este programa nacido en Chile acaba de desembarcar en la ciudad y de manos del obispado y de un nutrido grupo de monitores que se han preparado en un curso a conciencia se está dando a conocer primero a los padres de esos adolescentes y luego a ellos mismos para que se conozcan a fondo. Se trabajan contenidos tan importantes para la vida y el desarrollo de la futura persona que serán esos jóvenes como su desarrollo físico y emocional, el amor humano o conceptos de biología y anatomía como los relacionados con el ciclo menstrual, el sistema reproductor masculino y femenino, el significado de la relación sexual o incluso de algunos métodos de planificación familiar.

Ignacio Martínez y Rocío García son dos de esos monitores, el primero de ellos es el coordinador de esta experiencia en Jerez, que conocen de cerca esta experiencia y la llevan a cabo en colegios e institutos, así como en algunas parroquias de la diócesis de Asidonia Jerez.

"Este programa parte del cuerpo, de la vida y por eso encaja en todas las culturas. Parte de la observación del propio cuerpo, así como de la libertad, de que los jóvenes tomen sus propias decisiones", resalta García. Desde hace unos años desarrolla esta experiencia en el instituto en el que trabaja. Existen tres itinerarios fijados y los contenidos se trabajan en función de la edad de los participantes en el curso que van desde los 12; otra etapa entre los 15 y 18 años y desde ahí hasta los 20. Eso sí, para poder formar parte de este programa de educación afectivo sexual los padres o tutores tienen que dar su consentimiento.

La idea de poner en marcha esta iniciativa en Jerez y la diócesis se ha adoptado tras ver cómo se ha desarrollado esta experiencia en Córdoba, en la delegación de Pastoral familiar de la diócesis. No obstante, la idea original proviene del otro lado del charco, de Chile. La ginecóloga Ana Klaus lo puso en marcha en Estados Unidos, pero se hace en países tan distintos entre sí como Corea, Austria, Francia o Croacia. "Se ha puesto en marcha y con resultados fantásticos. Se trabaja a distintos niveles. Ahora mismo contamos con 55 monitores para coordinar los cursos que además han tenido que formarse y superar unos contenidos", recalca Ignacio Martínez. Él mismo hizo el curso hace poco, aunque su compañera es la primera que lo lleva impartiendo en la diócesis.

Destacan que no tiene por qué dársele un enfoque religioso, sino que eso va en función de dónde se impartan. Así, el pilar central es el propio cuerpo y los adolescentes van identificando lo que les cuentan con lo que están viviendo y experimentando ellos mismos en temas como el ciclo mestrual, las enfermedades de transmisión sexual o la fertilidad, por ejemplo. "Poco a poco van aprendiendo términos y se consigue un lenguaje elevado. Siempre hay alguna risa, pero se interesan por muchos temas. Además resuelven dudas y les encajan todas las piezas de un puzzle". Las principales dudas giran en torno a la reproducción y la parte hormonal, "pero tras conocer cómo funciona el ciclo los niños admiran más a sus madres y hermanas", dice Rocío. El símbolo de la estrella se ha elegido porque con sus cinco brazos representa cada una de las dimensiones del ser humano: lo físico, social, emocional, intelectual y lo trascendente. Para ser una persona completa hay que tener todos los brazos desarrollados y al mismo nivel, eso es lo que se pretenden con el 'Teen Star', el mejorar la identidad de la persona y, sobre todo, aprender desde la libertad, la última decisión siempre la tienen ellos.

Por el momento van a hacer unos ocho cursos en la diócesis en algunos centros escolares, así como en grupos parroquiales como el de San Juan de Ávila, que será ya en este diciembre, así como en la de La Salle, San Marcos o la de Santa María de la Iglesia, por ejemplo. Ignacio Martínez, coordinador del programa en Jerez, hace hincapié en que "primero se dan a conocer los contenidos del programa a los padres, que dan su autorización". El curso, que tiene entre unas 12 ó 18 sesiones, es confidencial. Normalmente hay hasta unos treinta alumnos por grupo.

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