El nuncio presenta en Jerez el libro de Benedicto XVI sobre Jesús de Nazaret

  • Intensa jornada del diplomático vaticano Manuel Monteiro de Castro en la ciudad · Visitó la Casa de la Iglesia, atendió a Cáritas y seminaristas y además ofició una misa en La Salle

Manuel Monteiro de Castro, nuncio del Papa Benedicto XVI, visitó ayer Jerez en el transcurso de su tercer encuentro con el clero jerezano desde que monseñor Juan del Río tomara posesión de su cargo como segundo obispo de la Diócesis de Jerez-Asidonia. Monteiro, que forma parte de la diplomacia vaticana ya que tiene rango de embajador de la Santa Sede, acudió a la ciudad para presentar, a las ocho y media de la tarde, en el auditorio Juan Pablo II de la Casa de la Iglesia (el Palacio Bertemati), el libro que sobre Jesús de Nazaret ha escrito el Papa Benedicto XVI. El nuncio de Su Santidad aprovechó la jornada de forma especialmente intensa ya que, a partir de las diez y media de la mañana y acompañado del prelado jerezano, visitó las instalaciones de la Casa de la Iglesia, las mismas que contemplara en su última visita cuando las obras aún se estaban desarrollando. En la visita le acompañaron también los arquitectos que dirigieron la rehabilitación, Rafael González de Calderón y Francisco Pinto Puerto. En el transcurso de la misma fue el encargado de inaugurar el libro de honor de la Diócesis con un cariñoso mensaje. Igualmente, el deán del Cabildo Catedral, José Luis Repetto Betes, regaló a Manuel Monteiro un ejemplar de su libro 'Todos los Santosý", un estudio exhaustivo sobre el martiriológico.

Una hora más tarde, el nuncio atendió a los medios de comunicación y acto seguido mantuvo un encuentro con los responsables, voluntarios y amigos de Cáritas Diocesana, importante organización solidaria de la Iglesia que cumple su 25 aniversario.

Acto seguido, y con un cumplimiento del horario realmente estricto, el nuncio y el obispo de Jerez se desplazaron junto a otros sacerdotes de la Diócesis hasta la escuela taller que Cáritas y la Junta de Andalucía sostienen en la barriada rural de El Portal. En el transcurso de esta visita se vivieron momentos realmente emotivos, como la entrega por parte de las alumnas de un cofre de madera decorado con matices dorados que ellas mismas hicieron con sus manos. Manuel Monteiro entregó a su vez a las dos alumnas que le dieron el regalo sendas medallas vaticanas, bendecidas por Benedicto XVI, con el escudo del Papa en una cara y la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro en la otra.

El nuncio compartió igualmente un aperitivo con las alumnas, monitoras y las dos hermanas del Santo Ángel que regentan esta dependencia eclesiástica. En datos globales, son 30 mujeres quienes reciben formación de reciclado, restauración de madera y tapicería, cobrando además un sueldo por parte del Servicio Andaluz de Empleo mientras se forman. Un aspecto especialmente destacable, el cual llamó poderosamente la atención del nuncio, fue que todo el material que las alumnas de la escuela taller de Cáritas devuelven a la 'vida' ha sido recogido de vertederos tras ser desechado por sus dueños. Una vez concluida la visita, Monteiro de Castro y el obispo pararon en la parroquia de El Portal, dependiente de la de Los Albarizones, cuyo párroco es Adolfo Sastre (Sagrados Corazones).

La intensa agenda del nuncio apenas se paró unos instantes para reponer fuerzas en un almuerzo en el Obispado y, acto seguido, a las cinco de la tarde, procedió a mantener un encuentro con los seminaristas diocesanos en la Casa de la Iglesia. De allí se dirigió al colegio La Salle Buen Pastor donde ofició una misa en su capilla con motivo del 125 aniversario de la llegada a la ciudad de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.

Ya por la tarde-noche, a las ocho y media exactamente, Manuel Monteiro procedió a presentar en el Obispado el libro de Benedicto XVI 'Jesús de Nazaret'. El acto contó con tal asistencia de público que el aforo del auditorio se vio rápidamente ocupado.

Las cofradías jerezanas, de las que el obispo dijo al nuncio que "hacen muchas más cosas que sacar sus pasos a la calle", coparon buena parte del aforo. A modo de anécdota se puede destacar que monseñor Del Río preguntó en varias ocasiones al representante papal si se encontraba cansado, dado el volumen e intensidad de la jornada. Ni que decir tiene que el nuncio, pese a rozar ya los 70 años, está en muy buena forma. No en vano, en todo momento respondió: "Estoy perfectamente"

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