Proyecto ICI

Jóvenes con arte

  • El Proyecto de Intervención Comunitaria que se desarrolla en la Zona Sur ha pasado de la teoría a la práctica. Entre sus frutos, un espacio donde los jóvenes descubren y desarrollan sus talentos.

Jóvenes con arte Jóvenes con arte

Jóvenes con arte / Vanesa lobo

espués de siete años, el Proyecto de IntervenciónComunitaria (ICI) de la Zona Sur, una iniciativa financiada por la Obra Social ‘la Caixa’ y FundaciónCajasol, está ya perfectamente asentada en estos barrios.De los diagnósticos, reuniones, planteamiento de objetivos se ha pasado a la práctica y las actividades participativas se han ido diversificando. Una de las más novedosas es la llamada ‘Zona Joven’, un espacio de encuentro que cumple su segundo año y que parte de la observación de una necesidad. “Cuando analizamos la participación de los jóvenes, dónde estaba su centro de interés, vimos que por ejemplo las aficiones al deporte, al fútbol, de alguna manera ya estaban cubiertas y lo mismo ocurre con los que tienen el centro de interés en las hermandades o en las agrupaciones parroquiales, pero faltaba por cubrir un centro de interés que estaba más ligado al ocio, al tiempo libre, las artes, la expresión artística”, explica Ana Hérica Ramos, educadora social de Ceain, impulsora del Proyecto ICI, junto a otras instituciones y entidades como el Ayuntamiento, laJunta,Secretariado Gitano y Cáritas. “Apostamos por trabajar en un espacio permanente, no que fuese un proyecto con fecha de caducidad, sino una parte más de todo el proceso comunitario que estamos desarrollando en la Zona Sur”. Como en otras iniciativas que abarca el proyecto ICI, todos los recursos de la zona, en este caso los relacionados con la juventud, intervienen para que la experiencia perdure en el tiempo. Las actividades de ‘Zona Joven’ se llevan a cabo en las antiguas aulas de infantil del colegio San Vicente de Paúl, donde ahora tiene su sede el Sasia (Servicio de Actuación Socioeducativa con Infancia y Adolescencia). En ‘Zona Joven’ no está presente sólo el Ayuntamiento con la cesión de estas instalaciones, de su comisión de trabajo forman parte también Cruz Roja, Ceain, Secretariado Gitano y Aula Sonora de Cádiz, una asociación de educación musical, que ha sido la última incorporación. Los miércoles por la tarde se desarrollan las actividades, ampliadas ahora también a algunos viernes al mes gracias a los talleres que imparte Aula Sonora. La cita es a las cinco y media de la tarde y a esa hora en el antiguo parvulario del SanVicente de Paúl el movimiento es continuo.Los chicos están enfrascados en la realización de un cortometraje que se presentará en unos días y del que no quieren desvelar nada. Junto a ellos, distintos monitores, algunos contratados, otros voluntarios, colaboran para ilusionar a un grupo de jóvenes variopinto bajo el paraguas de un mismo espacio que se ha querido denominar ‘Barrios con arte’. “Todo lo que hacemos está relacionado con el mundo de la música, el teatro, la danza, la expresión, el trabajo de emociones, que les permita a los jóvenes aprender a conocerse más, desarrollarse en un entorno de iguales, de jóvenes, pero a la vez que contribuya al barrio, a la Zona Sur en ese sentimiento de pertenencia que estamos trabajando, una Zona Sur en positivo y creativa”. Ana Hérica se entusiasma hablando del proyecto. “Ha sido un proceso lento, pero ahora estamos en la parte más emocionante de ese trabajo que es la práctica, por supuesto con los inconvenientes que a veces hay de falta de recursos, que suplimos con el cofre que cada uno trae. Por ejemplo en Saisa hay monitores de animación sociocultural y también trabajamos ese aspecto y este año gracias a una subvención de la Junta hemos podido contratar a la empresa ‘El duende’, que está dando el taller de cortometraje”. Los jóvenes han elegido la temática, han elaborado el guión con el acompañamiento del monitor y la parte de grabación también se ha trabajado conjuntamente con el grupo y con personal voluntario.Llegan a las cinco y media y hasta las seis se plantea como un tiempo de encuentro, de saludos, y de seis a siete y media se desarrolla el taller. En la última media hora, hasta las ocho, los chicos disfrutan de un aperitivo y refrescos para fomentar la convivencia. De forma habitual hay entre 16 y 18 jóvenes, pero afirma Ana Hérica que han llegado a tener 25 y desde que nació ‘Zona Joven’ han pasado por este espacio cerca de 60 chicos. En su mayor parte tienen entre 13 y 21 años, pero ahora mismo uno de ellos supera la edad, tiene 24 años, pero en ningún momento se le ha excluido. “Está superimplicado, se lleva muy bien con todos y no vamos a dejarle fuera”, comenta la trabajadora social de Ceain, dejando claro que la edad no es un condicionante para participar. No todos los que comenzaron desde un principio continúan, algunos de ellos están ya trabajando, otros han buscado otros espacios en grupos de teatro en la Sala Paúl o se han decantado por el tema musical. Trabajar en red, como ocurre con el proyecto ICI, facilita llegar en este caso a los jóvenes. “Estamos todos conectados gracias al proceso comunitario y tenemos a los centros educativos implicados, igual que a las asociaciones. Lo que hacemos es difundir las actividades a través de los colegios, que sepan que estamos aquí y luego que vengan o no es cosa de ellos, vamos aprendiendo cómo llegar a los jóvenes, porque parece difícil pero no lo es tanto. Por ejemplo yo tengo la experiencia de cuando hacíamos las actividades en el centro polivalente de San Telmo: paralelamente a los talleres que desarrollábamos en el centro un grupo de jóvenes se quedaba en el aparcamiento. Al final nos acercamos y les invitamos a entrar: Mira no perdéis nada, si no queréis tenéis la libertad para iros”. Otros han llegado a ‘Zona Joven’ a través del colegio o de los servicios sociales, que vienen trabajando ya con las familias. Sin ‘Zona Joven’ son chicos que posiblemente estarían en la calle o en sus casas. “El otro día me decía una de las jóvenes que hacía lo mismo pero en un sitio seguro. A ella le encanta el dibujo y se ponía debajo de su casa con otra a la que también le gustaba dibujar.Dice que ahora sus padres saben que está en un sitio seguro y además de dibujar aprende otras cosas”. Admite Ana Hérica que el reto no es tanto llegar a los jóvenes como mantener esa conexión y su atención.De cualquier forma no es un grupo cerrado. “Ellos saben desde el principio que esto es un espacio abierto, de participación, que viene alguien nuevo, saben la acogida que se le da, que se sienta a gusto, como ellos quisieron al principio”.La representante de Ceain mantiene que lo importante es que conozcan sus talentos en el mundo de las artes, de la expresión, de la comunicación, que aprendan a expresar sus emociones. “Es un trabajo muy lento, pero vamos avanzando. Antes se hacía una actividad de salud en la zona y no venían jóvenes, pero ahora este grupo participa en todo, es decir, organizamos una caminata saludable, les invitamos y vienen, que el sábado hay una plantación de árboles, también. Al final este trabajo específico nutre un trabajo más general en la comunidad y los jóvenes están participando como parte de un barrio”. Cristina, con 16 años, es de las más veteranas.Está en ‘Zona Joven’ desde su creación. “Primero vine para hacer amigos pero en el momento que pisé ‘Zona Joven’, supe que quería algo más que eso, estar con personas que me tratasen bien, que yo les tratase bien”. Para Cristina este proyecto ha supuesto un cambio significativo. “Yo no tenía casi amigos pero a partir de esto he ido conociendo gente. Hemos hecho mucha dinámica, teatro, nos hemos puesto a hablar de nuestra personalidad, sobre identidad”.Está en Secundaria y tiene claro que quiere ir a la Escuela de Arte para estudiar quizá diseño gráfico. “Al venir aquí he descubierto cosas que podía hacer, yo era muy tímida, no podía salir a una pizarra en el instituto y eso ha cambiado. Fueron mis padres los que me animaron a venir para que saliera más, tuviera mis amigos”.Ella animó después a Sergio, de 21 años, alumno de telecomunicaciones en el Romero Vargas y amante del rap. El lleva más de un año implicado en el proyecto y como su amiga, admite que era muy tímido. “Poco a poco me fui atreviendo y ahora quedamos también fuera de aquí. Puedo expresarme, ser yo mismo. De no estar aquí, estaríamos en la calle, sin aprovechar el tiempo, o del instituto a casa”.

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