"Siempre vi algo extraño en el fallecimiento de mis dos hijos"

  • Otro matrimonio, Luisa Fernanda Terrazas y Francisco Tocón, se suma a las denuncias por la desaparición de bebés

Luisa Fernanda Terrazas y Francisco Tocón, vecinos de la Avenida de la Soleá, son otra de las parejas jerezanas que se han sumado a las denuncias por el supuesto robo de sus bebés en el hospital de Jerez. En la ciudad son ya cuatro los padres que han sacado a la luz sus casos, aunque una de las parejas tuvo a sus hijos en el hospital Zamacola. 

Luisa Fernanda dio a luz en el hospital de Jerez el 24 de febrero de 1972 a dos gemelos: Miguel Ángel  y María Soledad. El matrimonio tenía ya otro niño de apenas diez meses.   “Recuerdo que en el paritorio escuché llorar a la niña y luego me durmieron.Cuando desperté estaba ya en la habitación y pedí ver a mis hijos. Una enfermera me dijo que estaban en la incubadora, porque habían nacido a los ocho meses de gestación”. Cuando Luisa Fernanda  pidió que le dejasen darles el pecho, se negaron y le vendaron el pecho. “Empezaron a decirme que estaban malitos del corazón, con asfixia y hasta que mi  marido no llegó, porque entonces había horario de visita de cinco a  siete de la tarde, no fuimos a verlos a la incubadora”.Luisa Fernanda y Francisco los vieron a través de un cristal. A una distancia de unos tres metros una enfermera les indicó quiénes eran sus hijos, y aunque reclamaron que les acercasen para verlos mejor  “me decían que al día siguiente y lo mismo al otro día”.  Luisa Fernanda fue dada de alta y el matrimonio siguió acudiendo al hospital a ver a los niños.  El 7 de marzo  el pediatra les comunicó que habían ganado peso y que al día siguiente podrían llevárselos a casa, pero eso nunca pasó. El día 8, una enfermera conocida del matrimonio se presentó en su domicilio para decirles que la niña había muerto. “No nos lo podíamos creer, si  estaba bien.Ella me dijo que había muerto de colitis y que no había sido mi niña sólo, que habían muerto muchos niños de colitis”.A las pocas Francisco se presentó en el hospital para ver a la niña.Luisa Fernanda comenta que ella no tenía fuerzas y de aquel momento, Francisco recuerda que de un congelador sacaron un bulto pequeño envuelto en una especie de gasa, que él, impresionado, apenas se atrevió a mirar.  El hospital se encargó de todo, les preguntaron si tenían seguro de defunción y se pusieron en contacto con la funeraria para que hiciese el traslado del bebé al cementerio. El padre y otros familiares asistieron al entierro.

Al siguiente día el matrimonio volvió otra vez con la idea de llevarse a casa al niño y les informan entonces que también estaba mal. Cuatro días después, esta vez un médico fue a su casa para darles la peor noticia: “Nos dijo que el niño había muerto, que diésemos gracias a Dios porque tenía problemas de corazón y que Dios había hecho un milagro por recogerlo”, afirma Luisa Fernanda.

Francisco admite  que en aquel momento no sospechó nada. “Eran otros tiempos, no ponías en duda lo que decían los médicos”. Pero a  Luisa Fernanda nunca le acabó de convencer todo lo que había pasado. “No sé, veía todo tan raro.Me extrañaba que no hubiésemos visto a los niños de cerca, que desde el primer momento me vendasen los pechos. No sé por qué siempre pensé que los niños que me enseñaron no eran los míos”. Cinco años después de los fallecimientos les llamaron del cementerio porque iban a sacar los restos. “Les dijimos que esperasen, que en ese momento no podíamos acudir porque no disponíamos del dinero que había que pagar y después nos enteramos, que sin volvernos a avisar, llevaron los restos al osario general”.

El pensamiento de qué algo extraño ocurrió con sus hijos nunca ha abandonado a Luisa Fernanda en todos estos años y hace unos meses, cuando empiezan a conocerse casos de bebés supuestamente robados,  el matrimonio adquiere el convencimiento de que eso fue lo que pasó con sus gemelos. Se pusieron en contacto con Anadir, la asociación que está removiendo todos estos supuestos robos de bebés que eran dados después a otras familias en adopciones irregulares y desde entonces han estado recopilando toda la información posible.Acudieron al hospital para pedir una historia clínica completa del parto, con el personal que atendió a Luisa Fernanda y tras una larga espera y varias reclamaciones les dieron una serie de papeles referentes sólo al niño. Se trata de una especie de planilla de enfermería de los días que estuvo el bebé en el hospital con varias contradicciones, como que al niño se le había dado medicación el 9 marzo, cuando supuestamente había muerto el día 8,  números diferentes de historial y otras irregularidades. De la niña, ningún documento de su paso por el hospital y eso que el matrimonio llegó a recurrir a la consejera de Salud, María Jesús Montero, solicitándole ayuda.A los pocos días les respondió que de la niña no aparecía nada. En el RegistroCivil solicitaron los certificados médicos de defunción y según los mimos, el niño murió de neumonía y no de corazón como les dijo el médico y la niña falleció por dispepsia y tampoco cuadran las fechas de fallecimiento. Luisa Fernanda y Francisco, que tienen ahora tres hijos, están dispuestos a llegar hasta el final. Su siguiente paso, junto a otras parejas en la misma situación, será interponer una denuncia en la Fiscalía.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios