solidaridad

Siloé, catorce años exportando ayuda jerezana a África

  • Los cooperantes de la organización se preparan un año más para ayudar a los niños del orfanato 'Lar Siloé' con hasta cuatro campos de trabajo diferentes

Siloé es una asociación netamente jerezana que desde el año 1994 tiene como fin principal ayudar a las personas que conviven con el virus del VIH o SIDA. Desde la organización admiten ser de ámbito regional o estatal pero "atendemos y recogemos a personas de toda España", afirman. Una de sus principales ocupaciones es la de dar hogar a personas que conviven con el VIH u otra patología pero que necesitan ayuda, "sobre todo nos enfocamos a la excarcelación, ya que muchos no pueden residir en su casa después de salir de prisión", comenta Sonia Reyes, técnica de Cooperación del centro. Esta labor la llevan a cabo gracias al centro 'Hogar Siloé', un lugar en el que las personas afectadas pueden residir hasta que "puedan ser autónomas y protagonistas de su propia vida", resalta Rosalía Bejarano, presidenta de la entidad.

Otra campaña es la destinada a la prevención y diagnóstico precoz que se desarrolla en Jerez y se extiende a toda la provincia. Con esta acción se pretende informar a través de charlas de prevención en centros educativos y también en otro tipo de centros sobre el virus del VIH, además de la concienciación en fechas señaladas como el Día Mundial Contra el Sida. "Estamos teniendo éxito. De tres años para acá estábamos muy centrados en los recursos residenciales, sobre todo, en el estado avanzado de la enfermedad, pero teníamos un poco olvidado el tema de prevenir y concienciar, y ahora somos referentes en ese tema. Creemos que es importante para aquellas personas que tengan dudas, las invitamos a que vengan a consultar de manera totalmente anónima. Todo esto lo hacemos para que se empiece a normalizar una situación que se está dando tanto", comenta Rosalía.

Bejarano: "El objetivo es que sean autónomos y protagonistas de su propia vida"

Pero a pesar de llevar más de veinte años comprometidos a nivel regional y local, hace ya catorce que esta asociación decidió dar un gran salto hacia el continente africano, concretamente al asentamiento de Munhava, situado en la desembocadura del río Pungwe, en Mozambique.

La organización comenzó a interesarse por este territorio a través de una persona que colaboraba en la zona y contaba la situación. "Nos decía que había unas cien mil personas sin una mínima infraestructura para vivir sano, con casas de cañizo. La gente moría y había miles de niños huérfanos a causa del SIDA o enfermos. Sus padres morían y se quedaban con unos abuelos muy mayores, sin recursos para comer y sin lugar donde vivir, por eso decidimos crear el orfanato, para dar un recurso residencial a estos niños", explica Sonia Reyes.

Este orfanato lleva el nombre de 'Lar Siloé', y está destinado a dar cobijo hasta a 100 niños huérfanos o cuyas familias no tienen recursos para sustentarlos. "La creación fue una gran apuesta por estos chicos y no podría haberse llevado a cabo a no ser por la ayuda de fundaciones como Manos Unidas, Cajasol, DKV, Cáritas Diocesana o Diputación de Cádiz", afirma Bejarano. Hoy en día el hogar sigue en pie gracias a las Hermanas de San José de Cluny, y desde Siloé se encargan del sustento económico principalmente solventado por los apadrinamientos, apoyados por muchos jerezanos y algunas donaciones.

Días atrás, Rosalía Bejarano, Juan José Chaves y Maria Barrones se embarcaron en una estancia de un mes de duración, la segunda en lo que va de año, en la que pondrán en marcha hasta 4 campos de trabajo con el fin de "activar la comunidad y mejorar las condiciones de los habitantes de la colonia", explica María Barrones, encargada del campo de trabajo 'Costurar, cantar e viver', que ejecuta gracias a Cáritas.

Con este proyecto pretenden asentar las bases para la creación de una empresa exclusivamente regentada por mujeres. "Una pequeña empresa de 4 ó 5 trabajadoras significa que ese número de familias van a poder comer de eso. Aunque nos encantaría que fuera más grande, queremos empezar poco a poco, por ejemplo creando un nuevo uniforme para las nuevas trabajadoras del centro".

Otro de los objetivos que van a llevar a cabo es el denominado 'Formación para el empleo', con el que pretenden enseñar a las nuevas 'mães' -madres en portugués- nombre que reciben las trabajadoras nativas del hogar. Este campo se dividirá en dos partes, en la primera, Juan José Chaves se encargará de la formación para el trabajo diario, centrado en asuntos como la cocina o la higiene. Y en la segunda etapa, los cooperantes ayudarán a estas nuevas madres a saber dirigir dinámicas de juegos y ocio para los más pequeños del hogar. "El tercer campo de trabajo se enfocará en la prevención y el diagnóstico precoz del VIH, unido al que hacemos aquí, con el que queremos formar a algunas activistas de salud para que se queden haciendo esa labor durante todo el año", explica Bejarano.

Por último, desde Siloé esperan hacer una labor de cooperación con una asociación local llamada 'Siloé Beira', apostando por hacer actividades conjuntas y así "reactivar la comunidad", comenta Juan José Chaves. "Nuestros niños solo están en el centro hasta los dieciocho años, por lo que intentamos darle una alternativa cuando ya no pueden seguir allí, así nació el 'Programas de Bolsas de estudio'", expone la presidenta refiriéndose a esta nueva iniciativa para que los adolescentes puedan estudiar en centros privados y hacer estudios superiores, gracias a un programa de becas sustentado fundamentalmente por los apadrinamientos.

Desde la organización reconocen que poco a poco están consiguiendo mejorar la situación de las personas que tanto lo necesitan, pero toda ayuda es necesaria y por eso invitan a todos los jerezanos a contribuir.

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