Tarde de grandes sorpresas

  • Miles de jerezanos se echaron ayer a la calle para recibir a los Magos de Oriente · Animales gigantes, dragones, camellos y más de ochocientos figurantes dieron vida a un cortejo real espectacular

Comentarios 5

Miles de jerezanos se echaron ayer a la calle desde bien temprano, a las cinco de la tarde, para empezar a disfrutar de una cabalgata digna de Reyes. El cambio de recorrido parece que ha sido un acierto a juzgar por la cantidad de gente que se agolpaba en la nuevas calles del recorrido real, sobre todo, por la avenida Álvaro Domecq, la calle Sevilla y el Mamelón, donde la comitiva ya alcanzaba el centro. No obstante, ésta partió algo más tarde de lo previsto, cerca de media hora, ante la impaciencia visible de muchos chiquillos que estaban deseosos de ver a Sus Majestades los Reyes, que ayer encarnaron en un día inolvidable Juan Salido Freyre (Melchor), Faly Cornejo (Gaspar) y Mauricio Geara (Baltasar).

El recorrido estaba de prueba y aunque no quedó deslucido, sí es cierto que se produjeron algunos cortes entre las diecinueve carrozas que componían la comitiva, nueve de ellas totalmente nuevas y dotadas con efectos espectaculares de luz y de sonido. Por eso, la música y los figurantes tuvieron que dar lo mejor de sí para animar a un público que sólo necesitaba algo de música para echarse a bailar. Gaiteros, romanos, árabes, uniformes espectaculares, tribus, plumas, lanzas, espadas... todo sirvió para dar vida a la cabalgata de la ilusión. No faltaron los bailarines y las charangas. En esta ocasión no hubo elefantes, pero lo que sí hubo fue dromedarios, caballos, burritos y un dragón que acompañado de San Jorge fue una de las carrozas más comentadas de todo el cortejo real. Hubo referencias a la paz con la primera carroza, a la estrella de belén que precede a los Magos y a los tributos que le llevaron al Niño Jesús: oro, incienso y mirra. Tampoco faltaron carrozas algo más futuristas como una con figurantes vestidas en color dorado que iban precedidos por bailarinas, todo con un toque inconfundible del lujo oriental.

El Taller de Fiestas ha hecho un enorme esfuerzo en esta ocasión y eso se notaba en la comitiva, donde al paso de las carrozas no se dejaron de echar caramelos. Un total de veinticinco toneladas fueron las que se lanzaron desde las carrozas para todos los jerezanos. Se pensó en todos, hasta en los niños celiacos que tenían habilitados dos puntos para recoger 150 kilos de caramelos sin gluten en puntos como La Victoria y en la Alameda Cristina. También el Ayuntamiento dispuso tres puntos para que las personas con dificultades de movilidad o con alguna minusvalía pudieran ver sin mayores problemas a los Magos en tres puntos del recorrido uno en la avenida, primera calle del itinerario; otro en La Victoria y el último de ellos en Cristina.

Los efectos de luz, de sonido y de policromía (estucados, dorados y toques orientales como corresponde a la comitiva real) fueron la nota predominante en las carrozas, aunque hubo algo que llamó poderosamente la atención en toda la comitiva, el cierre que pusieron unos impresionantes animales entre los que no faltaron dinosaurios y caballitos de mar.

La música fue una de las grandes protagonistas de la jornada. No faltaron los clásicos villancicos en las once agrupaciones musicales que participaron en la cabalgata, así como las charangas, sino que también hubo canciones para todos los gustos como el popular 'Paquito el chocolatero', que hizo que todos los que veían la comitiva a su paso se pusieran a corearlo y a brincar. Diversas versiones de 'I will survive' también estuvieron presentes.

Más de una hora se necesitaba para ver la cabalgata de una vez, por eso hubo quien se decidió a empezar a disfrutarla de día en las nuevas calles del recorrido -Álvaro Domecq, Sevilla, Mamelón, Guadalete y Ponce- para luego, cuando ya había oscurecido, volver a retomar el itinerario de toda la vida en las calles del centro y así 'plantarse' a ver a Sus Majestades en el lugar en el que lo han hecho durante años. Eso sí, hay que decir que los Reyes no estuvieron en ningún momento solos en las distintas partes del recorrido porque los jerezanos se echaron a la calle en una de las tardes mágicas más inolvidables de los últimos años. No cabía ni un alfiler en los tramos del camino que siguieron los Magos en Jerez, que culminaron hasta antes de lo previsto en Santo Domingo, donde tuvo lugar la Adoración los Reyes. Tras rendir homenaje al Niño Jesús, los Magos tenían una agenda real muy apretada. En ella además de las casas de los niños jerezanos, figuraba una visita al hospital del SAS, al de San Juan de Dios y a Mesas de Asta.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios