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"Veo a Jerez como una ciudad sin oportunidades"

  • El jerezano Daniel Lobo dirige su propio laboratorio en la Universidad de Maryland (EEUU), donde desarrolla técnicas para combatir los tumores

Daniel Lobo, en su despacho en la Universidad de Maryland. Daniel Lobo, en su despacho en la Universidad de Maryland.

Daniel Lobo, en su despacho en la Universidad de Maryland.

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El currículum de Daniel Lobo hay que leerlo dos veces para darse cuenta de que es probablemente uno de los jerezanos más destacados en su ámbito profesional de los últimos años, pero igualmente sigue siendo un desconocido en su ciudad. De esos que, por trayectoria, ya merece al menos una calle, o si no una glorieta. Y a pesar de su juventud. Tiene 35 años y a su cargo un equipo de investigadores en el campus de Baltimore de la Universidad de Maryland, una de las más reconocidas de Estados Unidos. Estudió en los 90 en el colegio Alfonso X 'El Sabio'. En 2005 se licenció en Ingeniería Informática en la Universidad de Sevilla. Su doctorado le llevó a la Universidad de Málaga, en el campo de la biología computacional y la inteligencia artificial. Si rocambolesco es el nombre de la disciplina, más difícil resulta entender qué hace actualmente.

"Mis estudios se basan en desarrollar técnicas para descubrir cuáles son los mecanismos que controlan procesos biológicos complejos". Dicho con otras palabras -y quizás cayendo en cierta simplificación-, Lobo pone al servicio del funcionamiento del cuerpo humano muchos avances tecnológicos. A fin de cuentas, es un informático que ayuda a curar tumores. "Usando inteligencia artificial, se puede descubrir automáticamente la combinación precisa de fármacos para producir un resultado deseado", señala dando a conocer su actual estudio en el 'LoboLab', como se conoce a su laboratorio en la Universidad de Maryland.

Por ahora no tiene intención de volver, toda vez que ya se siente establecido en el país

Sin embargo, éste no fue su primer hogar en Estados Unidos. "Primero me 'ficharon' para irme a la Universidad de Tufts -a las afueras de la ciudad de Boston, epicentro de las universidades más prestigiosas del país-, como postdoctorado. Me contactaron directamente y me ofrecieron una entrevista allí, y tras ello, un puesto como investigador postdoctoral en un laboratorio", explica. Corría entonces el 2011 y tenía menos de 30 años. Pero eso no iba a ser todo. "Obtener una posición de investigador independiente con tu propio laboratorio es muy competitivo, y para ello 'apliqué'". Aplicar es una transformación al español de una palabra estadounidense que implica optar a un puesto de trabajo tras un proceso de selección. Lobo se llevó un año en este proceso, entre preparar su labor en el futuro y las entrevistas. Así es como llegó a la Universidad de Maryland, donde además de tener su plaza de investigador es 'Assistant professor' -a grandes rasgos, un nivel intermedio entre los catedráticos y los que acaban de llegar a la docencia-.

Lobo suele venir al menos "una vez al año" a Jerez, "para ver a la familia". Según defiende, "Jerez es una ciudad magnífica para visitar, por su historia, cultura y enclave". Eso sí, a su juicio, lo que pueden parecer sólo ventajas, su potencial turístico, es indirectamente una piedra en otros aspectos para el crecimiento de la ciudad. "Quizás se le dé demasiada atención al turismo y se olvidan otros aspectos importantes como innovación empresarial, ciencia y tecnología. Veo a Jerez falta de oportunidades". A ello se une "una escasa cultura de movilidad laboral". Es por ello que "recomiendo a todo aquel con dificultades para encontrar trabajo que no tenga miedo de ampliar sus horizontes a otras áreas de España, Europa y el mundo". Remacha que "siempre puede uno volver" si la experiencia no es satisfactoria, "y la ciudad se enriquecerá con las nuevas perspectivas e ideas importadas por sus emigrantes de vuelta".

En tal sentido, Lobo destila una mentalidad globalizada. "Es indispensable si quieres llegar lejos". Tal consejo se hace extensible a cualquier joven investigador que desee emularle. "Deben además saber escribir y hablar, establecer contactos y realizar estancias en otros países, eso crea muchísimas oportunidades". Él mismo fue un estudiante 'visitante' en universidades durante su doctorado presentado en Málaga, pues realizó estancias en la americana Universidad de Cornell y la alemana 'Otto-von-Guericke' de Magdeburgo. "El beneficio de conocer personalmente otras culturas y modos de vida te da una perspectiva difícil de conseguir de otro modo, algo que te ayudará en tu vida y carrera tanto fuera como dentro de España".

Por el momento, y a pesar de que una y otra vez anima a los jóvenes profesionales a que emigren en busca de nuevos retos bajo la consideración de que siempre pueden volver, él mismo se ve ahora establecido en Estados Unidos y no tiene intención de volver. La llamada 'Tierra de las oportunidades' es para él "un lugar en el que vivir por al menos un buen tiempo, estoy bien y no tengo intención de volver a Europa". Es imposible que lograse en Jerez algo que se le parezca mínimamente a lo que está consiguiendo en Maryland. Pero en una ciudad en la que queda tanto por hacer, quizás, algún día, Lobo emprenda el camino de vuelta y pueda aportar su experiencia. No será probablemente hasta entonces cuando a un profesional de su talla, a un jerezano de éxito, le pongan una calle, o una rotonda. O una avenida.

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