Recuperación medioambiental

La actuación en el río Guadalete ya deja cientos de metros para el paseo

  • La próxima semana está previsto que concluya la actual campaña de retirada de sedimentos y de ampliación de la ribera. Especies autóctonas como sauces y olmos empiezan a brotar tras la retirada de los eucaliptos.

Una retroexcavadora retira sedimentos y los deposita en un camión ayer bajo el puente de Cartuja. Una retroexcavadora retira sedimentos y los deposita en un camión ayer bajo el puente de Cartuja.

Una retroexcavadora retira sedimentos y los deposita en un camión ayer bajo el puente de Cartuja. / Pascual

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Siete años de actuaciones en el cauce y en la ribera del río Guadalete están comenzando a dar sus frutos. Tanto es así que los metros ganados a las orillas del viejo río ya están siendo utilizados por numerosas personas para pasear e, incluso, cabalgar por la zona. Y es que, a diferencia de hace unos años, ya puede hacerse cuando antes tan sólo se corría el riesgo de hundirse en el fango.

El objetivo ha sido siempre la recuperación del río Guadalete, el curso del que en buena parte nace la misma ciudad de Jerez. El Guadalete —el ‘río del olvido’ en su traducción del árabe— está empezando a escribir sus últimos años como un cauce de agua al que Jerez apenas miraba de soslayo desde hacía años.

La semana próxima concluirán las faenas de retirada de sedimentos que se han realizado en el cauce del río, concretamente en la zona comprendida entre los puentes y la barriada rural de La Corta. Los resultados han sido realmente sorprendentes como se puede comprobar en las fotografías adjuntas.

Fuentes de la Junta de Andalucía aseguran a este medio que en el entorno del río más cercano a Jerez, es decir en barriadas rurales como Los Albarizones, La Corta o Lomopardo, “hay verdadera expectación en torno a la recuperación del cauce ya que, de forma indudable, permitiría una mayor llegada de visitantes al conseguirse que el río fuera un foco de atracción”. No en vano, aseguran las referidas fuentes, “el río sería una verdadera fuente de creación de riqueza y empleo”, ya fuera a través del omnipresente sector hostelero o a nivel de ocio recreativo con rutas a caballo, en piraguas o simplemente turismo rural.

Las mismas fuentes comentan que, por el momento, el tramo por el que los ciudadanos pueden pasear en la ribera del Guadalete es de apenas unos cientos de metros aunque se espera que una vez concluyan los trabajos acometidos en La Corta dicha longitud se amplíe en el referido paseo fluvial. Es de destacar que las actuaciones llevadas a cabo hasta el momento se han desarrollado en lo que en el argot administrativo se conoce como ‘trabajo entre puentes’. Es decir, los movimientos de tierra, retirada de sedimentos y ampliación del cauce del río, se han afrontado entre los puntos que marcan tres pasos sobre el cauce del Guadalete como son el puente de la autopista A-4, el puente de la A-381 (autovía Jerez-Los Barrios) y el histórico puente de Cartuja. Sobre éste último cabe destacar que de tener apenas tres ojos abiertos al paso del agua ahora dispone de seis para que el Guadalete, cuando crezca, pueda pasar bajo ellos en toda su inmensidad. Toda esta inversión de la Junta viene a suponer igualmente que se afronten cuidados permanentes de ahora en adelante. “No en vano, cuando un río tiene poca velocidad, tal y como le ocurre al Guadalete en este tramo, la sedimentación es constante”, motivo más que suficiente para que haya que estar interviniendo de forma constante aunque el gran gasto (más de un millón de euros) se esté acometiendo ahora. No en vano, y tal como señaló este medio en ediciones recientes, más de 100.000 metros cúbicos de sedimentos han sido retirados. “Sobre todo se ha trabajado en la amplitud del cauce. Se puede retirar lo que se desee del Guadalete que el río lo volverá a poner ahí. Por el contrario, si devolvemos al río lo que era suyo y se le usurpó sí que se pueden conseguir logros significativos”.

En estos momentos ya se están realizando los estudios previos para poder afrontar la redacción de los proyectos que permitirán poner en valor el entorno del río, es decir, hacer de él un atractivo para los jerezanos y los visitantes. Desgraciadamente, aún queda mucho trecho por recorrer hasta que el Guadalete disponga de un paseo fluvial que, a buen seguro, haría las delicias de propios y extraños. Pero ese es el objetivo final.

Fue en 2010 cuando comenzaron las primeras intervenciones en el cauce. Se trató sobre todo de retirar sedimentos, pero no se trató, ni mucho menos, de un objetivo final ya que se sabe que cuanto le quites al lecho del río el mismo río te lo volverá a traer de nuevo. “Sobre todo ampliamos el cauce y llevamos a cabo una amplia deforestación de la ribera”. Allí había plantada una multitud de eucaliptos que, para satisfacción de los técnicos medioambientales, una vez retirados han dado paso a especies de toda la vida como son los sauces y los olmos blancos, mucho más autóctonos que los referidos especímenes australianos.Los trabajos selvícolas en la zona de actuación son constantes, tanto a nivel de retirada de árboles como de podas y demás faenas destinadas a controlar el exceso de vegetación. Cabe destacar que dichos trabajos ya han sido afrontados, aunque sólo en parte, en tramos cercanos a la barriada rural de La Corta. Fue el pasado mes de enero si bien “aún queda mucho que hacer a este respecto”. “Todos los esfuerzos no tienen otro objetivo que poner al río al día tras años de olvido”.

“La labor de la Junta a este respecto consiste, básicamente, en ayudar a la naturaleza a hacer su trabajo. Debemos quitar todo aquello que anteriores generaciones instalaron (vegetaciones, obstáculos) y dejar que el río siga su cauce de siempre”. Y es que luchar contra un enemigo lento, casi impávido, pero tremendamente potente como es el Guadalete no tiene sentido. “El río siempre va a recuperar aquello que considera suyo. Es su ley”.

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