Al banquillo por falsificar firmas en unos pagarés para cobrar 250.000 euros

  • Esos documentos se dieron como buenos en una vista civil para reclamar lo debido

El administrador de una constructora se sentó ayer en el banquillo de la Sección Octava de la Audiencia Provincial por supuestamente falsificar la firma de unos pagarés que le entregó otra empresa del mismo sector, firma que le adeuda una cantidad que supera los 250.000 euros pero que se ha declarado en suspensión de pagos. Los delitos que se le imputan se resumen en dos: falsedad en documento mercantil y procesal. El segundo de los hechos de los que se le acusa se debe a que esos pagarés fueron utilizados en un juicio por la vía civil para reclamar esa cantidad "y con la que consiguió engañar a la Justicia", como puso de manifiesto el Ministerio Público en sus conclusiones.

El acusado negó en todo momento haber falsificado las firmas de los pagarés en cuestión, aunque una de las pruebas que puede resultar esclarecedora en la vista es la realizada por el perito caligráfico, que incluso ha llegado a pagar el encausado de su bolsillo "para que esto vaya más rápido", dijo refiriéndose al juicio. Según el perito, una de las firmas es ensayada, es decir, que se ha hecho con un modelo original delante, y otras tantas que figuraban en el reverso de algunos pagarés, son calcadas, algo que se llega a apreciar incluso en los trazos.

El acusado negó haber falsificado rúbrica alguna. Su empresa realizaba como subcontrata los trabajos de albañilería que le encargó la constructora que se declaró en suspensión de pagos en dos obras de Jerez. Un banco en el que trató de cobrar algunos pagarés le exigió un aval para poder hacerlo. Pidió que se los avalaran allí y según contó, así lo hicieron. "La mitad de los pagarés los firmaba el administrador delante de mí y de mi padre. Cuando no estaba, nos decían que nos pasáramos al día siguiente y luego nos lo llevábamos firmados", comentó. Algunos de esos avales, como apuntó el inculpado, también los firmaba delante del contable de la constructora, que se declaró poco después en suspensión de pagos. El administrador de esta constructora, que presentó poco después la denuncia en el juzgado por falsedad de documento, reconoció la firma en algunos de esos pagarés, pero nunca en el reverso, que era justamente donde decía el perito calígrafo que había firmas que no eran originales. Presentó la querella poco después de perder la sentencia en lo civil en la que se reconocía que debía a la constructora del ahora acusado unos 250.000 euros. "Además de que no me ha pagado y me ha engañado, me veo aquí como un delincuente", dijo el inculpado en su alegato final.

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