"No se es diputado mayor para ir dando paseos por la procesión"

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- ¿Cómo define la función del diputado mayor de gobierno?

-Es el oficial de la junta de gobierno que tiene a su cargo la organización, coordinación y supervisión de todas las procesiones que organice la cofradía y de manera muy particular la Estación Penitencial, quedando para este menester únicamente bajo la superior vigilancia del hermano mayor.

- El que ostenta este cargo ¿Debe serlo y parecerlo?

-Lo que debe tener claro es que es un cargo de alta responsabilidad, y que por tanto, lleva parejo un gran trabajo y un gran ejercicio de sensibilidad y diplomacia. No se es diputado mayor de gobierno para ir dando paseos por la procesión.

- ¿Quién manda en la calle?

- Creo que la primera respuesta puede ser aplicable también a ésta. El diputado mayor de gobierno es un poder vicario del hermano mayor, y por tanto siempre ha de respetarse dicha circunstancia. En términos de decisiones ordinarias no hay duda; pero en casos extraordinarios hay que tratar de consultar al hermano mayor. Cosa distinta es que uno se convierta en el 'brazo ejecutor' de decisiones arbitrarias e injustas del hermano mayor, algo que yo por supuesto no puedo compartir. Como esto es voluntario, si alguna decisión no encaja en nuestra mentalidad o visión de lo que es una hermandad, lo que tendremos que hacer es tratar de llegar a un fraternal acuerdo para modificarla o, en su caso si ello no es posible, renunciar al cargo y ocupar un sitio en la fila. No se acaba el mundo cofrade ahí, se lo aseguro.

- ¿Son las hermandades rigurosas en el ritmo en la calle?

-Creo que no, aunque en los últimos diez años, se ha avanzado bastante en el cumplimiento de los horarios e itinerarios. Entiendo que algo se está moviendo, sobre todo en lo que es la corresponsabilidad de las cofradías en las jornadas de nuestra semana santa.

-¿A las cofradías les sobra tiempo?

- Sin duda. Entiendo que parte de culpa de lo que pasa en la actualidad lo deben las hermandades a su propio 'entreguismo' al mundo de los costaleros. Y quiero que no se malinterpreten mis palabras: de siempre en las cofradías 'han mandado' los nazarenos y de un tiempo a esta parte, por lo menos es mi percepción, mandan los capataces y costaleros. Si a esto le añadimos que ahora se ha racionalizado mucho el trabajo de éstos, con los relevos, pues resulta que les da igual estar seis, ocho o diez horas como costaleros; mientras que los hermanos de fila, soportan estoicamente todo el recorrido. No me extraña por tanto, que nuestros cortejos sean muy juveniles y haya, a día de hoy, pocas personas de avanzada edad. Y no digo que éste sea el único motivo de nuestros mermados cortejos.

-¿Qué modelo tiene como hermandad ejemplar en la calle?

- Personalmente, creo que apuntan muy buenas maneras -aunque son todavía cortejos pequeños- los de la Defensión, Consuelo. Y a pesar de su 'irregularidad' en la calle, para mí sigue siendo una delicia la puesta en escena de la hermandad del Desconsuelo. Para mí, sin duda, la hermandad 'top' de las de Jerez. Y para hacer patria le diré que, por supuesto, mi querida hermandad de la Estrella.

- ¿Es complicado sacar el cortejo de su hermandad de la Estrella?

-Sin duda. Tenga en cuenta que, por ejemplo el pasado año llevábamos un grupo infantil con doscientos tres pequeños. Y nosotros tratamos de que nuestros hermanos dimensionen en todo momento el acto de piedad al que concurren. De hecho, muchas veces hemos sido incluso criticados por el Jerez cofrade que nos acusa de ser demasiado serios. Llevamos desde nuestra fundación a gala ser la escuela de cofrades de Jerez, y eso implica imprimir un estilo que nos gusta denominar clásico, sin estridencias. Tratamos de que en todo lo que se hace prime el buen gusto y la mesura. Hay veces que se consigue y otras no tanto, pero en esas estamos empeñados.

-Evidentemente es menos complicado una hermandad de negro que de capa ¿Lo comparte?

-Hasta este año no tendré una experiencia directa en mi otra hermandad de la Veracruz. Ya le contaré, pero imagino que debe estar relacionado con la edad de los integrantes de una hermandad de cola, que se supone que son mayores y 'saben perfectamente a lo que van'.

- Qué le gustaría ver hecho realidad en su hermandad.

- Que consiguiéramos tener un incremento en las filas nazarenas y que muchos de nuestros hermanos que están en edad madura, entre 40 y 60 años, vistan su túnica y acompañen a nuestros titulares. Y mejorar el altar de insignias, que actualmente entiendo que tiene un amplio margen para mejorarse y engrandecerse.

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