La página ecuestre

Un galope de ricos

  • El dinero llama al dinero. Asia, Oriente y Estados Unidos concentran las carreras mejor pagadas del planeta. La Dubai Cup se lleva la palma en ganancias

HAY un puñado de carreras que justifica cualquier inversión en un purasangre; casi ninguna está en Europa. También al mundo del turf ha llegado la globalización y lo ha hecho a golpe de dólar, de yen o de dirhams de los Emiratos Árabes Unidos. Cuando los fanáticos a este deporte dicen que un sólo minuto y medio de carrera vale por toda una temporada están hablando sólo del espectáculo porque, visto desde el punto de vista del propietario del caballo ganador, si la carrera pertenece al selecto grupo del que hablaremos a continuación puede valer por toda una vida. Cuando en 1981 el norteamericano hipódromo de Arlington Park, en Chicago, creó el Arlington Million, se dio el pistoletazo de salida para que el mundo rivalizara en ofrecer dotaciones cada vez mayores.

El aumento de las dotaciones de los premios coincidió en los años 80 con la explosión de las cifras que las obras de arte, concretamente la pintura y en especial la impresionista, tuvo en las casas de subastas, así como con el definitivo impulso del turismo como un acontecimiento global.

Y el anzuelo de los cheques lo echaron, a partir de entonces, los países emergentes en el mundillo del turf. No países como Inglaterra o Francia, donde las carreras de caballos habían nacido hacía siglos, sino las colonias ultramarinas, hasta donde el Imperialismo llevó el Deporte de Reyes.

En 2006, ninguna de las 20 carreras con mayor dotación en todo el globo terráqueo se disputó en Europa. Los campeones fueron los asiáticos; sólo en Japón, hasta 11 carreras repartieron cada una más de un millón y medio de euros. Australia organizó 3 de estas veinte y 5 se disputaron en Hong Kong. Una sola jornada de carreras, la Breeders' Cup, concentró las 8 carreras más ricas organizadas en Estados Unidos. El Derby de Epsom entró en el selecto grupo de las 20 mejores pagadas gracias sólo a la consistencia de la libra esterlina.

Pero la libra esterlina e incluso el euro van perdiendo la batalla a la hora de convencer a los propietarios de los corceles más rápidos del mundo. La familia Maktoum, gobernantes de uno de los pequeños emiratos petroleros concentrados políticamente en las siglas EAU, fue una de las muchas grandes estirpes de Oriente Medio que educó a sus miembros en las más prestigiosas universidades británicas. Para el mundo de las ciencias no hay una más seductora que Cambridge. Y Cambridge está a escasamente 30 kilómetros de Newmarket, la meca del turf mundial. Allí, aquellos ricos herederos dubaitíes conocieron las carreras de caballos y concibieron la creación de una cuadra de purasangres a nivel planetario que albergara caballos de leyenda. Paralelamente, soñaron con turismo de lujo en islas artificiales y con carreras, con los mejores galopadores que pudieran juntarse en una misma pista. A principios de los 80 comenzaron a ganar sus primeras grandes pruebas en Inglaterra el centro de entrenamiento de Al Quoz en Dubai ya estaba en marcha. En 1994 la yegua 'Balanchine' consiguió vencer en el Oaks de Epsom tras entrenar en Dubai, un hito. Quedaba claro que en el Golfo Pérsico había algo más que polvo y turbantes. La Dubai World Cup tiene una con una dotación total de 6 millones de dólares.

La temporada en el emirato petrolero es corta. Así que para un caballo de carreras el país más rentable en el que vivir es Japón, cuya Japan Cup es la quinta más generosa de la tierra (4.483.001 de premios totales) pero que sobre todo tiene un programa anual que es una verdadera lluvia de yenes. Sin tener que desplazarse fuera de sus islas, los cada vez mejores purasangres nipones, fruto de un enorme desarrollo en las últimas décadas, pueden convertirse en caballos con mejor cuenta corriente que sus rivales de otras latitudes.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios