Los guardianes de la gruta

  • Alumnos de la Compañía de María ganan el I Certamen de la Fundación Jaime González-Gordon por su labor medioambiental en el colegio; el premio, visitar Doñana

Muchos de ellos visitan por primera vez Doñana. Se lo han ganado a pulso y con mucho amor al medioambiente. Son alumnos de 4º de Eso de la Compañía de María, ganadores del certamen de la Fundación Jaime González-Gordon en defensa del medioambiente con un proyecto de mantenimiento de una zona verde en el colegio y la creación de un jardín botánico. El premio, un recorrido por parte del Coto, desde el desvío de Torre Carbonero hasta llegar, a través del laberinto de dunas, al Palacio de Doñana. Todo un camino que forma parte de la finca privada de los González-Gordon llamada 'El Puntal'. El propio presidente de la entidad, a la que da nombre, fue el jefe de la expedición, celebrada días atrás.

"Pensábamos que este certamen se adaptada perfectamente a lo que los niños estaban haciendo en la gruta del colegio, un espacio natural que estaba bastante descuidado. Los alumnos están trabajando en esta iniciativa desde 1º de Eso, pero fundamentalmente el Grupo de Proyecto Integrado de Carácter Práctico, que es una asignatura de 4º", cuenta la directora del centro, Elena Aguilar, que asegura que los niños "están muy contentos y Doñana les queda tan cerca, pero tampoco está muy visitado. Para muchos de ellos es el primer premio importante que ganan".

Carlos Martínez es el profesor de la asignatura, además de impartir Tecnología, y subraya que con esta materia "le hemos dado un empuje a los proyectos medioambientales en el colegio como la zona de la gruta y los jardines del entorno. De hecho, cuando este edificio no era colegio, sino un palacete del siglo XVII, se le llamaba 'La casa del jardín'. Queremos recupera toda esa zona. Hemos limpiado la gruta y hemos plantado plantas autóctonas, como valioso recurso didáctico para la educación ambiental".

Marta Ramírez ha sido una de las alumnas que ha participado en este proyecto, en el que sus labores, junto a sus compañeros, han sido las de plantar, regar, trasplantar, abonar, quitar malas hierbas... "Se hizo un camino por la gruta y quitamos las plantas silvestres, hemos instalado el riego por goteo, también hacemos labores de mantenimiento", cuenta la joven, que asegura que toda la clase está "muy contenta de visitar Doñana porque nunca la habíamos visto, así, tan al detalle. Es una buena oportunidad".

El recorrido permitió a los chavales conocer el Coto más de cerca, como sus dunas móviles, por las que 'rodaron' cuesta abajo una y otra vez. Vieron a poca distancia animales como jabalíes, ciervos, gamos, reses, tortugas moras, aves, además de descubrir los secretos de la rica flora que abunda en la zona. Aunque precisamente, la escasez de lluvia ha mostrado un parque mucho más seco, con marismas como desiertos, al contrario de lo que es habitual en estas fechas.

Entre las actividades previstas para la jornada, los alumnos plantaron tres fresnos en el 'Camino del Peral', muy cerca ya del Palacio de Doñana, lugar en el que almorzaron junto al que fue dormitorio de Alfonso XIII, reconvertido en salón, quien visitaba con asiduidad el Coto como cazadero real, además de otras muchas personalidades que han pasado por allí.

Cae la tarde y es hora de regresar a la realidad. El autobús va dejando atrás el paraíso. Fuera ya de los límites de 'El Puntal', los chavales conocen la popular zona de Marismillas, el seco Lucio del Membrillo, el cerro de los Ánsares... La playa está cerca y la barcaza espera para transportar a los guardianes de la gruta de la Compañía a la otra orilla. Las brisas entremezcladas de océano y río van grabando en la retina de los adolescentes los últimos recuerdos de la visita a Doñana. Un lugar ya inolvidable.

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