solidaridad

"Lo haría diez mil veces más"

  • Meira regresa a Jerez tras cumplir el reto de llegar a Roma en bicicleta

Juan Meira ovacionado ayer en Tornería por familia y amigos. Juan Meira ovacionado ayer en Tornería por familia y amigos.

Juan Meira ovacionado ayer en Tornería por familia y amigos. / pascual

"La última puesta de sol antes de regresar a casa". Así anunció el pasado martes Juan Meira su vuelta a Jerez en una red social. La vuelta a 'su' calle Tornería, la misma que lo despidió entre aplausos el pasado 22 de agosto, lo recibió ayer con los brazos abiertos, la sonrisa en la cara y la lágrima saltada. A ella volvió rodeado de su familia, de los amigos de siempre y de las nuevas amistades que han crecido a raíz de una aventura solidaria que le ha llevado a recorrer más de 3.000 kilómetros en bicicleta plegable entre Jerez y Roma. La lucha de este jerezano junto a su compañera de batalla Paz Bononato -que no pudo estar justo en el momento de la llegada por motivos laborales- para dar visibilidad a la fibrosis quística ha permitido recaudar 6.536 euros para la Federación Española de Fibrosis Quística.

"Vuelvo a casa. Después de 3.122 kilómetros -lo mira en la bicicleta-. Creía que venir pedaleando desde Málaga hasta aquí me iba a ayudar a asimilar todo lo que había vivido, pero creo que voy a tener que continuar Arroyo para abajo", declaró ayer Juan entre risas y aún recibiendo el cariño de los presentes. "Han sido muchas cosas, demasiadas cosas. Si ya pensaba que iba a ser especial, ha superado todas las expectativas. Cuando haces un ciclo-viaje y llueve te quedas en un sitio, cuando estás enfermo no pedaleas. Pero esto no era sólo un ciclo-viaje, sino que era también un reto deportivo, donde tenía que hacer tantos kilómetros para llegar a Roma en una fecha aproximada, y ha sido una aventura en toda regla. El día que estaba enfermo he tenido que pedalear. Por intentar avanzar kilómetros nos ha cogido la noche. He dormido en parques, detrás de iglesias... Y al día siguiente había que levantarse para hacer otros 80 kilómetros, otros 90...", relató el jerezano muy emocionado.

Los Alpes han sido "sin duda" el puerto más duro durante el recorrido. "Fueron tres días subiendo sin parar, con lluvia y había ciclistas que se ponían las manos en la cabeza cuando nos veían", recordó Juan, quien desde su llegada a Barcelona estuvo acompañado por su amigo Pedro. Esos ciclistas que se sorprendían a ver a un joven en una bicicleta plegable en Los Alpes "veían la bandera de España y nos decían 'loco, loco, no piensa, no piensa'. Se quedaban flipados". "Nosotros mismos, y menos mal que no llevábamos mapas ni sabíamos los perfiles ni nada, había veces que cuando nos dábamos cuenta de lo que habíamos hecho sabíamos que era una locura", continuó explicando el jerezano.

"Pero lo más duro no ha sido sólo pedalear. Lo más duro por ejemplo fue cuando no había salido de Andalucía todavía y un coche me sacó de la carretera -rompe a llorar-. Eso, eso... Sientes mucho miedo. Después todo el mundo necesitaría un par de días para desconectar, pero no, hay que volver a montarse y seguir para adelante porque había que llegar a Roma".

Meira agradeció las muestras de cariño que ha recibido en esta aventura, "ha sido increíble". "He sentido muchas veces que las personas que están cercanas a la enfermedad estaban más preocupadas por mí que por ellas -vuelve a emocionarse-. Estas personas luchan a diario por salir adelante y que a mí me escriban y me digan 'lo que tú estás haciendo me motiva cada día para levantarme'... ¡Qué quieres que te diga! Qué puedo decir. Claro que ha merecido todo la pena. Lo haría diez mil veces más".

Con antojo de gazpacho y en la mente un libro por escribir, Juan volvió ayer a su casa "feliz, porque sabía que estaba ayudando a mucha gente. Todo ha cobrado más sentido, ha arañado más el alma".

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